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El primer alerta llegó por e-mail al directorio de Aerolíneas Argentinas. Lo redactó un ejecutivo "de línea" con dos premisas claras. La primera, alertar de que "el precio final al que llega Embraer [por la fábrica brasileña] está aproximadamente un diez por ciento sobre los valores normales de venta de dichas aeronaves". Y la segunda fue aun más clara: "Se recomienda negociar las aeronaves a valores como los indicados, y en caso de no obtenerse una respuesta satisfactoria, no realizar dicha operación de compra".
El correo electrónico, cuya copia obtuvo LA NACION, fue enviado al directorio el 21 de abril del año pasado. Es decir, antes de que la cúpula de Aerolíneas decidiera avanzar con la polémica compra de 20 aeronaves E 190 del fabricante brasileño por cerca de US$ 700 millones. Entre sus destinatarios estaban el entonces presidente de la compañía y actual ministro de Justicia, Julio Alak; el director de Finanzas, Carlos Albarracín; el director de Asuntos Legales, Martín Barrantes, y los directores Héctor y Emiliano García Cuerva, entre otros.
Sin embargo, el e-mail fue apenas el primer alerta que recibieron los directores de Aerolíneas. El segundo fue más formal y contundente, a lo largo de cuatro carillas, cuya copia también obtuvo LA NACION. Y lo envió otro ejecutivo -del área de compras- a Albarracín, que a su vez se lo entregó a Alak.
Análisis de la carta de intención"Lo normal y esperado para la operación en análisis sería un precio neto de entre 29,5 y 30 M US$ [por millones de dólares]. O sea, se estima un sobreprecio de unos 3 M US$ [por avión], como mínimo", explicó el empleado de Aerolíneas, en lo que tituló como un "análisis de la carta de intención entre Embraer y Aerolíneas Argentinas".
Ya con el e-mail y la nota formal en sus manos, Alak aprovechó una reunión de directorio y preguntó sobre la operación cuestionada. Fue más lejos y levantó polvareda. Dijo que con esos precios no debía concretarse la compra de los 20 aviones, según reveló LA NACION en septiembre pasado.
Ante la polémica que generó la publicación, Alak negó haber cuestionado el valor de la operación. Más aun, terminó aprobando la operación a un costo de 34,5 millones de dólares por aeronave, bajo la presión del entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y otros emisarios del Gobierno, según reconstruyó LA NACION.
Sin embargo, fuentes cercanas al actual ministro de Justicia confirmaron que la operatoria, sí, fue cuestionada durante una reunión de directorio a fines de abril del año pasado. Y la discusión se desató sobre la base de los datos aportados por el e-mail y por la nota que no fueron detectados durante el allanamiento de la sede de Aerolíneas que ordenó el juez federal Sergio Torres a principios de diciembre pasado. Pero que, según indicaron a LA NACION, continúan resguardados en el sistema informático de la compañía, a la espera de que alguien los busque.
US$ 34,5
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