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8.9.06

GLOSARIO (SILVA DE VARIA DEFINICIÓN)

Psicografiado en 1998, O Dios o me mato (dialéctica autógena) fue mi primer lienzo

Vengo, mas no sé de dónde. Soy, mas no sé quien. Moriré, mas no sé cuando. Camino, mas no sé hacia dónde... Me extraño de estar contento.
Anónimo medieval

ABATIMIENTO. Impotencia que sirve de barrera al torbellino de zafiedades que los humanos llevan metido en la médula.

ABECEDARIO. Gama de veintitantas notas con las que pueden frasearse infinidad de embustes, algunos de ellos necesarios para tañer realidades inefables.

ABERRACIÓN. Lo que todo hombre tiene que ser para los otros y, en el mejor de los casos, también para sí.

ABORTO. El recurso más encomiable cuando otras medidas fallan para contrarrestar el crimen por antonomasia.

ABSTINENCIA. Pasatiempo que el vicioso roe contra su temperamento.

ACCIDENTE. Suceso eventual, no siempre involuntario, que cuando sobreviene como es debido alivia la presión demográfica.

ACELERACIÓN. En los desplazamientos históricos, sensación de velocidad producida por el estrechamiento del campo sensorial.

ACERVO. Broza y cascajo que las viejas generaciones legan a las nuevas como si fueran alhajas.

ACOMPADAÑO. Dolor causado por estar con quien no se quiere estar. Que nuestro idioma, al igual que otros, haya carecido de una palabra para concretarlo pone de manifiesto el intento de silenciar una realidad no por asidua menos estomagante: el apretado nudo de interrelaciones que sujeta la sociedad.

ACREEDOR. Señor gracias al feudo de prestar lo que le sobra para obtener vasallaje de alguien que lo repudia tanto como lo necesita.

ACTIVIDAD. Táctica para matar la conciencia creyendo que se mata el tiempo.

ACTUALIDAD. Intriga de marasmos retocados para que no pase de estar atrapado quien está atento a lo que pasa.

ACULTURACIÓN. Genocidio por inclusión. Cuando la destrucción física de un pueblo no es admisible, la asimilación o absorción cultural se presenta como el medio más efectivo de hacer desaparecer las cualidades que le son propias.

ADMIRACIÓN. Degradar con la bulimia de la mirada aquello que la atrae sin despertar sospechas de envidia.

ADULTESCENCIA. Pesantez de la experiencia que adjudica como hallazgos irrebatibles las virtudes de adolecerse tumbado y resta interés a las acciones que exigen estar erectos. El adultescente, por tanto, se sitúa con su actitud en las antípodas de la conducta hodierna típica, que opta por dar respuestas propias de adolescente a problemas longevos.

AFEITARSE. Aniñarse la tez ante el mundo civilizado por el servil temor a destapar el alma peluda de cavernícola.

AGRESIVIDAD. Miedo en rebeldía contra la rebeldía del miedo.

ALARDEAR. Necesidad de inflarse delante de otros para persuadirse a sí mismo.

ALDEA GLOBAL. Orbe cubierto de una escara de multitudes donde todos están a merced de la opinión de cualquiera y cualquiera a expensas de la mirada de todos.

ALEGRÍA. Revuelto afortunado de varias tristezas.

ALEJAMIENTO. Indisposición necesaria para liberarse de los demás.

ALFABETIZACIÓN. Entrenamiento básico dirigido al pueblo llano para que entienda los mensajes publicitarios.

ALFALIDAD. En el animal intoxicado por la manía de la voracidad social, ímpetu absorto no en ser mejor que sus contrincantes, sino en vetar que otros, aun siendo mejores, lo superen.

ALIENTO. Cepo de aire: el más duro de quebrar.

ALMADURA. Estupor cósmico que perdura acorralado en el centro del monstruo humano, ser en cuyo drama neurálgico altanería y desconsuelo se funden cada vez que las lágrimas arden.

ALTA CULTURA. Alta costura del intelecto que, sin ella, se ve bajito.

ALTERCÉNTRICO. Doblegado por la opinión ajena.

ALTRUISTA. Se dice de quien saca provecho de otro haciéndole creer que recibe un beneficio.

ALUCIGNOSIS. Sabiduría que no necesita demostrar que todo es irreal porque pone a disposición de la realidad los medios para que se confute a sí misma.

ALUCINACIÓN. Cariz desenvainado de lo real.

AMABILIDAD. Amnistía pasajera que se dispensa con el envoltorio de la ternura hasta haber conseguido mejor disposición para atacar.

AMASAMIERDAS. Abogado, también conocido como rascapleitos y estrujaleyes, una especie de prostituto del derecho a quien se alquila por sus dotes sofísticas para demostrar al magistrado que lo errado puede ser correcto y lo correcto, errado.

AMBICIÓN. No saciarse ni hallar descanso con menos que sentirse y ser sentido como alguien todopoderoso. La del genio, que no es ajeno a ella, consiste en no querer ser lúcido, sino deslumbrante.

AMÉN. El I like o aprobación sumisa de las culturas predigitales.

AMIGO. Invasor excepcional que nos enriquece no tanto por la confianza que nos consiente, frecuentemente insoportable, sino por aquella con que nos incita a descubrirnos. Dicho en otros términos, es aquel con quien uno puede sentirse libre; libre, sobre todo, de darle una finalidad a la relación que forma con él.

AMIGOBIO. Degenerado que se apuntala en el valor de la amistad para pedirnos sistemáticamente algo a cambio de exonerarnos de prestarle dedicación absoluta.

AMOR. Avaricia de otro que surge a raíz de la negligencia para quererse.

AMOR AL PRÓJIMO. Estrategia que exhorta a pintar de rosa las pupas de otros para que ellos hagan lo propio con las nuestras. En resumen: una falsificación.

AMORISMO. Movimiento de ofuscados por la bioquímica que se propone ampliar la fábrica de desperfectos que es la humanidad acoplando lo que por naturaleza es inacoplable.

ANARQUISTA. Puritano revoltoso incorporado al sistema del malestar con el sistema que invoca la autoridad de ser antiautoritario y niega en la retórica todo lo que sus obsesiones afirman. Como su revolución más que gesta es el rezongo por querer lo que no puede con el poder que no quiere, el mayor peligro que siembra en las calles son los panfletos martirizantes que casi nadie leerá, pero con los que alguna indefensa viejecita podría resbalar. 

ANCIANO. Especie a mitad de camino entre el reino animal y el vegetal.

ANGUSTIA. Reacción alérgica a la vida desencadenada por una exposición prolongada a sus penurias.

ANIMALEJOS. Conjunto de seres, entre los cuales descuellan los humanos, que acceden a la existencia dejando a remota distancia el alma.

ANIMISMO. Creencia decidida a espiritualizar los objetos transformándolos en sujetos que suele ser tildada de primitiva, en el sentido de anticuada e infantiloide, por aquellos que se dedican, como buenos progresistas, a hacer justo lo contrario.

ANOMALÍA. Anatomía de la realidad.

ANORMAL. Hereje civil partidario de un teorema irreprochable: ¿quién quiere ser normal en un mundo tasado por idiotas?

ANTIGÜEDAD. Un grado de sabiduría cuando quien la tiene ha caído por experiencia del podio en que se creía.

APÁTRIDA. Condición de quien ejerce el derecho nativo a la coherencia.

ANTISOCIAL. Se aplica a quien actúa en consecuencia tras haber desenmascarado la cohesión de inmundicias que mantiene la sociedad.

ANTRO. Nombre que engloba la disparidad de recintos nocturnos dedicados al esparcimiento de la vanidad, zona franca donde se autoriza a los presentes el uso de algarabías y hacer publicidad engañosa de sí mismos bajo continua inspección ocular, actividades raramente soportables sin el caudaloso despacho de brebajes descerebrantes.

ANTROPÓFAGO. Humanista de buche y paladar que propone, al calor de los fogones y entre especiadas salsas, un modelo ecológicamente viable de lucha contra el hambre luchando contra el hombre.

AÑORANZA. Fe formulada a la retrospectiva, la única que puede tener quien carece de esperanzas, pero fe que se refuerza en el dolor innominado de no estar donde nunca se ha estado.

APATÍA. Necesidad ineluctable de olvidarse de uno mismo que despierta en los demás la incomodidad de tenernos presentes.

APOSTASÍA. Papel higiénico para limpiar la zurrapa de un credo tras su paso por el espíritu.

ARISTÓCRATA. Aventajado que dispone de sitial hereditario para compensar defectos incorregibles, de blasón para ataviar vicios imposibles de ocultar y de diezmo con que subsanar atrofias de alcurnia. En síntesis: alguien que confunde por la jeta del linaje ser un hombre de provecho con ser un aprovechado.

ARREPENTIMIENTO. Satisfacción de la conciencia culpable mediante la aplicación de un dolor autoinfligido al dolor ocasionado lo bastante fuerte para sofocar el sentimiento de deuda. Muy del gusto del gazmoño, que se aflige por sistema para reincidir, a los paganos, en cambio, los errores no deben servirnos de excusa, sino de escuela.

ARROGANCIA. Convalecencia de la inferioridad.

ARTE. Secuela del aburrimiento que se obtiene cuando se juega con la ensoñación sin el trámite de quedarse dormido.

ARTISTA. 1. Quien puede constatar que lo decente es crear, no procrear. 2. Sospechoso de inutilidad vocacional cuyo éxito no depende de la importancia estética de su obra, sino de la facilidad comercial para perder la imaginación.

ASERTIVIDAD. Sistema psicológico de dominación que, en lugar de emplear métodos coactivos, utiliza un poder seductor y ajustable para lograr que los individuos se esquilmen a sí mismos de una forma que los vuelva provechosamente inconscientes de su sometimiento, pues cuando el explotador es el explotado su rentabilidad es mayor y nadie aparece como culpable.

ASESINAR. Otorgar el beneficio de la muerte a quien sólo tenía la inseguridad de la vida.

ASISTENCIA SOCIAL. Ocuparse de sustraer de la mirada pública a quien se niega a cuidar de sí mismo según las reglas al uso.

ASOCIARSE. Aunar jaquecas para resolver problemas comunes y no tardar en coincidir que el mayor problema es haberse unido.

ASTUCIA. Sutil victoria que el derrotado obtiene sobre el fuerte cuando puede tomar la palabra.

ATAÚD. Cubo de basura estacionario destinado a contener lejos del olfato los restos orgánicos de un desalmado.

ATEO. Alguien que por la puerilidad de creer que no cree incurre irreflexivamente en la destreza de ofrendar a Dios un asteísmo. La fe negativa del ateo le conmina a postular que la criatura es huérfana y el universo un automatismo exento de intervenciones externas; ha reemplazado las supercherías del dogma por los estrechos horizontes de la lógica y, como cualquier teísta, sabe en el fondo que su postura depende de una creencia imposible de demostrar.

AUTOCONOCIMIENTO. Acaudillar una secta con los demonios que nos perturban una vez se ha comprendido que contra ellos no hay enmienda, salvo excederlos en fechorías.

AUTOCRACIA. Forma de opresión menos inaguantable que la democracia por ser más fácil atacar a un tirano de carne y hueso que pelear contra la tiranía anónima de la ley.

AUTOMÓVIL. Féretro rodante que emplea como combustible las prisas de su propietario.

AUTONOMÍA. Aptitud para descubrir lo que no se necesita y valentía para desprenderse de ello.

AUTOPOLLESIS. Suficiencia de un organismo masculino para generar en y por sí mismo alborozo en torno a su pene.

AUTOTEÍSMO. Más allá de lo falsa o verdadera que pueda parecer en su concepto, se trata de una religión incomparablemente justa porque confiere al pobre diablo el don de sentir en sí mismo un vislumbre de divinidad, y al ser divino reconocerse como un pobre diablo.

BAJEZA. Acto y costumbre de rendir pleitesía a quien quebranta la dignidad, un tipo de deshonra autoinfligida a la que se prestan orgullosos los ciudadanos en democracia cada vez que acuden a las urnas para elegir a sus negreros.

BANQUERO. Ilusionista que pidiendo a uno dos para prestárselo a otro consigue sumarse cinco.

BÁRATRO. Volver a ser tras haber rozado la posibilidad de no ser.

BARBAROFILIA. Capitulación ante sociedades extrañas que maquilla como amor a la singularidad ajena el odio a la propia identidad.

BARBIKENIZAR. Implantar el régimen muñequista en una comunidad para hacer más fotogénicos a sus integrantes mientras los destruyen.

BAUTISMO. Formalización ritual de la sentencia de muerte del neonato.

BEBÉ. Fracción de persona limitada por la brevedad de su cerebro a proclamar con movimientos torpes y rasgos desfigurados la ineptitud esencial de la especie humana, lo que no sería tan hiriente si pudiera anularse la coacción de sus llantos. La mayoría de las madres están condicionadas por instintos primarios de origen protector, de lo contrario aborrecerían el contacto con estos seres larvarios tan proclives a rebozarse con el raudal de sus heces.

BELLEZA. Envidia de cariz contemplativo que emparenta secretamente a quien la siente con aquello a lo que tienta arrebatarle la autoría.

BENEFICENCIA. Activismo lacrimógeno que con untos de limosna y balsámicos donativos momifica a los afligidos en la adversidad en vez de hacerles el favor de dejarlos en paz.

BENEVOLENCIA. Galbana que se interpone entre uno mismo y la oportunidad de ensañarse con otros.

BEODO. Ahorcado que se bebió la soga.

BIEN. Invento para distraer el mal.

BIENESTAR. Placidez sin aristas por el mero hecho de estar que sólo es accesible cuando se deja de ser.

BLASFEMIA. Género coloquial de plegaria. Por tratarse de una forma desinhibida de orar, ante oídos blandos puede sonar a lo contrario, cuando en resumen quien la emplea tributa al mismo patrón y tiene por toda injuria el error, compartido con el beato, de conceder una importancia desmedida a fetiches que carecen de existencia fuera de quien los acata.

BLOG. Espacio virtual donde alguien que se cree ocurrente comparte sus inquietudes y pensamientos, por despreciables que sean, convencido de que no hacerlo supone un menoscabo para la humanidad.

BOHEMIO. Prócer de la picaresca que centra su falta de talento en pretender vivir como si lo tuviera.

