Visit Citebite Deep link provided by Citebite
Close this shade
Source:  http://loshernandez.wordpress.com/2011/08/09/juventud-8/
 
 

Juventud (8)

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 4 de noviembre de 1934 en la sección «Juventud» de la revista «Crónica». Texto y titular proceden de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Nuevos rumbos.

Sea cual fuere nuestra ideología, todos percibimos —porque el ambiente social lo impone con fuerza innegable— la necesidad de rectificar rumbos y de encaminarnos, por senderos nuevos, a una concepción de la vida distinta de la que se forjaron nuestros antepasados. Y no por afán iconoclasta, ni por irreverente negación de sus virtudes y sus esfuerzos; antes bien, reverdeciéndolos, estimándolos en su gran mérito y aceptando el fruto perenne de su labor generosa.

Si su obra fue fecunda se debe a que ellos también rompieron el molde vetusto y crearon otro de acuerdo con las circunstancias ambientales de su época. Fuera malograr su trabajo limitar nuestra actividad a ensalzarlo sin sentirnos llamados a ir más lejos.

Ningún hombre de ciencia considera jamás su obra como definitiva; sabe, por el contrario, que, al correr del tiempo, otros hombres se apoyarán en ella para intentar —y conseguir— un nuevo avance. Conseguir, sí, puesto que no hay esfuerzo realmente inútil. Frecuentemente, en el avance resultan ya innecesarias las antiguas trincheras; las posiciones de avanzada quedan en retaguardia. Mas, en virtud de la ley fatal de evolución, sólo así puede el hombre ampliar sus conquistas en el terreno de lo ignorado.

Jalones.

Han pasado centurias. Y perduran Aristóteles, Platón, Sócrates, Séneca, Agustín, Tomás, DescartesMiguel Ángel es —y será— Miguel Ángel; Leonardo continuará siendo faro de intensa luz. Por superada que se crea su obra, nadie podrá prescindir de Horacio, de Hipócrates, de Papiniano, de Plinio, de Columela. Los nombres de Goethe, de Kant, de Schopenhauer, de Leibnitz, de Newton, de Kelvin, de Buffon, de Lamarck, de Cuvier, de Lyell, de Darwin…, de tantos hombres geniales, no pueden borrarse de la Historia. Equivocados o no, con errores o aciertos, nada se hará en Astronomía sin Tycho-Brahe, Ptolomeo, Newton y Kepler; ni en Física, sin Torricelli, Watt, Lavoisier o Volta; ni en Medicina, sin Hipócrates, Jenner o Pasteur; ni en Filosofía, sin Aristóteles, Descartes o Nietzsche…; jalones, todos ellos, que señalan la ascensión del hombre hacia las cumbres alumbradas por el sol de la Verdad.

Pedagogía.

No estorbarán nunca, por ende, para el progreso de la Pedagogía, Rousseau ni Pestalozzi. Pero fuera absurdo aferrarse a estas lumbreras como si señalaran un non plus ultra, limitación inadmisible en la marcha de la Humanidad.

Los maestros de ahora, si no pueden forjar una sociedad nueva, han de capacitar a sus alumnos para que la creen en un porvenir próximo. Ésa es la gloriosa misión que les incumbe. ¿La realizarán?

Confiamos en su juventud, en su inteligencia y en su entusiasmo. Hay carreras que no deben cursarse cuando el que ha de estudiarlas no lleva en sí el insustituible estímulo de una vocación poderosa: tales son, por ejemplo, la Medicina y la Pedagogía. Ser médico y maestro, sólo para asegurarse la subsistencia, es cometer un delito de lesa Humanidad. El educar niños es función de tal excelsitud que la envilece y prostituye quien la ejerza como instrumento de obtención de ingresos.

Y más que nunca en épocas como la que vivimos, crisol en que se funden los viejos principios para que cristalicen los principios nuevos —depuración legítima de aquéllos—, determinadores de normas que responden al imperativo del ambiente actual. Nadie destruya lo viejo por viejo ni admita lo nuevo por su novedad; hay ideas que no pierden jamás su juventud y «novedades» que son viejas e inútiles desde que nacen. La frivolidad, la moda, son enemigos del progreso. Un barco se hunde tanto por falta de lastre como por exceso de carga.

Estudio.

Si es verdad que para un médico hay un libro en cada enfermo, no lo es menos que para un pedagogo hay un tratado en cada niño. Abandonando la rutina, cadena que esclaviza el espíritu y rompe las alas de la inteligencia, el maestro ha de estudiar cada día en esos libros vivientes que son las vidas infantiles. El que no se advierta con ánimos para ello, que no ejerza esta profesión, que ha de ser un apostolado, un sacerdocio.

No hay aquí términos medios: se es muy útil o se es nefasto. Ténganlo presente los futuros maestros y midan sus propias fuerzas. La carga abruma, pero la recompensa es todo un tesoro de satisfacción.

Los maestros son los artífices de la sociedad humana del porvenir. Ninguna responsabilidad es mayor; ninguna gloria, más alta.