BONITO. Magnetismo simbólico de todo lo que ha sido bendecido por mis gustos.

BOSQUE. Despensa agreste del espíritu.

BUEN FARIO. Confabularse con la certeza de la muerte para hacer y deshacer con la vida la ventura de lo que se quiera.

BUENA MEMORIA. Baúl de los recuerdos a quien se encomienda quien no confía en su inteligencia.

BURGUESÍA. Clase de mentalidad encargada de promover la liquidación de lo que es sublime en nombre de lo razonable, lo computable, lo negociable y lo reemplazable. Aquello que carece de utilidad para el burgués, todo lo que está cargado de misterio, se muestra incontrolable o no contribuye a sus ganancias, le parece indigno de existir, no cuenta.

BURLA. Provocación que todas las personas severas merecen recibir con un hostigamiento proporcional a su seriedad. Verbigracia, pasearse en un congreso de ecologistas luciendo un abrigo de oso panda a lomos de un elefantito al que se azota con la exquisita musicalidad de una goma de butano.

BUROCRACIA. Especie de fósil viviente aclimatado a los despachos que subsiste entorpeciendo los asuntos privados en nombre de los trastornos públicos.

CABEZA. Primer satélite del corazón.

CADALSO. Templo dedicado a las buenas costumbres.

CAGAR. Devolver con alivio al universo parte de su herencia.

CALAVERA. Mariposa que saldrá de las orugas que somos.

CANNABIS. ¿Droga de evasión? ¡Ya quisieran muchos de los que la denigran y no se atreven a catarla! Se trata, más bien, de una droga de intromisión, pues torna explícito lo que resulta vulgarmente inaccesible.

CANSANCIO. Caducidad fisiológica de los actos.

CAOS. Desnudo integral de los fenómenos, lo que incluye todos los objetos de estudio que los cerebros habituados al embalsamamiento racionalista tratan de cubrir con apariencias de orden. Lo más sorprendente del caos es que, con independencia de cualquier criterio, funciona. Y si al menos funciona en el contexto del mundo aprehensible, queda ratificado el alcance incendiario de la ebriedad cósmica por la turbulencia de las formas, el perfecto derrumbe de una búsqueda de sentido y la eterna disolución de la experiencia.

CAPITALISMO. 1. Economía planificada por los más ricos para individualizar ganancias y colectivizar pérdidas. 2. Por extensión, cualquier conjura multinacional que permita al dinero cambiar velozmente de manos a condición de que no cambie de dueños. 3. Religión moderna de los esclavos ascendidos, que de lo contrario preferirían alguna forma de socialismo.

CARÁCTER. Parte de cada uno que se rebela contra la presencia insondable de su genio.

CARCAJADA. Conciencia de la inutilidad de la conciencia.

CASA. Prenda imprescindible para ponerse al abrigo de los paisanos, que son los elementos más inclementes de soportar, y llenarla de objetos que pronto quedarán obsoletos, actividades que inicia normalmente quien la habita confiándose al poder bancario, cuya capacidad de expropiación ya quisieran para sí los comunistas, que a su lado parecen mangantes aficionados.

CATÓLICO. Adorador del sufrimiento (en concreto, del ajeno), de la pobreza (ejemplar, cuando no es la suya) y de la culpa (por el perdón de los pecados) tal como los vicarios de Cristo, accionistas de la fe, le dan a entender.

CEGUERA. Creer ver algo donde no hay sino nada.

CELOS. Pasión que entretiene la flaqueza para entender las posibilidades afectivas del objeto amado.

CENSURA. Procedimiento mediante el cual al no poder expresarse libremente sin infringir la ley, se contribuye a hacer de la transgresión un refinado arte.

CEREBRO. Sintonizador craneal de campos cognitivos cuyo rendimiento disminuye con el grado de civilización exigido a su titular. En lugar de entender los campos referidos en términos materiales, la materia se entiende mejor en términos de energía confinada dentro de ciertos campos, luego este órgano, aun cuando funciona al máximo de sus facultades, se dedica, básicamente, a absorber y reconstruir fantasmagorías.

CEREMOMIA. Acto arreglado con boato para preservar el culto a un mártir moribundo en la mentalidad disecada de quienes le rinden obediencia y comunión.

CEREMONIA. Teatralización solemne de un acto cuya vulgaridad, sin esta sobreactuación, sería no solo evidente, sino probablemente irrisoria.

CIANURO. Curalotodo.

CICATRIZ. Rastro que deja a su paso una verdad.

CIELO. Alegoría de la presunta reintegración en la nada.

CIENCIA. Disciplina de conocimiento que opta por la fe en la consistencia de los hechos para sistematizar la realidad aun cuando la realidad demuestra la inconsistencia de los hechos para llegar al conocimiento.

CÍNICO. Eso que me llaman mis lectores cuando sienten que llevo razón y les molesta reconocerlo, con lo que demuestran su ventaja sobre mí en lo que a jactancia se refiere.

CINISMO. Fanfarronería de quien predica que no cree en nada y practica la incontinencia de aprovecharse de todo y de todos.

CÍRCULO VICIOSO. Cuando concebí el ruedo de esta disertación pensé en el momento que la escribiría y mientras la escribo pienso en el momento que la concebí.

CIUDAD. Esponja de muchedumbres donde pronto se descubre que, apiñada en su grandeza artificial, la naturalidad prevalece en la rapiña de la más espléndida convivencia.

CIUDADANO. Persona que goza del hecho de ser anulada por derecho.

CIVILIZACIÓN. Más que una progresiva superación de la brutalidad, la civilización es el carnaval ensimismado de la barbarie.

CIVILIZADO. Se dice del pueblo que ha desarrollado las claves para multiplicar las oportunidades de echarse a perder.

CIVILIZAR. Inserir modos de vida y hábitos de pensamiento homogéneos en poblaciones que no los necesitan y tampoco los han pedido.

CLANDESTINIDAD. Hábitat del insumiso.

CLASE MEDIA. Estrato moral localizable en cualquier capa social que se define por la envidia a los que poseen más y el temor a los que tienen menos.

CLÍMAX. Vacuilepsia, posesión del vacío mientras se es poseído por él.

COLABORAR. Preparar el terreno para un asalto.

COMEDIA. Lectura desinteresada de la tragedia.

COMODIDAD. Modo más seguro de entronizar la parálisis mental.

COMPAÑÍA. Paraje concurrido al que se acude para volver con más amor a la soledad.

COMPASIÓN. Venganza contra la alegría que irradia desamparo para morder a traición con una rabia que busca el desahogo en el envilecimiento ajeno.

COMPETITIVIDAD. Coto de caza empresarial donde se contiende por el trofeo de no ser despojo.

CÓMPLICE. Aquel a quien transigimos convergencias de intimidad a cambio de saberlo secuaz de nuestros defectos o desmesuras, y preferible en último término a nuestro lado que como enemigo.

COMPRENDER. Alcanzar el raso de un estado mental en que ya no es necesario negar lo que es ni afirmar lo que no es.

COMUNICACIÓN. Embrollo intextricable de suposiciones mutuas que crecen errándose entre sí.

COMUNICÓMANO. Rumiante social que del chismorreo endogámico y puntual ha pasado en la era digital a funcionar como una antena permanentemente conectada al enredo global.

COMUNIDAD. Telón de fondo pintado con el pincel del propio engreimiento y la paleta de miedos, ambiciones y estupideces humanas.

COMUNIFORMISTA. En un contexto marcado por el crepúsculo de las cosmovisiones y el apogeo del desposeimiento de sí a cargo de exigencias, interacciones y procesos cada vez más numerosos, veloces y asfixiantes, con este nombre se alude al individuo que hace del sentimiento de pertenencia comunitaria la referencia para estar en el mundo con un grado de conformidad superior a la certeza, áspera y solitaria, de ser un desgraciado para ese mismo mundo.

CONCEPTO. Jirón de alma zurcido con el pensamiento.

CONCIENCIA. Herida de la existencia por donde el alma se desangra.

CONCIENCIA SOCIAL. Puesto que la dimensión empática de la conciencia va implícita en ella en tanto que desdoblamiento de la personalidad que lo anima a uno a verse como otro y a ver al otro como uno, cuando se le añade la coletilla social se pretende hacer pasar por un conocimiento reflexivo la ingenua creencia de que los problemas humanos pueden solventarse solidariamente para esquivar la conmoción de que sólo serán dirimidos con la aniquilación de la especie.

CONCLUSIÓN. Fruto que sólo madura cuando uno se cansa de pensar.

CONDÓN. Mortaja del gusto que pone yelmo al deseo por no correrse del susto.

CONFESIÓN. Bueno es decir la verdad por gusto, sobre todo cuando ayuda a desmontar mentiras ilustres, mas no tanto como el regocijo de guardar silencio si no hay otra opción permisible que declarar la verdad.

CONFORMISMO. Arrancarse las alas para entrar en el panal.

CONGRUENCIA. Intransigencia concéntrica propia de aquel que está en contra de todo porque comprende que nada hay que merezca ser conservado, empezando por él mismo.

CONOCIDO. Término que referido a personas hace alusión a alguien de quien sólo se sabe lo que puede prestar.

CONOCIMIENTO. Es el camino jalonado de dudas que tras diversos derroteros no siempre transitables y alguna que otra perspicacia no siempre luminosa, conduce, finalmente, a la desesperación. Aunque no es habitual advertirlo, el recorrido emprendido es irreversible.

CONSENSO. Ceremonia donde se acuerda por convenio que lo mejor para todos es que uno piense por todos.

CONSERJE. Microfauna imprescindible que abunda en los lugares prescindibles y cumple con idéntica soltura las tareas más antitéticas, desde proteger el territorio de su asiento con el celo de un león a ocuparse de sus obligaciones con la diligencia de un geranio.

CONSERVADOR. Que prefiere ceñirse a algo que no funciona antes que arriesgarse a cambiar.

CONTRAESPERANZA. Convicción, acaso la única laudable, según la cual el devenir empujará siempre a peor a la especie humana, lo que facilita a quien la sigue abandonar el mundo sin el menor indicio de envidia por el futuro de los que vendrán.

CONTROL DEMOGRÁFICO. Un mal menor si se tiene en cuenta que lo encomiable sería el exterminio.

CONTROL SOCIAL. Desenfreno de la pasión por intervenir en todo que corona la epilepsia dictatorial.

CONVITE. Reunión, con pretexto festivo o hiperbólico, que tiene como finalidad sobrentendida ambientar en un mismo recinto el humillo de los convocados y el maltrato verbal contra otros que no están presentes.

CONVIVENCIA. Disimulo recíproco del anhelo por aquello que nadie, ni uno cuando se arma de paz consigo mismo, puede dar o tomar de otro.

COÑÍFERA. Mujer, en especial la que no se anda por las ramas.

COÑO. Orificio sexual femenino profuso en pliegues protocolarios que acecha mullidito desde su comisura cual tarántula agazapada en su madriguera tubular. El aroma cálido de su proximidad suele suscitar en el macho un violento horror al vacío que creerá llenar de lujuria cuando, ingenuamente, caiga en él.

COÑOMANCIA. Aptitud para anticipar los acontecimientos que le conciernen a una mujer leyendo las líneas y anfractuosidades de su vulva. En ausencia de esta sutilísima habilidad, el hombre está más próximo a cometer errores de bulto en el trato con el otro sexo, como casarse.

CÓPULA. Proceso de inmersión en un organismo ajeno con el expreso deseo de encontrar la gema que anida en las profundidades del propio ser.

CORAJE. Saber mantenerse unido a sí mismo en los principios hasta el fin.

CORNUDO. Aureola de astado fulgor que emite quien sabiéndose engañado por el gobierno persevera en complacerlo.

CORTESÍA. Afabilidad con que se evita ocasionar asperezas a otros para que dejar claro que no deben jorobar con las suyas.

COSTUMBRE. Bitácora espectral que confunde la orientación segura con el efecto de irse a pique en un estereotipo.

CREENCIA. Colchón moral para dormir la mona de actuar sin pensar y acomodar la necesidad de cometer actos impuros.

CRIMEN. Atrevimiento en la realización de fantasías que todo individuo posee pero que nadie confiesa haber frecuentado.

CRISTIANISMO. Colectivismo moral de los que siguen la doctrina de Cristo, su mesías, el redentor que les enseñó con su ejemplo la bondad de torturarse por amor al mal.

CRUCIFIJO. Homenaje a la tortura, con taxidermia de Cristo incluida, que recuerda a los pobres de espíritu que Dios murió una vez por el hombre abstracto para exigir que los hombres concretos mueran constantemente por Él. Cuando sus dimensiones lo hacen manejable, se convierte en un objeto de gran valor terapéutico que sirve tanto de consolador con tope a las feligresas como de suplemento genital a los parroquianos infradotados; en definitiva, una maravilla portátil cuyo éxito se explica gracias a la versatilidad para reconfortar en cuerpo y alma, pues su diseño polivalente lo hace apto para entrenar debilidades espirituales y suplir carencias carnales.

CUERPO. Sarcófago natural y forzoso, irreversible e intransferible saco de dolores.

CULPA. Pintar una mancha con otra mayor a fin de que desaparezca ante el relámpago de conciencia que la mostró.

CULPURA. Nicho cultural que idealiza a sus víctimas a medida que las produce.

CULTIVO. Campo de reconquista interior que uno toma por labranza a diferencia del estado bruto que nos es común por defecto.

CULTO. Aplícase a quien goza no de las obras que representan la cima del saber, sino de la cúspide de presunción donde lo lleva su bagaje.

CULTURA. Última carta de naturaleza o forma de dar forma al mundo.

CUNNILINGUS. Comunión íntima con la Sagrada Forma que, muy al contrario que en la Eucaristía cristiana donde sólo fulge su omisión, estimula la inteligencia sensual de los practicantes.

CURIOSIDAD. 1. Interés por descubrir algo más retorcido que uno mismo cuando se siente enemigo de todo lo creado. 2. Mentora universal que se activa a despecho de lo habitual.

DEBER. Necesidad de un haber que acogota frente a quien lo puede facilitar; necesidad que a fuer de indecorosa deviene estéticamente imperdonable cuando vence al menester de edificarse a sí mismo en las etapas ascendentes para poder derribarse como es debido en las descendentes.

DECADENCIA. Chochez que se alcanza por el mal gusto de imitarse ufanamente a sí mismo en los peores momentos, como los dirigentes políticos durante una campaña electoral o los Rolling Stones en concierto.

DECAIMIENTO. Cojera interior que anticipa aquello mismo que la corrige para siempre.

DECENCIA. Compostura y aliño de quien puede morir en cualquier instante sin sentirse avergonzado por lo que deja.

DECEPCIÓN. Salario mínimo de fatuidad proporcional al entusiasmo del esfuerzo.

DECREPITUD. Cuando el cuerpo delata al cobarde que lo ocupa.

DECRETO. Voz del que, siendo inválido para persuadir, debe resignarse a ser obedecido.

DEFERENCIA. Esmero en vedarse a uno mismo conductas y actitudes que se toleran a los demás.

DEGRADACIÓN. Lo que con toda probabilidad ocurrirá si uno se deja obrar con apasionamiento.

DELITO. Con víctimas o sin ellas, subproducto de la ley reutilizable como necesidad de servidumbre a lo innecesario.

DEMOCRACIA. 1. Credo que reconoce a los ciudadanos mayores de edad el derecho a la minoría mental para cargar con los problemas que sus líderes no tienen capacidad ni voluntad de resolver. 2. Dictadura rotativa. 3. Temor de los demócratas.

DEMONSTRUACIÓN. Certeza que por pura aberración se demuestra a sí misma.

DEPORTE. 1. Militarización de la memez bajo entrenamiento mediático para que a nadie se le ocurra sacar fuera de juego la belicosidad contenida. 2. Imitada como actividad depurativa por los sedentarios con complejo de culpa, como industria de entretenimiento comprende un extenso abanico de suplicios físicos que permiten al masoquista profesionalizarse con respetabilidad, publicitarse sin anatema y competir contra otros sufridores por los honores del campeón.

DEPRAVACIÓN. Que un individuos adiestrados desde la niñez en la prosecución de sus intereses particulares se unan para crear un proyecto en vez de para destruirlo.

DERECHO. Retórica de la ley de la selva.

DERECHOS HUMANOS. Apostolado de desechos jurídicos que reivindica al humano universal para que toda divergencia individual parezca una amenaza y cualquier oposición un cisma excomulgado de la historia.

DESAPEGO. Síntoma inequívoco de estar perdiendo insensibilidad.

DESATAR. Única forma convincente de amarrar.

DESAZÓN. Desprovisto de ocupaciones que distraigan la ocasión de volverse hacia sí mismo, estado básico del ánimo, evidente incluso para la mente infantil («¡me aburro!»), contra el cual, como buenos colaboradores del sufrimiento, conspiran los optimistas restringiendo artificialmente el contenido de la conciencia.

DESCENDENCIA. Cadenas de carne futura cuyos eslabones generacionales heredan del miedo ancestral a los muertos la vigencia del culto sumiso a los no natos.

DESDÉN. Colisión entre seriedad y serenidad.

DESEO. Desasosiego por lo que no se tiene que sólo se detiene cuando actualiza el desasosiego que lo sostiene.

DESLIGIÓN. Estremecimiento del espíritu que afecta a los individuos más raros y distinguidos, en los que arranca un sedicioso despertar de la curiosidad que rompe las ligaduras que lo ataban a las inclinaciones comunitarias y le impedían configurarse a sí mismo. Por ello, puede afirmarse que todo el que nace por segunda vez se convierte, con no pocas violencias, soledades y peligros, en un ser profundamente desligioso.

DESMITIFICAR. Desentrañar el negocio de las religiones en un mercado de crédulos y el sectarismo de los negocios en la captación y desfalco de clientelas serviles.

DESOBEDIENCIA. Náusea que sigue a una orden cuando es bien entendida.

DESPERDICIO. Lo que sucede mientras se aguarda que algo mejor suceda.

DÉSPOTA. Homúnculo segregado por las masas vesánicas para apadrinar la hecatombe.

DESTINO. Evangelio de los desesperados que, insatisfechos con el portento de no creer en nada, han desarrollado la santidad sacrílega del hastío hasta el desgarro clarividente de aceptarlo todo. Sólo por fatalidad proyectan relevancia cósmica los actos más insignificantes y sólo porque parecen inevitables pueden tolerarse las desgracias más abominables.

DEUDOR. Antes que execrarlo por tener cuentas pendientes, sería justo valorar su mérito por dar ocasión al acreedor de probar su liberalidad.

DEVENIR. Precipicio o principio del fin.

DIABLO. Padrino de la humana desventura y patrono la legión inframundana de funcionarios penitenciarios encargados de hacer cumplir la justicia divina.

DIARIO. Notas a pie de página en la edición crítica de uno mismo.

DICCIONARIO. Herramienta de apariencia didáctica que sirve para amoldar el léxico a la definición que toma por verdad la más sobada mentira. Este glosario pretende, en parte, restituir la interpretación irreverente de esa misma verdad hasta que su autor vuelva estar en el desafuero de desmentirla.

DICTADURA. Feria de atrocidades que por vanidad doliente y pasatiempo insufrible exprime arrumacos incestuosos entre poder e impunidad.

DIGNIDAD HUMANA. Don prefabricado para cubrir de valor al nadie.

DILUVIO. Micción demiúrgica.

DINERO. Dios fungible a quien todo el mundo ruega bendiciones aun sabiendo que en su reino devaluado admite sólo a unos pocos.

DINERO NEGRO. Nombre difamatorio que Hacienda impone a la presa que escapa de la argucia fiscal de abonar el mismo gravamen tantas veces como intercambios recorra.

DIOSES. Exteriorización positiva de las perplejidades, carencias y miedos humanos.

DISCUTIR. Deleite de la lucha cuerpo a cuerpo desde el acuerdo tácito de hacer todo lo posible por derramar neuronas antes que sangre.

DISIDENCIA. Recurso hecho a la medida de quienes no tienen medida a fin de que constaten las asombrosas medidas de su exclusión.

DISPARAR. En algunas regiones del mundo, el método más usado para aprender contar.

DISPARATE. Estado en que se desvive el que gasta su tiempo intentando ganar tiempo, como si lo importante fuese durar antes que la intensidad de la experiencia, hacer una cantidad ilimitada de cosas significara más que la calidad de su contenido, y lo mejor del vivir consistiera en acumular momentos en detrimento de recorrerlos en profundidad.

DIVINIDAD. Quiasmo de entelequias producido entre un universo autoconsciente en cada una de sus partes y unas partes autoconscientes en cada uno de sus universos.

DOGMA. Deficiencia intelectual sometida a fermentación colectiva.

DROGAS. De igual forma que una necesidad fisiológica como el hambre puede ser elevada a la más alta gastronomía cuando la buena disposición del investigador y la calidad de los productos a su alcance se unen a la libertad para experimentar, el impulso innato de modificar periódicamente la percepción es susceptible de cultivarse como una ciencia primorosa. Y si bien no dan valimiento al cuerpo, del que exigen además un peaje, las drogas proporcionan con su función instigadora de estados alternos de conciencia vario y nutrido alimento para el espíritu, que sin una provisión de prodigios tóxicos malamente toleraría la insania de vivir confinado en la ilusión prosaica y tantas veces hostil de la realidad.

DUDA. Sonajero desmitificador para mayores de mil años. Mientras todo sea dudable todo es virtualmente bello, pero cuando al fin se quiere dudar de la duda, no hay duda que valga: todo es impecablemente perverso y lo que antes era fuerza, ahora calvario.

ECOLOGISTA. Uno de los primeros candidatos dignos de extinguirse entre los miembros de su especie por haber ocupado el vacío dejado por el retroceso de las religiones con la cruzada por la conservación del ecosistema, que idolatra en la misma medida que ignora, siempre según el dogma de que la naturaleza necesita ser defendida del hombre, a quien acusa de ser un jugador irremisible cuando sólo es un juguete abandonado en el zoológico planetario.

EDUCAR. Proporcionar los estímulos necesarios para transformar la admiración en envidia, la comprensión en soberbia, la disciplina en ira y la liberalidad en codicia.

EGO. Apéndice invisible relleno de amor propio que encallece al sujeto en la salud y en la enfermedad si algo más siniestro no lo remedia. Equivale en lenguaje coloquial al yo, sin que la familiaridad del trato lo haga más soportable.

EGOÍSMO. Denominación peyorativa que recibe la sagacidad para poner al descubierto las intenciones ajenas y obrar en consecuencia.

ELECCIONES. Anfiteatro ideológico que algunas tiranías escogen para completar el programa de distracciones periódicas destinadas al pueblo.

ELLOÍSTA. Titiritero del egoísta.

EMBARAZO. Reacción inflamatoria a la picadura de un hombre.

EMBRIAGUEZ. Noble arte de fortalecer la estabilidad mental que si a unos enriquece por haberles enseñado vistas inéditas y estados más lisonjeros o pintorescos, a otros, más reprimidos, los afea desvelando lo que son.

EMPRESAURIO. Dentro del orden que comprende a los reptiles económicos, se dice del anacronismo que mantiene su pujanza no por su habilidad y denuedo para los negocios, sino por estar adscrito a la congregación de los carentes de miramientos.

ENAMORAMIENTO. Adicción a otro ser, generalmente de la misma especie, motivada por cierta clase de canibalismo psíquico que, cuando es correspondida, sigue su proceso devorador hasta culminar en la pasión irreductible del odio. Tan obcecado como aterrador en la persecución de sus fantasías, el enamorado es capaz de emprender la mayor de las violencias sobre sí mismo para ajustar la esquiva realidad al despotismo de sus deseos —palabra de uno que lo fue antes de hacerse matador de amores.

ENAMORIRSE. Amorío que desnace a quien lo alumbra.

ENCANTO. Cutícula de la belleza.

ENCICLOPEDIA. Obra de consulta general que contiene la información estricta y necesaria para ridiculizar la incultura de los demás.

ENCONTRARSE. Descubrirse a solas con la eternidad.

ENEMIGO. Dícese de alguien que nos conoce demasiado bien para querernos.

ENFERMEDAD. Sublevación separatista de un órgano o parte de éste contra el orden establecido por los intereses del organismo.

ENGAÑAR. Privilegio de los dioses que parodiamos con diversos niveles de eficacia tanto quienes somos conscientes de que el mundo, más que tierra de oportunidades, es un nido de víboras donde la simulación y la suspicacia son cruciales moverse en él, como aquellos que por rechazar involucrarse en los juegos de poder desde una aparente eminencia moral demuestran su embaucadora predisposición para manipular indirectamente a los demás.

ENTRETENIMIENTO. Cacería organizada contra el potencial de la interioridad por un mundo que ha perdido el sentido lúdico del tiempo al empeñarlo en juegos productivos.

ENVEJECER. Impuesto que se paga al tiempo por el privilegio de no ser joven.

ENVIDIA. 1. Incapacidad para la admiración que se vive como congoja por el bien ajeno y pone su esfuerzo en impedir que sea gozado. El hecho de ser uno de los sentimientos con más adeptos y silenciosos adalides, proporciona también una de las mejores razones para ruborizarse por haber amado al prójimo. 2. Fermento emocional que lidera los episodios revolucionarios hasta que su fuerza se subsume en el miedo y la codicia que consolidan el orden social.

ENVILECIMIENTO. Resultado de arrellanarse en la privación de enemigos irreemplazables para acerar el ingenio y lustrar el coraje.

ERECCIÓN. Transgresión de la ley de la gravedad que se castiga con la flacidez.

EREMITA. Individuo que se ha resignado al santísimo gusto de expulsar de su rutina a los intrusos ante la incapacidad mental o material de eliminarlos.

ERRÓNEO. Todo lo que pretende o pasa por ser único, absoluto y verdadero.

ESCARNIO. La vida como un trayecto en declive desde el cigoto hasta la senilidad cuando lo aceptable sería transcurrir en sentido opuesto y lo deseable, más que acabar a tiempo, no dar comienzo jamás.

ESCRITOR. Alcahuete verbal obstinado en lograr que las palabras y los pensamientos copulen gustosamente entre sí. No obstante, la escritura moviliza una incursión contra el mundo sin la cual el autor no podría purgarse del veneno que acumula durante la existencia, y mientras el hombre de acción se expresa a través de su voluntad y no necesita plagiarse a sí mismo porque su reconciliación con la vida tiene lugar en los hechos, el hombre de letras necesita amotinar su ingenio verbal para redimirse ante su conciencia narrativa.

ESCUELA. Establecimiento dedicado a la corrupción de menores donde se alecciona a los niños cómo deben ser de mayores.

ESFUERZO. Si por vil escombro de fatigas lo aguanta quien de sus obras se vale, por obra capital lo festeja quien no vale ni para andamio.

ESPANTO. Nuestra primera e imborrable cultura.

ESPEJO. Medio burdo de multiplicar las cosas agobiando el espacio.

ESPERANZA. Falsa mercancía a la que se afianzan los faltos de confianza en la verdad, excepto en las verdades que el miedo inventa.

ESPERMA. Toxina cuando no se vierte y abominación cuando germina.

ESPÍRITU. 1. La más enrevesada excrecencia de la carne. 2. Aquello que uno hace consigo a partir del alma pero sin el alma.

ESPOSO. Animal de compañía para la consorte, quien si lo tiene debidamente amaestrado logrará de él grandes sacrificios, además de contener la fogosidad de sus instintos dentro de los límites comprendidos entre la satisfacción por disponer de ropa planchada y la recompensa de alguna caricia ocasional.

ESPUTA. Mujer añosa y de trote trémulo, envasada en los aparejos de una doncella, que no tiene apuro en exhibir la morcilla reventona de su exterioridad, fusión irregular de esputo y de fulana, como si el sebo alolado de rebozo fuera magra y apetecible turgencia.

ESQUELA. Tarjeta de visita para el más allá.

ESTADÍSTICA. Sortilegio por simbiosis entre cálculo y engaño.

ESTADO. Coágulo político que crece empequeñeciendo al individuo y de su rango tutelar hace forro de fetiche, de los problemas más arduos la más industriosa hacienda y del lúcido un criminal que se mofa de lo legal.

ESTADO DE EXCEPCIÓN. Gobernar sin anestesia por decreto charcuteril según rezan a balazos las razones quirúrgicas del que manda.

ESTADO DEL BIENESTAR. Dícese del Estado que no admite más estados que los propicios al bienestar del Estado.