Se les entregan semillas en las que la Naturaleza puso Bien y Mal, generosos impulsos y mezquinos instintos. Cábeles la misión de estimular lo útil y desvanecer lo perjudicial. ¿Hay, sobre la tierra, algo que sea más digno de llenar una vida?

Porvenir.

La sociedad comprende —¡al fin!— la transcendencia enorme de esa misión y procura ayudar a los que la realizan, redimiéndoles de su servidumbre económica lamentable. Estamos aún en los comienzos de una redención; mas forzosamente se avanzará rápidamente en ella. Una de las crueles injusticias de los hombres ha sido erizar de penurias el ya difícil camino de los forjadores de la sociedad del porvenir. Se les pedía el esfuerzo máximo y no se les daba ni aun la recompensa mínima.

Afortunadamente, y siquiera sea con lastimosa lentitud, se ha emprendido la rectificación necesaria. La colectividad se nivela, en cumplimiento de una ley biológica ineludible.

Final.

Salud, pedagogos del mañana. Vosotros tendréis la fortuna de grabar en las mentes infantiles estas palabras de Eugenio Pelletan: «Toda organización que condena una parte de la comunidad a la miseria, a la ignorancia, a la servidumbre, y que mutila millones de existencias, es inmoral como una mentira».

Luis HERNÁNDEZ ALFONSO

‹› ‹›

Facultad de Filosofía y Letras

Para ingresar en esta Facultad se requiere el título de Bachiller, el de maestro nacional y aprobar el examen de ingreso o bien aprobar el curso preparatorio.

Las pruebas del examen de ingreso para Bachilleres o maestros, son:

Escritas.— Versión latina de un texto fácil (se permite el uso de Diccionario y Gramática). Tiempo: tres horas.

Composición española (desarrollo de un tema durante un tiempo máximo de tres horas).

Orales.— Lectura y comentario gramatical filológico y literario de un pasaje de un autor moderno o contemporáneo.

Preguntas sobre Historia general y de la Cultura.

Preguntas sobre Elementos de Filosofía.

Lectura y traducción de texto francés moderno.

CURSO PREPARATORIO.— Introducción a la Filosofía.— Lengua Española.— Lengua Latina.— Historia de la Cultura.— Lengua Francesa.

Efectuado con éxito este examen de ingreso, el alumno puede matricularse en la Sección que escoja. Cuando el alumno se considere preparado para ello, solicitará sufrir el examen internedio, que consta de las siguientes pruebas:

Escritas.— Versión latina de un texto clásico.— Versión griega o árabe, a elección.— Tiempo: dos horas en cada uno, permitiéndose el uso de Gramática y Diccionario.

Orales.— Preguntas sobre Filosofía.— Preguntas sobre Historia.— Preguntas sobre Literatura.— Preguntas sobre Historia del Arte.

Aprobado el examen intermedio, se solicitará sufrir el final, para lo cual es preciso que se acredite: Haber estado matriculado durante tres años en la Facultad. Haber estado matriculado por lo menos un año académico en cada una de las materias de la Sección correspondiente.

Materias que comprende la Sección de Pedagogía.

Pedagogía.— Historia de la Pedagogía.— Paidología.— Metodología en ciencias sociales y económicas.— Fisiología humana.— Higiene escolar.— Seminario de Etnografía.— Folklore y Artes populares.

Licenciatura en Pedagogía:

Pruebas escritas.— Traducción de un texto latino (dos horas).— Traducción de un texto inglés o alemán (dos horas).— Composición sobre Pedagogía (cuatro horas).— Composición sobre Paidología (cuatro horas).— Composición sobre Filosofía (cuatro horas).

Orales.— Preguntas sobre Historia de la Cultura.— Preguntas sobre Historia de la Pedagogía.— Preguntas sobre Biología como base de la educación.— Preguntas sobre Didáctica especial y problemas actuales de la educación.— Preguntas sobre Fisiología humana e Higiene escolar.— Preguntas sobre cuestiones económicas y sociales.— Explicar una lección con arreglo a lo que disponga el tribunal.

La licenciatura en Pedagogía habilita para oposiciones a cátedras de Pedagogía en Escuelas Normales, para las de Inspectores de Primera Enseñanza y para Dirección de escuelas graduadas con más de seis secciones.

CORRESPONDENCIA.

Agustín Rodríguez (Gijón).— Publicaremos muy pronto en estas columnas el plan a que se refiere. No obstante, procuraremos contestarle directamente. Agradecidos por sus amables elogios.

Bartolomé Esteve (Melilla).— Ya lo habrá leído en CRÓNICA. A sus órdenes.

María Julbe (Valencia).— En este número va algo de lo que solicita. Haremos lo posible por contestarle directamente sobre el resto.

‹› ‹›

NOTA. No olvidamos ninguna consulta. Lo que ocurre en que nos llegan en cantidad tal que no pueden ser contestadas antes por falta de espacio.

L. H. A.

~ por rennichi59 en Martes 9 agosto 2011.

Be the first to like this post.

Deja una respuesta

Gravatar
Logo de WordPress.com

Please log in to WordPress.com to post a comment to your blog.

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. (Cerrar sesión)

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. (Cerrar sesión)

Connecting to %s