ESTERILIZACIÓN. Invitación a retractarse que deberían recibir quienes todavía opinan que procrear es una actividad necesaria.

ESTILO. Modo cualitativo de hacer conocimiento y hacerse conocer.

ESTIMA. Aplauso y buen recibimiento que se le brinda a quien todo da y nada pide; tanto más si sufre de iniquidad sin agitar protesta alguna, se deja engañar por no fastidiar y reembolsa humildemente con la otra mejilla los golpes que no ha provocado.

ESTORBO. Lo que llegan a ser los demás cuando uno se encuentra a gusto consigo.

ESTRANIO. Elemento químico del que se componen los valientes.

ESTREÑIDO. Paseante de zurullos que, vaya donde vaya, lleva la mente trabada en la sentina de su ser, una restricción que lo hace difícilmente confiable para cualquier actividad donde el mal humor no tenga cabida.

ESTROPICIO. Estado en el que acaban todos los intentos de mejora.

ESTUPIDEZ. Maestría pastosa en el venerado oficio de ahorrar neuronas.

ESVÁSTICA. Cuadratura del círculo.

ÉTICA. Delicadeza del inteligente y dureza del necio o, atendiendo a su función, realce del lúcido y felpudo del obtuso.

EUFORIA. Dado que ser feliz no hace feliz y la supresión del dolor tampoco, habrá que interpretar el estado ameno así nombrado como la satisfacción pasajera de alguna veleidad.

EUROPA. Cadáver pomposo disputado por los arribistas criados en el regusto de sus pringues y los carroñeros que llegan atraídos por la pestilencia.

EVIDENCIA. Prueba para dudar con razón de lo que pasa por tal.

EXCESO. Atajo que seduce gracias al afán de recortar el radio de un defecto y donde el diámetro de la melancolía es mayor.

EXISTENCIA. 1. Tumor de la nada. 2. Pellizco temporal de la totalidad. 3. Fuente inagotable de argumentos para erradicarse.

ÉXITO. Lo primero en caer cuando se introduce una modificación en el sistema que lo ha hecho factible.

EXPERIENCIA. Confirmación elemental del desgaste de la vida que se adquiere con el uso reiterado del desencanto.

EXPERIENCIA PROFESIONAL. Contradicción de términos, porque sólo el ocio atribuye experiencia al que se consiente el duro oficio de vivir.

EXTORSIÓN. Emplear el crimen que se puede cometer como coartada para no cometerlo.

EXTRANJERO. 1. No es cardinal la calaña de forastero; el parentesco tampoco exime: con ser indigente basta. 2. Todo aquel que no comparte las mentiras cardinales de una comunidad, por nobles que ésta las crea. 3. Con mayúscula inicial, el Extranjero, señala ese vasto e inhóspito territorio que se extiende más allá de la propia piel.

EXTRATERRESTRES. Seres de procedencia desconocida que avalan cada día la superioridad de su intelecto al desdeñar comunicarse con la especie humana.

EYACULADOR PRECOZ. Sexualmente idealista.

FACHA. Híbrido entre payaso y marrano que se dopa con delirios de mandril en compensación por su impotencia para pensar más allá del volumen de sus bíceps.

FALICIDAD. Alivio expansivo de las tensiones anímicas por efecto de la unión afortunada de un miembro viril con su alojamiento complementario.

FALO. Metafísica con mango.

FALSIFICAR. Imitar un objeto de acreditado prestigio, por ejemplo un billete de curso legal, para atribuirse las funciones de su valor simbólico, lo que deja a dicho objeto con la evidencia de su valor efectivo por único sostén: poco más que nada.

FAMILIA. Laboratorio social que los padres toman en régimen de franquicia dispuestos a fabricar hijos con quienes compartirán excesos y defectos hasta que adquieran la necesaria malicia para imitar los yerros de sus progenitores instaurando una nueva familia.

FAMOSO. Prisionero de la mirada ajena en la autopsia anticipada de la notoriedad.

FANATISMO. Confusión entre literariedad y literalidad que da sustento a los pobres de espíritu.

FANGO. Nombre de pila de la madre primordial.

FARSANTE. Quien atina a comprender lo que cree saber cuando sabe hacer creer lo que no comprende.

FATALIDAD. Forma cumplida e insuperable de conocimiento que nos arranca de la eternidad para injertarnos en la tragedia.

FAVOR. Relación idílica que se crea cuando Uno pide a Otro un servicio con la furtiva aspiración de no tener que devolverlo, y que Otro presta a Uno con el íntimo deseo de cobrarlo incrementado.

FE. Alegato grandilocuente de la inteligencia fracasada por el éxito de la complejidad que la supera.

FEALDAD. Repulsión abstracta motivada por todo lo concreto que guarda demasiada similitud con aquello que subyace en uno mismo.

FECUNDACIÓN. Ludopatía genética.

FEHÚCHA. Fe que no llega a ser lo bastante atractiva y seductora para conquistar fieles que la tengan por alcancía.

FELACIÓN. Para todo ser armado de rejo viril, una manera fascinante de que le tomen la temperatura.

FELICIDAD. Placebo que uno mismo toma por realidad cuando sufre un trastorno generalizado de los procesos cognitivos.

FEO. A mí me lo han llamado algunas veces, pero es que soy un guapo experto en disimularlo cuando me codeo con astrosos, belitres y canallas.

FERTILIDAD. Apodo familiar de la maldición que nos activa como productores de existencia.

FESTIVIDAD. En sentido profano, ocasión señalada de hacer alegremente el gilipollas en connivencia con los demás. En sentido religioso, ocasión señalada de hacer tristemente el gilipollas en honor de algún dios o santo patrón.

FETAL. Nombre iniciático de lo fatal.

FICCIÓN. Potestad para poner un simulacro de orden dentro del calabozo íntimo mientras se espera, fustigado por el remolino del mundo, el golpe de gracia que convierta el estado de confusión premortuoria en un signo acabado de certeza.

FIDELIDAD. Entendida con magnificencia, no consiste en decir la verdad, porque uno puede estar equivocado aun sin saberlo o encontrar más armonioso el silencio; tampoco en plegarse frente a deberes que no se haya impuesto a sí mismo, sino, por encima de otras consideraciones, en darse de una pieza en cuanto uno emprende.

FILANTROPÍA. Romance con el género humano que lubrica un amor desmedido a los negocios.

FILOSOFÍA. Forma elegante de designar al compendio elaborado de la ignorancia humana.

FILÓSOFO. Individuo que estando insatisfecho con lo que sabe se ha vuelto indiferente a lo que tiene.

FIRMAMENTO. Pizarra de inescrutable inmensidad en la que el cosmos deletrea con fuego el abecedario de la estampida original.

FLAQUEZA. Proteger a los más débiles cuando lo más responsable sería protegerse de ellos.

FLUJO VAGINAL. La tinta más fidedigna para caligrafiar con la lengua piropos que la voz no sabe pronunciar.

FOLLARIENTO. Avariento de sexo.

FRACASO. 1. Unidad de medida de la existencia. 2. Apoteosis negra que salva de la subyugante aspiración al éxito.

FRAUDE. Sinónimo de fiscalidad.

FRUSTRACIÓN. Gangrena anímica que se extiende a la umbría de los sueños y crece con el patrimonio inalienable de las renuncias personales. Huelga decir que todo acto deseado sin continuidad práctica no es sacrificado impunemente, sino que se realiza por otros medios al transformarse en munición contra uno mismo.

FÚTBOL. No hablaré de este tosco procedimiento para muñir multitudes porque, gane quien gane, pierde la inteligencia (ocurre lo mismo con los partidos políticos) y, dígase lo que se diga, los abducidos por el movimiento del balón no admiten más argumento que el juego de su equipo.

FUTURO. Barranco por el que se desciende en picado empujado por el tiempo. Si se acepta la visión cronológica lineal (que más bien es requisito de invidencia), el futuro es el periodo ubicado delante del presente, de lo que resulta que en verdad es pasado, pues a la vista está que en la historia sólo se avanza mirando atrás o, para ser más obvios, de culo.

GANAR. Obtener un logro que rara vez cuesta menos de lo que vale.

GASTROMANÍA. Invención de la divinidad de la panza que distrae a bocados de pitanza la indigestión del alma por hastío.

GATILLAZO. Pérdida de la credulidad sexual que la escena erótica requiere para involucrar al amante en ella.

GAY. Alegre, que rebosa jovialidad... mayormente por el recto.

GENEALOGÍA. Aplicada al conocimiento, perspectiva coordinada de los hechos que autentifica que las realidades no se suceden por acumulación, sino por defunción.

GENEROSIDAD. Sincronía entre la satisfacción propia y la gratificación ajena.

GENIO. Así llaman al que es alabado menos por la esplendidez de sus ideas que por la de su fortuna.

GENITALES. En los humanos, armas de reproducción masiva que la naturaleza activa irresponsablemente en la pubertad y ponen a juicio de cualquiera la posibilidad de generar nuevos problemas sin haber resuelto los existentes.

GILIPOLLAS. Retrasado mental socialmente integrado que, entre otras escaramuzas que él supone heroicidades, destaca por su afición a perseguir el éxito amparado en la presunción de creerse adorable. Es difícil averiguar si el gilipollas nace o se hace; si es así por haberse identificado con la próspera banalidad del mundo o si el mundo prospera a pesar de su necedad, pero es un hecho que el gilipollas es autoinmune y muere sin enterarse de que sólo ha hecho el gilipollas.

GRACIA. Encontrar flameando en el matiz la clave de una dicha imponderable.

GRANDEZA. Desembarazo, ignorado por la especie humana, para escoger la autoextinción..

GRATITUD. Cuota de alabanza de quien necesita estar suscrito a favores ajenos.

GREGARISMO. Hallar la autocomplacencia en la estolidez de pensar como los coetáneos.

GUARDIA CIVIL. Mesnada de salteadores de caminos que patrullan el territorio nacional —¡viva España!— y hacen preces a un villano mayor —¡viva el Rey!— con la benemérita responsabilidad de defendernos de nosotros mismos —¡viva el Orden y la Ley!

GUARRA. Sobrenombre de la guerra cuando comparece sin adornos. No hay guerras lícitas, sólo guerras victoriosas.

GUERRA. Mutilación fabril del cuerpo social perpetrada con febril constancia por el progreso. La guerra, que también puede ser un intento de poner en orden el interior de una nación ganando a costa de terceros la seguridad que perdió frente a sí misma, está en el origen de todo lo que la humanidad ha logrado elevar sobre la amnesia del devenir; luego la guerra, urge decirlo, es uno de los signos indiscutibles de civilización.

GUILLOTINA. Nombre que recibe la embajada del corte cuando ejecuta la racionalizadora misión de rapar gobiernos infestados de parásitos.

HACER. Cuesta abajo en la pendiente de la voluntad; la cuesta arriba es el querer.

HAMBRE. Amoladora de carnívoros que, a dieta intensiva de aire y sazonando penas con saña, cuece en su placenta servilismos a los que en vano sacarán punta los nervios.

HARÉN. Comunidad sensorial en la que toda persona deseable debería participar antes de ajarse.

HEDORISTA. Quien haciendo de tripas diversión obtiene placeres inmediatos de la flatulencia.

HERESIARCA. Polinizador imprevisto de la historia.

HERMANO. Correligionario de percances, tribulaciones y desengaños.

HERMENÉUTICA. Descodificación de las quimeras que se tienen por conocimiento.

HIGIENE. Complemento de la limpieza del alma que vigila el buen estado del cuerpo de cara a su sacrificio como producto de consumo. Entre los numerosos preceptos profilácticos, se considera crucial eludir el contacto físico con otras carnes, y desde aquí recomendamos que se preserven especialmente las más tiernas de las solapadas tras la roña de una sotana. 

HIJOS. Atentados en serie con armamento biológico que los padres cometen contra sí mismos y, de paso, contra quienes deseamos hacer del mundo un lugar habitable.

HIPOCRESÍA. Provecho que se obtiene simulando principios opuestos a los que se siguen en privado. Las virtudes cívicas son inconcebibles sin ella, principalmente porque su desempeño suaviza el trato entre desconocidos y disminuye las sobrecargas de sinceridad entre conocidos.

HISTORIA. 1. Procrastinación del frenesí resolutivo. 2. Cuento global escrito con menudillos en las hoyancas del tiempo que el vencedor de turno se compromete a traducir al dialecto de su interés.  

HISTORIADOR. Encargado de sintonizar los hechos pasados con las ficciones presentes.

HOMBRA. En el hombre es título de afeminado, y en la hembra, de virago.

HONESTIDAD. Facultad para abusar de alguien sin que lo note.

HORROR. Humor del que se vale la historia para reírse del error humano.

HOSPITAL. Chatarrería de la carne donde la sociedad se muestra tal cual es, como un desguace de personas rotas.

HOSPITALIDAD. Adelantar en confianza al foráneo para desarmarlo.

HUEVOS. En los primates superiores, aparato fonador masculino cuyo funcionamiento tiende a ensordecer al cognitivo, salvo en el sentido bíblico.

HUMANIDAD. Piara de náufragos.

HUMANISMO. Eximir al hombre genérico de sus taras indelebles atribuyéndole cualidades que son competencia específica del individuo.

HUMANITARIO. Palabra muda, o de significado más espiritoso que espiritual, relamida con un babeo proporcional a las vejaciones que conlleva su transcripción a los hechos.

HUMANO. Criatura a medio hacer entre el mono deificado y la divinidad monificada que se aventura a explicarlo todo porque nada la explica, tiende a propagarse sin control en los medios más insólitos y lucha con terquedad por cualquier estupidez que lo distraiga de la errata que significa su existencia.

HUMILDAD. Si obligado es reconocer, como alguien dejó impreso, que «la modestia es la virtud de los que no tienen otra», de la humildad podría decirse que es la soberbia de quienes aspiran a obtener los halagos de la modestia.

HUMILLACIÓN. Fuente de fruición para quienes esperan del ser humano el cumplimiento de los más altos fines.

HURTO. Ejercicio de admiración hacia lo sisado con el valor añadido del riesgo que el respeto a la ley soslaya.

IDEAL. Encubrimiento, bien sabes de qué corambres...

IDEALISMO. Actitud del que busca adaptar la realidad a sus sueños, el mejor abono para la pesadilla.

IDEAS. Salvoconducto interior que no siempre satisface la misión de llevar a su poseedor hasta el vomitorio de las creencias; a veces, lo hace errar hasta encontrar el pensamiento. 

IDEOLOGÍA. Lo contrario de tener ideas propias. Las ideas, que nacen con la espontaneidad de ser efímeras e invertebradas, se anquilosan como piedras en los muros de una ideología cuando se les confiere la rigidez y duración que, por naturaleza, no tienen.

IGLESIA CATÓDICA. Séquito, distribuido en canales, de los empotrados en las emisiones televisivas.

IGLESIA CATÓLICA. Primera multinacional milenaria. Organizada alrededor de un concepto colonizador, el amor al prójimo, que arranca como un motor vengativo con el suicidio a lo divino de un poseso a quien llaman Salvador por su ilimitado deseo de castigar y de ser castigado, esta agencia de camanduleros peritos en predicar lo pobreza y practicar el parasitismo, ha logrado dar rienda suelta durante siglos a la aniquilación del contrario, el gusto por imponer ideas degradantes y la voluntad monolítica de montar una estructura universal de mando sobre las conciencias.

IGUALDAD. Mercadillo de gangas institucionales donde a cambio de abolir la esclavitud de unos pocos se puede implantar la sumisión de todos.

ILUSIÓN. Simulacro de verdad que nos anuda a lo impensable para hacernos creíble el vivir.

IMPARCIALIDAD. Falta de prevención para admitir que se está por debajo de lo que se concibe como superior.

IMPOSIBLE. Apelativo recóndito de lo existente.

IDEAL. Encubrimiento, bien sabes de qué corambres...

INCESTO. Candado cultural de bloqueo sexual que impide al progenitor consumar lo que está pensando.

INDECENCIA. Aferrarse a la vida a cualquier precio.

INDICARSE. Iniciarse en las volutas del quijotismo mental.

INDÍGENA. El primer intruso en su tierra.

INDIVIDUO. Títere biológico que se cree pionero de la construcción de sí mismo sobre el terreno inestable de la propia aversión. 

INDULTO. Opulencia del verdugo.

INFANCIA. Estado de inmadurez que los padres tienden a dilatar espuriamente en sus hijos por motivos no siempre tan frívolos como la repulsa de aceptar su independencia, cual es el de saberse responsables directos de una descendencia fallida.

INFIERNO. Lugar construido para hacinar sufrimientos incombustibles donde las propias miserias se mezclan con las ajenas. La única diferencia con nuestro mundo radica en que la existencia del infierno implica, también, la de su antítesis paradisíaca, que para nuestra realidad es, a lo sumo, un señuelo hecho de ensueños.

INFINITO. El insulto más grave que se puede proferir contra la nulidad recurrente de la existencia.

INFORMAR. Función reservada a un reducido grupo que acapara una cantidad máxima de datos con el fin de conducir a un gran número de personas mediante una cantidad mínima de razones.

INHUMANIDAD. Poda psíquica, infligida por encargo de la moral, que incluye diferentes repertorios de ablación de la conducta para ajustarla al desvarío de un dogma.

INHUMAR. Sembrar el hueso que sostuvo el fruto de la carne con la esperanza de que el alma florezca en jardines de mejor vida.

INMIGRACIÓN. Trashumancia de siervos hacia zonas donde los ganaderos demandan peones de bajo coste.

INOCENCIA. 1. Estado de obnubilación opuesto a la clarividencia e imprescindible tanto para emprender cualquier proyecto como para persistir en lo que se ha llegado a ser. 2. Simpleza con la que de forma nada inocente los adultos revisten la mente infantil.

INSTANTE. Enterrador del momento anterior y difunto del siguiente, del cual también es partero.

INSTINTOS. Ideología de la carne y carne para las ideologías.

INSTRUCCIÓN. Abono compuesto por las usanzas y valores requeridos para cultivar una vida rica, algo que casi todos los pueblos han sustituido por estercoleros de mediocridad donde hozar sin mayores exigencias.

INTEGRIDAD. No trocar un bien cuyo valor espiritual es incalculable por otro que sólo reporta vítores o dinero.

INTEGRISMO. Pose altisonante y pendenciera donde hallan refugio quienes militan en el terror a ser cuestionados.

INTELECTUAL. El mayor nivel al que puede llegar un necio en su periplo por parecer inteligente.

INTELIGENCIA. 1. Sonda introducida en el colon de la realidad. 2. Aptitud para entresacar semejanzas de la diferencia y diferencias de la semejanza que hace fácil lo difícil en un principio y, a la postre, vuelve imposible lo más fácil.

INTELIGENCIA EMOCIONAL. Solvencia para dejar de llorar por necesidad y empezar a hacerlo por gusto.

INTENCIÓN. Elemento decorativo que suele añadirse a los actos para influir en su juicio.

INTERESANTE. Digno de ser tomado por las buenas o, en su defecto, sometido a una atenta y minuciosa ironía.

INTRAVIARSE. Perderse en uno mismo al paso que se recorre la construcción imaginaria de la realidad.

IRREMEDIABLE. Último remanente metafísico para afrontar el pánico suscitado por la disolución con el convencimiento de que la catástrofe obedece a un imperiosa necesidad histórica.

JETAFOBIA. Aversión a la omnipresencia de la faz humana que explica la predilección de la noche al día y de la soledad sin público a los espejos del gentío, es decir, una de las señales palmarias que manifiestan un principio de buen gusto.

JUBILACIÓN. Licencia comercial para morir por improductivo.

JUEZ. Mortal con aires de diosecillo que, tras haber sido amamantado en los cultos mistéricos del derecho romano, pastorea entuertos ajenos a los que aplica el remiendo antojadizo de su prescindible arbitrio en flagrante complicidad con la ley.

JUSTICIA. Evidencia de que la vida no es justa ni se ajusta a otro dictamen que el de inventar culpables sin crimen y vengar crímenes sin víctima.

JUVENTUD. Estado de enajenación transitoria que desean a perpetuidad todos los gerentes de fervores.

LADRÓN. Negociante de carrera truncada que no puede lucir en su currículum la cifra necesaria para entrar en la órbita de los financieros. Sancionado por la tradición, el uso más extendido remite a los excedentes sociales de mano de obra a quienes no se tolera la insurrección contra la propiedad que no tienen y el trabajo forzado por el que tienen que pelear aunque no quieran.

LEGALIDAD. Ordenamiento donde el castigo es inversamente proporcional a la magnitud del delito.

LENGUA. 1. Guerra civil de significados que acarrea la destrucción masiva de lo que se quiere decir mientras auspicia la construcción sin táctica de lo que no se quiere nombrar. 2. Colección de pertrechos demasiado rústicos para plasmar intuiciones sofisticadas y demasiado sofisticados para cubrir las necesidades de una mentalidad rústica.

LEY. Juego de azar imperativo urdido por tramposos con el propósito de cazar al participante que no sabe jugar sin trampas.

LIBERALIZAR. Rapacidad inversora que asigna el precio a todo para lograr que valga nada y que nada valga todo.

LIBERTAD. 1. Don de sí que encoge con el mismo grado y rapidez que es aclamado. 2. Estado de descanso que acaece cuando se asume que no es posible actuar libremente.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Invitación a opinar que los gobiernos hacen a los ciudadanos a fin de poder utilizar en su contra todo cuanto manifiesten.

LIBERTAD DE MERCADO. Epíteto que inviste de honorabilidad a la violencia económica.

LIBERTAD INDIVIDUAL. Premio de consolación donde no hay poder para dominar a otros.

LIBERTINAJE. Panorama repleto de naturalezas muertas por donde se mueve quien desea agotarse en los excesos antes que asumir los defectos de la ordinaria irrealidad.

LIBROS. Piezas de factura heterogénea que se emplean por igual en la construcción de pedestales a la ignorancia. Cuando funcionan, la respetabilidad que se les concede es debida a que abren convincentes pasadizos para evadir la realidad, proporcionan afilados argumentos para burlarse de los demás y enseñan, por si lo anterior fuera poco, elegantes maneras de cubrir el desconocimiento tras haber pasado sobre, bajo y a través de todas las perversiones imaginables de la verdad.

LÍDER. El que asume la responsabilidad de indicar a otros la ruta más directa hacia el matadero.

LITERATURA. Dimensión adicional de la historia a la que va a parar, en definitiva, la historia misma y sin la cual el cuento de la vida carecería de argumento.

LOCO. Condenado a la insensatez por la osadía de atestiguar el nacimiento subterráneo de la razón en el continente irracional de la cordura.

LOCURA. Querer apartarse de la enajenación sin la cual todo está de más.

LÓGICA. Lo que queda del pensamiento mitológico cuando se le amputa el logos y se omite contar lo que se ha hecho con el mito.

LUCIDEZ. Inteligencia despejada hasta el paroxismo de percibir todo lo que no es conveniente señalar cuando se está en sociedad.

LUJURIA. Espejo de la libido que pone rostro al vacío.

LUNES. En un calendario clasificado por incidencias farmacológicas, día de los eméticos.

LUZ. Claridad que hace visible que una oscuridad mayor gobierna cuanto es posible.

MADRE. Mujer violada desde dentro por su hijo.

MADRE NATURALEZA. Taller inveterado del que procede la biosfera y en el que la humanidad, a pesar del magnífico poder que le otorgan sus laboratorios, no deja de ser una distracción experimental.

MÁDRELMAN. Hombre de barriga tan prominente o más que la de una embarazada de trillizos en el octavo mes de gestación.

MADRUGAR. Coito interrumpido con el inconsciente.

MADUREZ. Grado de experiencia necesaria para pasar del borreguismo juvenil a una juiciosa falta de seso.

MAESTRO. Regularmente se denomina así al instructor de esclavos entrenado para inculcar una idea del mundo que favorezca el aprendizaje de cualquier cosa sin tener idea del mundo. Un buen maestro no el que enseña cosas, sino el que transmite el noble gusto de aprender para aprehenderse.

MAL. Impulso de proliferación.

MAL FARIO. Saquear la vida de todo sentido por no poner en duda el sinsentido de poner en deuda toda la vida como una prueba cuya validez queda aplazada hasta la muerte.

MALAVILLA. Ciudad que presume de los encantos que no tiene para compensar los defectos que le sobran, como la localidad donde nací, una auténtica malavilla.

MALA MEMORIA. La excusa más socorrida para desviar los reproches destinados a la inteligencia.

MALEVOLENCIA. Hábito de crecerse en regodeos por el mal ajeno, es decir, el sinónimo más preciso de la españolidad.

MANDO. Licencia para obtener adhesiones con el honrado argumento del chantaje y el cariñoso halago de la represalia.

MANO INVISIBLE. Misterio económico revelado por el puñetazo invivible de la banca cada vez que se propone demostrar la capacidad autorreguladora de los mercados.

MANOS. Partes del cuerpo humano unidas a las muñecas y provistas de dedos hábiles que, con el debido adiestramiento, sirven para aplaudir al poderoso, ocuparse de los trajines más sucios y hacer millonarios a otros que suelen usarlas poco.

MARIPOSEAR. Prerrogativa de algunos seres delicados y envidia secreta de los rudos que no podemos permitirnos vivir revoloteando de una a otra fragancia.

MASOQUISTA. Que tiene tendencia a seguir buscando una razón para la existencia cada vez un golpe pone entredicho su necesidad y su sentido.

MATEMÁTICA. Filología de los objetos puros predicados desde la proposición, adulterada de realidad, del sujeto.

MATERIA. Yugo al que están uncidos los seres en el penal de la existencia.

MATERIA GRIS. Faceruelo donde la muerte halla diván y se pone a elucubrar.

MATERNIDAD. Lo que ocurre cuando se deja actuar a la ciega naturaleza tras haber disparado una ráfaga de semen en el útero de una descerebrada que se cree dotada para la crianza cuando ni amago tuvo de sensibilidad para considerar si el mundo ya era demasiado estrecho sin sus engendros.

MATRIMONIO. Retablo de crudezas siamesas homologado para que el marido aprenda a querer lo malo y olvidar lo mejor, mientras la esposa doma lo bueno y empolla lo peor.

MAYORÍA ABSOLUTA. Hinchazón totalitaria de la estulticia.

MECAGOENDIOS. Estribillo a gritos de carácter liberador que sirve de ornamento a las faenas torcidas del obrero. Su versatilidad es tan compleja, que hasta puede utilizarse para manifestar de manera concisa un penetrante análisis al advertir en el pequeño fallo cotidiano una muestra de los errores universales cometidos por el Creador. Sin embargo, la verdadera finura que encierra el exabrupto consiste en la inferencia de un metabolismo sacramental que eleva el acto de evacuar a Dios (la preposición en indicaría asimilación previa) a la misma categoría que la ingesta transubstanciada de su cuerpo y de su sangre.

MEDICINA. Ciencia especializada en transmutar la enfermedad en sano y crujiente dinero que, a veces, comete la equivocación de curar.

MELANCOLÍA. Dulzura de amargarse.

MEMORABLE. Digno de troquelar la memoria colectiva o, lo que es igual, deseo que se da en sentir el agasajado de sí mismo cuando se reconoce impotente tanto para propagar sus hazañas como para exterminar a la población formada por aquellos que las ignoran.

MEMORIA. Vertedero donde se mezclan el residuo de las vivencias con el polvo de los sueños antes de ser reciclados por el olvido.

MENDIGO. Mondador de lástimas.

MENTIRA. 1. Incursión en lo imaginario que acomete quien se cansa de reptar por las lindes de la verdad. 2. Verdad de verdades que nos engaña para hacernos creíble el vivir.

MESTIZAJE. Conciliar diferencias para llegar antes a la más dúctil uniformidad.

META. Otro paso decisivo hacia la tumba.

MIEDO. Pasión que pone cuesta arriba el despeñarse por la vida y cuyos males, para el pretendiente de la felicidad, son menos desoladores que el aburrimiento.

MIEDO A UNO MISMO. Descubrimiento claustrofóbico que padece cualquier individuo sobre el menesteroso dominio de sus impulsos homicidas. Una vez superada la fase inicial de sorpresa elusiva y moralización febril, lo natural es sentir que sólo alguien sin escrúpulos puede estar libre de experimentarlo.

MIERDA. Alfarería típica que toda bestia modela en el taller de sus tripas y en los humanos prosigue allende el retrete como una lección magistral de ontología.

MINORÍA. Ahogados del tiempo presente que saldrán a flote en el porvenir.

MIRAMIENTO. Ropa interior de la conciencia cuando se mantiene a salvo de las polillas del miedo y del deseo, cuya labor de zapa puede agujerearla y dejar al descubierto una actitud, radicalmente distinta, que parece avisar: «Mira, miento».

MISERABLE. Mamífero que se agarra a la vida equivocándola con un fin supremo por temor a concederse la generosidad de tomársela como un experimento en un viaje que, a lo mejor, carece de retorno.

MISTERIO. Campo de la realidad que existe como si no existiera. No debe confundirse con la creencia, que es deudora de aquello que no existe como si existiera.

MITO. Código genético de la realidad y, por gazgaz, retruécano del timo.

MODA. Atletismo del envanecimiento.

MODELO DE VIDA. Pautas de comportamiento que no mejoran a nadie, pero refuerzan la flojera de quienes no se atreven a vivir sin modelos.

MODERNIDAD. Allanamiento de la cultura que introduce en ella la propaganda de nuevos dogmas libertadores que se combinan con los viejos esquemas opresores.

MODESTIA. Aminorar los méritos propios para ser retribuido con los laureles de un plus moral.

MONASTERIO. Club de solteros dedicados a canonizar sus corrupciones.

MORAL. Parte de la cosmética dedicada a convertir las insuficiencias personales en normas colectivas cuyo seguimiento evita al individuo la responsabilidad de deliberar por sí mismo.

MORALIDAD. Crédito interior para habitar en uno mismo sin hipotecarse.

MORIR. Cruzar el umbral que se extiende desde el solecismo químico de la conciencia hasta la gramática prístina de la materia.

MORIRSE. 1. Sueño del no ser desde el ser que sólo es sueño del sueño que creemos ser. 2. Prototipo de autosuperación cuyo cenit coincide con el momento de gratitud ilimitada por dejarse ir fuera de la existencia.

MOTIVACIÓN. Embrujo que ayuda a tirar de sí desde un resultado hipotético.

MUERTE. 1. Ocasión única de demostrar lo que se vale. 2. La que acierta sin ser cierta y cierta es mientras no acierta.  3. Contracción total de la vida donde el renuente novela infiernos y beatitudes el que acepta. 4. Para muchos, desvanecimiento definitivo de la conciencia, una absolución sin retorno que también, mucho me temo, se trasluce cuestión de fe.

MUERTE DE DIOS. Puesta a punto de la omnipotencia.

MUERTO. Digno de enhorabuena en tanto que liberto que ha dejado atrás el ergástulo donde residió.

MUJEREAR. Desembragar el alma en los ojales femeninos que la enhebran.

MÚSICA. Rito de posesión del alma por los tímpanos.

NACIMIENTO. Acto de suprema deslealtad al no ser.

NACIONALISMO. Modalidad de masturbación en rebaño donde la carencia de exclusividad se suple con el gozo lerdo de ser excluyente. Nadie ama a su patria porque sea grande, sino porque agranda el tamaño de su ambición en el vacío.

NADA. Lo más grande que tiene el alma.

NADIEGO. Natural de la nada, hiperónimo y gentilicio desembromado de todo ser moridero.

NANZI. Totalitario biempensante, fanático de lo políticamente correcto, almizclero del avasallamiento.

NATALIDAD. Loada no menos que prescrita por las industrias y creencias que tienen necesidad de marionetas humanas, da cuenta del incentivo de esa plaga eludible que manufactura descendientes con objeto de prorrogar la calamidad de la especie.

NATURALEZA. Zancadilla primordial de la que surgen todos los tropiezos vivientes. Según la explican los doctos, es el escenario donde el caos organiza la materia de las estrellas muertas en ecosistemas de formas vivas que evolucionan en función de modelos complejos de los que surge espontáneamente la inteligencia cuando el enfriamiento energético confiere estabilidad a las relaciones existentes entre la información abstracta y los procesos orgánicos concretos, pero basta observar la tendencia de los hechos naturales a trucarse en cualquier nivel de realidad para entender su sinfonía sin necesidad de descifrar la partitura, en la que si fuésemos omnniscientes quizá podríamos hallar el relato laberíntico de un viaje que comprende todas las etapas, fluctuaciones y pormenores de la alucinación cósmica.

NATURALEZA HUMANA. Factor atávico que agota las esperanzas y explicaciones que se dan a sí mismos los hijos de los primeros desahuciados al recordarles su condición desvalida propia de vagabundos sin más subterfugio que el histrionismo existencial.

NEGACIÓN. Fiesta del desencajado.

NEGRÓN. Peor que marrón, deterioro equiparable al habido entre tener demasiados enemigos y no tener sino enemigos.

NETWORK. Achacoso no tanto en sus funciones disciplinarias como en sus capacidades de control, el Estado totalitario que culminó a mediados del siglo XX como el último asalto de un modelo de sociedad rígida y estanca ha sido suplantado en los albores del XXI por el dinamismo de estilo blando y difusión reticular de la Nueva Empresa Total, que es el tipo de organización llamada a instalarse en todos los ámbitos de acción hasta lograr un mundo transparente e igual a sí mismo en cualquier punto.

NEUTRALIDAD. Ideología de las medias tintas.

NEVERA. Fosa común de los alimentos de la que existe una versión particular en cada casa.

NIHILISTA. Antes que brillar con una clarividencia incorruptible a la gusanera de la vida y, por ello, capaz echar por tierra las contumacias de quienes corren en pos de un ideal que los haga sentir menos nimios en la vastedad del páramo humano, se convierte en la contrafigura del fanático que todo lo vive como un mal por haberse quedado sin nada que adorar.

NIÑO. Cada uno de los ladrillos utilizados en la arquitectura social. Sin ellos, obras de ingeniería alucinatoria como el cristianismo caerían aplastadas bajo el peso de su propia incredulidad.

NOBLEZA. No negar la gravosa, extenuante turbidez que nos constituye, sino jugar con ella sin esperar resultados que la impugnen.

NOCHEFÍLICO. Dicho de cualquier bestezuela civil contenta de ponerse provisionalmente cuadrúpeda, que el día la confunde.

NOLUNTAD. Poder de no querer querer. Si bien la acuñación del vocablo se atribuye a Schopenhauer que Unamuno divulgó después al analizar los defectos hispánicos y Goncharov en su Oblómov desarrolló literariamente, la radicalización de su sentido se dilucida en los convocados por la desilusión para el sacro designio de no hacer. 

NOSTALGIA. Voluptuosidad sigilosa que regurgita con una atmósfera de tonalidad onírica el fiambre afectivo de lo vivido.

NOTICIA. Patente de corso para capturar el botín de los hechos sin necesidad de atenerse a ellos.

NUBE. Hogar del visionario.

NUEVO. Elemento llamado a engrosar lo vetusto.

ÓBITO. Topetazo con la muerte que transfiere un éxtasis de contenido al mar de identidades perdidas.

OBJETIVIDAD. Subjetividad supeditada a un veredicto ajeno.

OBRA DE ARTE. Objeto con pretexto de acontecimiento maravilloso que sirve para contemplar, sin el peso de los objetos ni de los acontecimientos, las maravillosas mutaciones de perspectiva que pueden hacerse con los pretextos.

OBSCENIDAD. Que alguien sea puntualmente conforme a lo que debe ser.

OCIO. Oficio de quien se ha liberado de la indignidad del trabajo.

OLIGARQUÍA. Concubinato entre una élite política vendida y una élite económica compradora que entraña la sodomización ininterrumpida del resto de la sociedad.

OLIGOFRENIA. Resultado neto de la acumulación de intelectos que constituyen una multitud.

OLVIDO. Lo normal desde que se tiene memoria.

OPINIÓN. Piel propensa a la irritación que conviene mudar con frecuencia para permitir crecer al espíritu.

OPINIÓN PÚBLICA. Teología de la divulgación que concentra el temor al prójimo en el amor al pensamiento coincidente.

OPTIMISTA. Proxeneta de la felicidad.

ORACIÓN. Matrona del bostezo y cuna de la sandez.

ORDEN. Hijo mimado del caos.

ORDENADOR. Artilugio diseñado para procesar tareas complejas, como la de reducir al humano a lo más elemental, y entre cuyas prestaciones digna es de ovación la de estropearse con suficiente asiduidad para no olvidar el uso de la vida.

ORGASMO. Burbujilla de irrealidad, chuchería homeopática de muerte.

ORGULLO. Enemigo de la propia estima que intenta hacerse pasar por ella para conducir al sujeto a la quiebra sin escatimarle desatinos y cicaterías.

ORIGINALIDAD. Exactamente eso, la cualidad de los orígenes: no el estado en que uno crea, sino en el que es creado.

OSAMENTE. Región interna del soma reblandecida por el pensamiento de la muerte.

OSCURIDAD. Aquello que predomina en la visión cuando se tienen luces.

OVARIOS. En los primates superiores, estructura vestigial femenina causante de algunas disfunciones severas, como la preñez.

OVÍPARO. Sujeto con un par de arrestos para darse a luz a sí mismo incluso al apagarse.

PACIFICAR. Proseguir el ataque con la invasión de tropas de mercaderes y comandos logísticos de misioneros, sin rehusar el apoyo solidario prestado por organizaciones no gubernamentales de mercenarios.

PADRE. Extensor de máculas.

PAGANISMO. Todo culto ajeno a la pretensión de ser el único verdadero que permite a sus seguidores existir sin someterse a los furores de un redentor ni a la esclavitud de las recompensas y castigos eternos.

PALABRA. Dicho masticado de unos a otros al que con algo de agudeza todavía se le puede sacar jugo.

PARAGUAS. Arma portátil que puede ser esgrimida con la coartada de resguardarse de la lluvia aunque su finalidad genuina sea pinchar los ojos de otros viandantes menos prevenidos.

PARAÍSO. Cohecho con delicias en el otro mundo a cambio de docilidad y alelamiento en este.

PAREJA. Sucedáneo de otro que nunca es.

PARO. Muerte civil de los descartados del circo profesional que la sociedad tiene como modelo productivo.

PASADA. Si la vida, usualmente, puede ser entendida como eso que pasa mientras se desea que pase otra cosa, todo aquello que sobrepasa las expectativas aciagas del momento se encuadra dentro de esta definición. No confundir con una pesada, aunque a primera vista con ella pueda parecer una pasada.

PASTOSO. Rico que destroza con su dinero todo lo que toca.

PATRIA. Reclamo de un Estado en celo que anhela desfogar en otro las hormonas de su identidad; identidad que, por propia desfachatez, se convierte en la madrina de la guerra.

PAZ. 1. Ardor no consumado de guerra. 2. Victoria de la forma burocrática de pillaje sobre otros métodos de conquista.

PECAR. La única transgresión de la experiencia religiosa es el reduccionismo de querer identificar a Dios para ponerlo al servicio de una causa con la que atar, por descontado, a la criatura.

PEDERASTIA. Abuso de la infancia que sigue en importancia criminal a la perversión que supone procrear.

PEDIR. Lo mejor que se puede hacer cuando no se sabe robar.

PEDO. Expulsión brusca de gases intestinales que de ordinario se tiene por descortesía cuando, en realidad, depara honradez anatómica a los presentes, merienda ligera para la nariz y, con susurro dadivoso, espuela de guasa a la afición.

PENDENCIERO. En el fondo, un admirador de la justicia que se inclina a reñir contra el más débil por el deseo oculto de que alguien más fuerte lo castigue por ello.

PENSAMIENTO. Expedición a uno mismo que pretende ganarle terreno al alma con el espíritu.

PENSAR. Espacio que es necesario hacerse para caber en sí dentro de la enormidad desconocida que nos envuelve y llenar de círculos viciosos las cavidades del espíritu. Pensar no sólo es peligroso para quien se rodea de necios acostumbrados a embestir sin interferencias, sino que el pensamiento es en sí mismo un acto de sabotaje contra la creación, un sedal de trazos ígneos movido por un tornado de incertidumbres, una bomba implosiva de relojería que se activa al iniciar un razonamiento desde cualquier dirección y estalla al llegar a esa tierra de nadie donde los arrogantes camuflan la derrota intelectual tras un concepto y los menos ufanos postulan lenitivos para el extravío.

PERDER. Asimilar una merma que nos acerca a la adquisición de un valor impagable: quedarse sin nada que temer.

PERDICIÓN. Región nebulosa hacia donde escapan las ilusiones que nos mantienen erguidos y a la que hay que escrutar en busca de entrenamiento para vivir sin ilusiones. Es muy probable que el individuo que se siente perdido no resuelva nada por más que se exija a sí mismo, pero el que no atisba siquiera la plétora envolvente de la perdición está perdido antes de perderse.

PERDÓN. Aprobación necesaria para seguir cometiendo errores.

PEREZA. Contemplación laboriosa y absorbente de todo cuanto podríamos emprender de no estar tan ocupados.

PERFECCIÓN. Condición de la ausencia.

PERFECCIONISTA. Se aplica por defecto al individuo aquejado por el desarreglo de querer arreglarlo todo, como el espectador que al visionar una película porno repasa hasta el espanto cada aspecto de la decoración y no logra excitarse sin corregir mentalmente los detalles.

PERFUME. Disfraz olfativo de gran predicamento entre los homínidos que detestan reconocerse por la franqueza sus secreciones.

PERIODISTA. Sicario de la información que entre el pregón con cuento de lo que ignora y el mutismo de la verdad que no cuenta, hace honor al beneficio de abastecer consignas por oficio donde podría gestarse una corriente de objeción demoledora.

PERRO. No sólo el mamífero así llamado, también es el insulto del irascible ladrador que lo profiere viendo en el animal hombre la bestia que quisiera, impunemente, matar a palos o colgar de un árbol.

PERSONAJE. Individuo cualificado para añadir colorido de patraña al soporífero registro de la comedia humana, pues en un mundo donde cualquiera puede ser considerado persona hace falta una ingente dosis de sugestión para volverse todo un personaje.

PERSONALIDAD. Lo que de uno queda cuando está solo, sobrio y sin dinero.

PIEL. Cáscara que demarca la jaula de la existencia corpórea, dulce cuando la acarician los pétalos huidizos del deseo y amarga siempre que es traspasada con el pensamiento.

PISTOLA. Mascota inquieta siempre fiel a cualquiera que la empuña.

PLAGIAR. Arte de imitar un arte con el respeto de dejar al original que se delate.

PLAN. Laberinto rectilíneo.

PLANETA TIERRA. Cagarruta estelar donde el espectador de anchas tragaderas puede glosar a chiste servido la odisea fecal de ciertos animalillos que, sintiéndose impunes como bípedos implumes, se pavonean de estar en la cumbre de la evolución.

PLATÓNICO. Se dice del que vive sumido en el mundo de las ideas, una de las cuales es no tener idea del mundo donde vive.

POETA. Alguien que miente para poder contar la verdad.

POLIDEPORTIVO. Agresión de chabacanería contra el espacio que sustituye el solar vacío por una cancha destinada a llenarse con la agitación en jauría a la que son adictos los espíritus parados.

POLÍTICA. Teoría y práctica de un desorden consagrado a convertir en problemas extraordinarios la gestión de los asuntos ordinarios. Bien entendida —esto es, con desilusión—, la política no es el arte del buen gobierno, sino la artería para impedir que sean los peores quienes impongan sus soluciones.

POLÍTICO. Individuo que se proclama servidor de los ciudadanos para fastidio de estos y provecho de grupos de dudosa imagen que lo promocionan como figurante público.

POLLIFACÉTICA. Mujer que tiene a bien practicar el sexo con múltiples varones.

PORCINÉTICO. Conductor que se comporta como un cerdo al volante.

PORRA. Elocuencia constitucional.

POSEDUMBRE. Pesadumbre fingida que sepulta en la afectación ética la segura y nada elegante podredumbre del fingidor.

POSTERIDAD. Premonición que autoriza a pedirlo todo a los que son a cambio de nada por los que no son.

PRESUNCIÓN. Deseo de volar en la admiración que asegura una pista de aterrizaje a la envidia.

PRINCIPIOS. Postura que no responde a los retos de una incitación, sino que se adopta para dar un aire moral a reacciones y actitudes inevitables.

PROBLEMA. Solución descortezada del traje de gala.

PROCREACIÓN. Contribución colaboracionista a la debacle que pasa por norma biológica e inserta el error, generación tras generación, de presentar a la especie como un objetivo perdurable.

PROFESIONAL. Que tiene por objeto especializarse en obtener un beneficio de los aficionados.

PROLETARIADO. Clase social glorificada por quienes carecen de clase para vivir sin trabajar, pero no de mezquindad para trabajar sin vivir.

PROGRE. Impostor confitado que llama adelantos a las trabas que dicta, califica de retrocesos a las decisiones que no puede controlar e inventa males que excusen la inmolación del presente al bien venidero.

PROGRESO. 1. Sensación de avance que se produce cuando se corre de espaldas hacia el abismo. 2. Aunque muchos lo niegan, no cabe duda de que el progreso existe: además de la sumisión del pensamiento a los cánones democráticos y de supeditar las condiciones de vida al consumo, su irrupción ha provocado una avalancha de necesidades sobrantes y, con ellas, el descenso hacia una clase de bajeza donde el mismo ser, absorbido por el proceso acelerado de impersonalización, se confunde con los adminículos a los que entrega su tiempo.

PROLETARIADO. Clase social glorificada por quienes carecen de clase para vivir sin prostituirse ni procrear.

PROMISCUIDAD. Pansexualismo, una suerte libidinosa de comunismo, acaso la menos reprobable. 

PROPAGANDA. Medios para hacer creíble lo que uno mismo no cree con vistas a hacer factible lo que uno por sí mismo no puede hacer. Dicho en román mesetario: «Prometer hasta meter y, una vez metido, olvidar lo prometido».

PROPIEDAD. Método de pago que consiste en hacer entrega de bienes espirituales a cambio del derecho a ser poseído por los materiales.

PROYECTO. Compromiso de futuro con una pretensión baladí.

PSICOANÁLISIS. Vivisección de la personalidad a manos de un incompetente titulado para que el incompetente garantizado sea el paciente.

PSICOLOGÍA. Olfato para detectar las raíces más insensatas con que se nutren las conductas más cuerdas.

PSIQUIATRA. Cura barnizado de técnicas médicas que en lugar oficiar misas imparte el catecismo de la normalidad, bautiza a los perturbados según la nomenclatura revelada de su biblia de trastornos, impone penitencias farmacológicas a los pecadores y da la extremaunción civil al que no cumple los mandamientos de la salud mental.

PUBLICIDAD. Nuevo ecumenismo económico enfocado no sólo a optimizar la venta de objetos, sino prioritariamente a producir consumidores.

PUDOR. Recato que se muestra ante individuos que no son dignos de confianza como, por ejemplo, al cambiarse de acera para evitar compartirla con un cura o cuando se usa pasamontañas frente a un cordón policial.

PUREZA. Grado necesario de mixtificación de sí para sobrevalorar lo propio como lo único intachable y condenar lo que es distinto como un error absoluto.

PUTA. Benefactora pública que con el acuerdo previo de una donación pecuniaria recolecta el semen retenido en vano.

¿QUÉ HACES?. Pregunta emboscada que anuncia borrasca de venablos y pide escupir con equitativa pericia al careto del inquisidor que la arroja, o bien esgrimir una lindeza que tribute la elocuencia justa para sublimar el gruñido: «Responder a lo que no debo». Cuando el curioso es de lomo suave y la ocasión se conjuga con garbo, nada mejor que sellar la indiscreción con este misterioso jaque: «Menos de lo que quisiera y más de lo que debo».

QUEHACERES. Conjunto de actividades cotidianas perfectas no para curtir, sino para acorchar el sistema nervioso.

QUEJA. Devoción natural que predomina sobre todas las sensaciones.

QUERER. Tomada por llave maestra de la elección, no es sino herrumbrosa cerradura de la necesidad.

RABOSO. Onanista empedernido que sufre la rabia fálica de una abstinencia prolongada.

RACIONALIDAD. Arrogancia de la lógica que se ocupa de las formalidades necesarias para que la duda no acuda al conocimiento cargada de razón.

RACIONALIZAR. Trivialización del mal ínsito en la vida por medio del tratamiento técnico y el ordenamiento administrativo.

RACISMO. Doctrina inmadura porque a pesar de promover la discriminación de unas razas en favor de la supremacía de otras, carece de gentileza para regalar a cualquier humano, sin distinción de sexo, edad, origen étnico o clase social, el más sublime desprecio.

RANGO. Estilo de actuación donde lo prioritario es obedecerse a sí mismo sobre cuestiones pedestres como ganar o perder la reputación.

RARO. Defectuosa o insuficientemente programado, para bien de su discernimiento, por la colusión que la sociedad comete al juntar impulsos naturales y fines morales.

RAZÓN. 1. Patriarcado de una locura sobre las otras. 2. Apócope de cerrazón.

RAZÓN DE ESTADO. Demostración contundente del calamitoso estado en que se encuentra la razón.

RAZONABLE. En contra de la común opinión, razonable es todo aquello que nos acusa de ser irracionales.

RAZONAMIENTO. Argumentación que no puede probarse a sí misma sin refutarse.

REACCIONARIO. Usado con sentido despectivo por aquellos que aún creen en la salvación por el progreso, se aplica a quien comprende en toda su vileza que las condiciones sociales forman parte de la incorregible condición humana, que en cada una de sus acciones reproduce el dilema de no poder volver a la naturaleza ni zafarse de ella.

REALIDAD. Reflejo reflejante donde el haber del parecer nos debe un ser.

REALISTA. Habituado a mentirse a sí mismo en connivencia con los demás.

REBELDE. Dogmático del cambio, menos del suyo.

RECORDAR. Olvidarse de olvidar.

RECTANTE. Enderezador de falos con el ano.

RECTITUD. Enfilarse sin ocultar la porción de asco que todo hombre de bien se reserva a sí mismo.

REDENCIÓN. Perderse la vida por ganarse el alma.

REDES SOCIALES. Plataforma virtual de arrastre que sirve para pescar humanos enganchados a la egolatría.

REFUTACIÓN. Tanto para el que la hace como para el que la recibe, lance de afinar la inteligencia.

RELACIÓN CAUSA-EFECTO. Esquema mental pergeñado con sutileza variable según la instrucción científica del observador, que consiste en soldar varios fenómenos casuales para que se adapten al prejuicio de un orden empírico forzosamente lineal.

RELACIÓN GOBERNANTE-SUBALTERNO. Enfocada desde una óptica libre de las distorsiones politizantes de quienes asumen la contienda, es una relación donde cabe la igualdad; no una fluida relación entre sujetos complementarios en la rivalidad, sino un circuito cerrado por un vaivén de simetrías neuróticas: mientras el dirigente juzga que tiene a su cargo subordinados indignos de su mérito, entre los mandados prevalece la idea de que el mandón es una carga que no merecen, y así, por debajo del enfrentamiento que los activa, ambos dictámenes comparten en secreto el tufo de un mismo rencor, una bífida unidad de designio, ante la evidencia de que el timón de la victoria es inasible.

RELACIÓN MEDIO-FIN. Cuando el fin es débil y la energía escasa, el curso de la acción queda estancado en la justificación de los medios, pero es dar un traspiés hacia la justificación de la moral por medio de otros fines, y no hay razón para justificar el hecho cuando se sabe que en el fin sólo hay un medio que pone precio a los medios, incluso cuando los medios fijan el valor del fin.

RELACIÓN VERDADERO-FALSO. No es original, pero es un hecho que la siguiente aseveración es verdadera: no es original, pero es un hecho que la aseveración anterior es falsa.

RELIGIÓN. Milagro de cloaca que excreta trascendencias por miedo a la muerte y genera epidemias de esperanza para sobrevivir a los estragos del absurdo colectivo: una luz al final del túnel proyectada por un ciego.

RELIQUIA. Reducto de intimidad personal en la sociedad de la información.

REMORDIMIENTO. Chapapote que se acumula en la conciencia tras haber dejado escapar un error.

REPRODUCCIÓN. Grosería de fornicar no por placer, sino para tener hijos.

REPÚBLICA. Reinado donde se prohíbe la monarquía.

RESIGNACIÓN. Sepulcro donde los vivos que han vencido la necesidad de vencer reposan abrazados a la putrefacción de las ilusiones.

RESPETO. Distancia psíquica de seguridad recíproca que se establece entre quienes no pueden subyugarse.

RETIRO. Vía rápida hacia el conocimiento de sí y, por ende, perspectiva abisal apropiada para sopesar el mundo.

RETRÓGRADO. Promotor de necrofilias que al porfiar en apañar nuevos problemas con antiguas tretas, aviva también el desfase necesario para empeorarlos.

REVERENCIA. Chillido de pavor convertido en encomio.

REVOLUCIÓN. Dicen las más afiladas lenguas que el proceso revolucionario es una manera de cambiarlo todo para que todo siga igual. Estoy totalmente de acuerdo, y aunque me hubiera gustado diseñar una definición aún más revolucionaria, no creo que vaya a cambiar nada.

REZAR. Intentar asimilar por repetición lo que ni siquiera puede acreditarse por convicción.

RICO. Dícese del individuo a quien la sociedad permite derrochar grandes sumas de dinero sin producir riqueza. Lejos de lo que pudiera suponerse, el rico no está libre de preocupaciones económicas, sino que teme como nadie un revés en su fortuna que lo arroje a la pobreza de tener que ganarse la vida trabajando, e invierte buena parte de su capital en mantenerse alejado de los buitres, víboras y zorros que merodean a su alrededor.

RIGOR. Clima donde todo brilla como el hielo y nada se pule mejor que la amargura.

RIJOSO. Aspirante a víctima propiciatoria del ejército de vulvas reprimidas.

RIQUEZA. Largueza e independencia del ánimo que se adquiere en función de lo que uno puede prescindir.

RISA. Descongestión súbita que se produce cuando en vez de pensar se empieza a comprender.

ROBAR. El mejor uso que puede darse a la propiedad ajena sin llegar a la humillación de pedir o trabajar. Cuando el robo está institucionalizado, sus autores se denominan a sí mismos emprendedores, eufemismo que se extiende a los beneficiarios que participan de la proeza en la retaguardia, llamados inversores, e incluso al grueso de sus víctimas, que suelen ser designados como productores o consumidores según convenga.

ROMÁNTICO. El que por buscar la claridad en medio de lo oscuro, alcanza su golosina de mazmorra hecho un fantasma puro.

ROSTRO. Anfitaz de la muerte.

RUINSEÑOR. Avecilla de altos vuelos y uñas largas cuyo canto, más que hermoso, pone la estridencia de cuanto sustrae y retiene.

RUMORES. Dentelladas que las pirañas de vecindario dirigen contra aquellos que difieren del cardumen.

SABER. Formulación decorosa de la inopia.

SABIDURÍA. Enseñarse a estar en paz con la ignorancia original.

SALUD. Aceptación de lo incurable y dominio de sí mismo que permite interesarse por las cosas en vez de preocuparse por ellas, facilitando el desacato de no hacerle ascos a la sucia experiencia de vivir.

SARCASMO. El más enérgico desinfectante que puede rociarse en sociedad para escozor de taimados en el rencor y flagelo de otros gérmenes del paripé.

SÁTIRO. Animal declarado mitológico porque su corazón, como el mío, empieza por el rabo.

SEDUCCIÓN. Componer con arpegios de tentaciones el modo de tocar una verdad.

SEMINARIO. Homoharén, serrallo de siesos.

SENSIBRÓN. Depredador emocional con piel de sensible corderito, es decir, todo un cabrón sin pintas.

SENTENCIAR. Ensalzarse rebajando a otros.

SENTIDO COMÚN. Aparte de ser el menos común de los sentidos entendido como ecuanimidad, existe otro sentido para el denominador común de lo sentido que se sustenta en la propensión al gregarismo tras la estela de los tópicos.

SENTIDO CRÍTICO. Uso positivo de la negatividad.

SENTIDO DE LA REALIDAD. Forma consuetudinaria de consumir el más potente alucinógeno.

SENTIDO DEL HUMOR. Suministro de cordura en la locura de vivir que enseña a enseñar los colmillos para reír en vez de para herir.

SENTIDO DEL RIDÍCULO. Aun teniendo una inmediata comprensión de la bochornosa medida del ridículo, es el último sentido en adquirirse, pues de lo contrario no hay explicación plausible para los miles de millones de cretinos que sobrecargan el planeta.

SER. Venir a sí en un qué del devenir que evade, porque vadea, todo de sí.

SERENIDAD. Quietud interior, propia de místicos y asesinos en serie, que resulta inestimable para soportar con entereza cuanto es superfluo.

SERIEDAD. Apariencia de empaque que cubre las vergüenzas de la necedad.

SERVIVIDOR. Actitud inconquistable de quien solamente como fenómeno estético justifica su existencia, de la que procura servirse sin mancillarla por un mundo que subsiste a base de bazofia.

SEXO. 1. Gollería emponzoñada de natalidad que la evolución utiliza para propagar el código genético a cambio del goce fugaz de la confluencia carnal. 2. Acción de embriagarse en los humedales de un cuerpo ajeno o, en su defecto, con ayuda de la mano unida a la imaginación. Al igual que otras drogas estimulantes, su uso cotidiano crea hábito, tolerancia y deseos de probar algo más fuerte, riesgos siempre preferibles a las crisis y delirios que conlleva su omisión.

SEXUELA. Secuela causada por prácticas sexuales arriesgadas. Si nos atenemos al coste material, moral y temporal, así como a la dificultad del tratamiento que sus consecuencias exigen, la más peligrosa sexuela es la concepción.

SILENCIO. 1. Forma absoluta de audición. 2. Fortaleza que vuelve poderoso a quien la oculta y pierde en sus sombras a quien la busca.

SINCERIDAD. Maniática costumbre de confesar los hechos por escasez de creatividad para inventar otros mejores.

SINDICATO. Compañía de teatro obrerista sobre la cual recae el compromiso escénico de seguir al dictado el guión de la patronal sin menoscabar su credibilidad como organización representante de los trabajadores.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO. Traumatizada la vida por las tediosas jornadas perdidas en riguroso secuestro laboral, no es nada raro que los días de asueto se contaminen con una añoranza irrevocable por el trabajo.

SÍNTOMA. Edad provecta de lo demoníaco.

SINVERGÜENZA. Enemigo acérrimo de la hipocresía o, lo que es igual, simpatizante de los males que asperja la grosería.

SISTEMA FILOSÓFICO. Sesuda pero inane tentativa de encajar los cascotes del universo.

SOBERANÍA. Capacidad individual para convertir las opciones concebibles en situaciones que ensanchen los límites aprisionados entre el caos de lo probable y la necesidad.

SOBORNO. Ingrediente persuasivo donde el oro vale al menos para saber que el hombre vale menos que el oro.

SOBRERO. Obrero en paro.

SOCIALISMO. Arquetipo de establo pregonado por los sistemas políticos en los que todos comparten el espejismo de creerse ricos porque nadie deja de ser pobre.

SOCIEDAD. Manada a la que pertenecen los hombres cuando abdican de sí mismos por seguir un intercambio de doblegamientos, mantenido a lo largo de las generaciones, que facilita correctivo grupal a las ideas, disimulo de orden a la brutalidad y ocasión de negocio a la indigencia.

SOCIEDAD DE CONSUMO. Orquesta hipnótica de masas que pone banda sonora a la vida en cachivache mientras la atiborra a ritmo de lucro hasta volver prescindible lo necesario y necesario lo prescindible.

SOLEDAD. Capacidad de hospedar un sol interior cuyos rayos queman o calientan según la potencia del alma para graduarse.

SOLIDARIDAD. Honrilla que viste con renombre a empresas y organizaciones que dependen de sentimientos altruistas para extralimitarse.

SOLLOZO. Dislocación del ánimo que saca al niño de su escondite en el adulto.

SOÑADOR. Que vive demasiado despierto para su época.

SOTANA. Sombra que se teje sudario en el espíritu de quien la abraza como autoridad.

SUBVERSIVO. Cuando alguien, como es el caso, reclama para sí la virtud estar contra el orden público, indáguese si ha roto su obediencia a la realidad, la existencia, la procreación y el trabajo o sólo busca negociar un nuevo pacto con ellos.

SUFRIMIENTO. Aptitud para el horror que une en mórbida hermandad a los seres vivos y, por descalabro evolutivo, hállase exacerbada en el humano.

SUICIDIO. Concordancia entre la lucidez del sujeto y sus circunstancias.

SUJETADOR. Sujeto asido a sí mismo.

SUJETO. Habitante de dominios implícitos que son atravesados por la historia, bombardeados por la sociedad y limitados, allá donde mire, por él mismo.

SUPERFLUIDAD. Toda actividad, de ánimo o de obra, que tenga por incumbencia la perpetuación de nuestra especie.

SUPERSTICIÓN. Atracción fatal entre religión y antojo.

TACITURNO. Que sabe trazar la frontera entre lo que posee y lo que podría poseerlo.

TECLAZAS. Bocazas al teclado.

TEDIO. Reposo de la molestia ajena en la propia desgana.

TELEDIARIO. Mentidero nodriza instalado como surtidor público de monsergas donde cada uno comulga con la voz de su amo por un jornal de balidos.

TELEVISOR. Dispensador de forraje cognitivo que permite al espectador, también conocido como teleinvidente o telespectro, lanzarse camino de la obesidad a la vez que menguan sus neuronas.

TELÉFONO MÓVIL. Tótem electrónico que responde a la necesidad de llamar la atención y no fue proyectado para favorecer la comunicación entre particulares, sino para recalificar el aire como dinero parcelado y, de paso, convertirnos en productivos murmuradores.

TEMERIDAD. Creer que por disponer de órganos sexuales fértiles se tiene derecho a cometer existencia.

TEMPLARSE. Reajuste espirituoso necesario para no emborracharse de sobriedad.

TEMPLE. Manera de tomarse a sí mismo sin que se noten los asideros.

TEMPLO. Según la más pulcra de las visiones, órgano musical de éxtasis para entonar el misterio en los fieles allí reunidos, aunque en el más abyecto de los sentidos, que también es el habitual, sólo es el corral donde pacen, reforzándose entre sí, los pobres de espíritu.

TENTACIÓN. Pequeño vértigo ante una contingencia que nos hace temer lo que deseamos porque no nos atrevemos a desear lo que tememos.

TEOLOGÍA. Hibernación del intelecto.

TEONTERÍA. Tontería característica del que presume conocer la divinidad sin haberla parido.

TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN. Prueba irrefutable de que la ciencia también sabe escribir novelas.

TERCER MUNDO. Granja donde se crían los países más apreciados por el aporte energético a la cadena alimenticia de las naciones que cuidan su desarrollo.

TERRORISMO. Intervención repentina de un enemigo idóneo para hacer sentir los horrores establecidos como males necesarios.

TIEMPO. 1. Desenmascarador universal. 2. Cómputo secuencial de la caída en la realidad cuya unidad en el sistema internacional es la frustración. 3. Percepción cambiante del ser cuando está vertido en el minúsculo recipiente de la existencia.

TIRANO. Capataz de tormentos y narcisista en la plata, pero ante todo hombre de sólidos principios que se propone dar fin a cuantos no piensan como él.

TÍTULO UNIVERSITARIO. Credencial que no garantiza la solvencia en el campo de estudio implicado, sino la aptitud para ser seleccionado a gusto del seleccionador.

TODO VALE. Aperitivo catatónico de un nada sirve.

TODOMITA. Por muy terrateniente que sea el que actúa como si no hubiera límites para su arado, un microbio también va por el mundo pensando «todo es mío».

TOLERANCIA. Condescendencia del fuerte con el débil por la conveniencia de un alarde moral.

TONTERÍA. Escala idónea para estudiar la proporción exacta de las acciones humanas.

TONTO. Ciudadano ejemplar.

TORTURA. Conjunto de técnicas para facilitar la comunicación.

TRABAJADOR. 1. Mercancía perecedera que está obligada a dejarse comer para poder comer. 2. Usado para adjetivar cualidades superlativas junto al adverbio muy, el elogio más sobresaliente que puede recibir una hormiga.

TRABAJO. 1. Tributo de agotamiento necesario para gozar sin recriminación social de un merecido descanso. 2. Modo sindicalmente testado de dejarse comer para poder comer. 3. Tormento de actividad redundante al que se entrega quien no sabe nada mejor que hacer.

TRADICIÓN. Caricatura con presunción de paradigma.

TRANSGRESIÓN. Reacción contra el medio social que distingue en quien la hace al rey de la grey.

TREPA. Técnico interprofesional que, a falta de mejores capacidades, sabe ascender a la altura de su ambición cuanto más se hunde en su propia escoria.

TRISTEZA. Sentimiento consecuente de estar en lo cierto.

TRIUNFO. Sumatorio de fracasos ajenos que sólo sirven para robarle una tregua a la derrota personal.

TRIVIALIDAD. Óbolo que ha de pagarse a la ecúmene por los momentos excelsos que la rebaten.

UNIVERSALISMO. Etnocentrismo travestido de generalidad que pretende hacer extensivo a todos los pueblos su ideario particular sobre lo que es y no es humano.

UNIVERSIDAD. Cofradía donde el saber queda oficialmente neutralizado enseñando cada vez más de menos y menos de más.

UNOPATÍA. Como quiera que hasta en sentido regresivo el uno precede al dos porque para dos se sobra uno, el señorío de sí se siente en su misma y coral unicidad compelido a vaciarse del todo con la pasión disolvente de llenarse de nada.

UÑAS. Vestigios de garras que nacen en los extremos de los dedos y cuyo aspecto ha sido ritualizado de tal modo que recortadas declaran el abandono de la agresividad por prioridades instrumentales, y se dejan crecer como señas de casta cuando no se necesita trabajar para vivir o se quiere aparentar una posición social más suntuosa de la que se tiene.

URBANIDAD. Muy en contra del criterio, propio de pánfilos y seres monocromos, que pretende aglutinar con ella un código de manías regido por la subordinación mutua, representa el entendimiento aplicado de un principio de aceptación donde nadie es dueño de nadie.

UTOPÍA. Fundamentalismo de los que fingen por malicia o creen por bobería que los problemas inmanentes a la condición humana pueden resolverse con reformas sociales.

VACACIONES. Concesión de un cambio de aires para evitar la amenaza de un cambio de estado.

VALIENTE. Pasaporte de intrepidez expedido por el gremio de los cobardes al individuo dispuesto a ponerse en peligro por ellos antes que mostrarse temeroso.

VANIDAD. Autoengaño que transcurre en una escenificación adaptada a la opinión ajena.

VEGETAMIGA. Amiga sin derecho a carnalidad.

VEJEZ. Etapa final de la vida que se compone a imagen de los errores pasados y supone, aun si el balance es bueno, un gravamen ominoso por los años previos.

VELATORIO. Ocasión dramática de sentirse como una mosca alrededor de un cadáver mientras se examina el variado elenco de necrosis sentimental de los allegados.

VERBO. Prólogo del cosmos y epílogo del hombre, que busca en él su mayor y más creíble refugio.

VIAJAR. Movilidad geográfica aderezada con la ruptura eventual de la rutina para acentuar la deslumbrante ubicuidad de la monotonía.

VICIO. Inexperiencia o falta de sagacidad para construir una virtud.

VIDA. 1. Prospecto de la muerte. 2. Fantasía orgánica de la química. 3. Aparte de ser una causa de sufrimiento que nadie ha elegido encarnar, actúa como un maleficio errante, transmisible por reproducción, que anima el cuerpo con el suspiro endocrino de una presencia cuya programación, en el peor de los casos, no se interrumpe en ella.

VIDA CONYUGAL. Forma incestuosa de hermanamiento concebida para destruir lo antes posible el interés mutuo de los amantes.

VINO. 1. Hemorragia telúrica en la que el espíritu del suicidio es ordeñado sorbo a sorbo. 2. En palabras de una excelente amiga cuyo criterio comparto, «un elixir para los buenos momentos y un antibiótico para los malos».

VIOLENCIA. Rendición de la fuerza ante el músculo.

VIRGINIDAD. Situación sexual de impenetrada que se exige a la mujer como virtud a entregar al esposo en matrimonio no porque valga mucho en sí misma, sino porque para un prohombre las comparaciones con fornicadores anteriores son odiosas. Al igual que otros tabúes, debe ser entendido en el contexto de las ideologías patriarcales, que son de sobra conocidas por imponer a las hembras un régimen de vida, el malfollismo, dictado por el temor a liberar su elástica capacidad para la lascivia.

VIRILIDAD. En el varón, fortaleza que desarrolla con el entendimiento de que el mejor medio de darse placer es dándolo.

VIRTUD. Consonancia con uno mismo a pesar de las notas discordantes que la sociedad trata de sacarnos.

VIVIENDA. Espacio techado concebido para el estacionamiento de personas y la inmortalización de sus deudas.

VIVIR. Empeñarse en lidiar en el ruedo inexorable de la necesidad contra el obstáculo apremiante de la desidia por agraciarse un estado de calma que hasta el más modesto mineral disfruta con todo el pasmo inorgánico de su tosquedad.

VOLICIÓN. Cortocircuito con apariencia de elección terciado entre el azar y la necesidad.

VOLUNTAD. Ilusión de poder individual que permite distribuir la asignación de premios y castigos.

VOTANTE. Actor de su impotencia.

VOTO. Certificado de defunción al que tienen derecho todos los ciudadanos censados en el cementerio de la democracia.

VULGARIDAD. Rendir pleitesía a los vicios mayoritarios, entre los que despunta hacer oprobio a las virtudes minoritarias que no conectan con ellos.

XENOFOBIA. Enojo que se descarga contra el extraño por falta de valor para enfrentarse con el conocido.

YIHAD. Alá mola pum, pum.

YONQUI. Asceta de balde y figurín de mugre cautivo de su miedo a perder su cautiverio.

ZOCOZOBRA. Descarrío en que se pone quien invierte hasta los tuétanos por hacer de la economía su única fuente de riqueza.

ZOZOBRERO. Se dice del talentoso para hacer obra de su zozobra, como quizá pueda probar este mal servidor.


Fuente de la selección: Sobran las palabras. Glosario para superhombres y otras bestias sin oficio. Inédito. 2004 (con ampliaciones ulteriores).



 
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