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El ex presidente Menem, recluido en Chile, ratificó que desoirá la citación del juez Urso Foto: Gustavo Seiguer
SANTIAGO, Chile.- Un poco hundido en el sillón verde y rojo a rayas de la biblioteca del departamento en el que vive aquí, Carlos Menem no tarda en llegar a la razón que estima lo obligó a alejarse físicamente de la Argentina.
Su encono contra el presidente Néstor Kirchner y, más aún, su aversión por Eduardo Duhalde, a quien considera su enemigo político número uno, lo llevan a decir que son los responsables de presionar a los jueces federales para intentar ponerlo otra vez en prisión.
Encabeza, calmo, una ofensiva furibunda contra ambos.
A Kirchner lo define como un montonero, dice que sólo estuvo demorado en una comisaría, que no sufrió en la dictadura y que, por alguna razón, sus captores lo dejaron salir en doce horas. Que no sabe nada de economía y que directamente no gobierna. Y dispara: "Los que manejan este gobierno son los montoneros".
De Duhalde también hace consideraciones fuertes: que no cumplió las reglas, que llegó a la Casa Rosada en forma ilegítima porque no lo votó la gente y que merece una profunda investigación judicial.
De los dos dice que le tuvieron miedo y que fue por eso que le cerraron el camino para las elecciones de hace casi un año, en las que, recuerda, salió primero. No habla de su decisión de desistir en el ballottage, que puso en juego la legitimidad del nuevo gobierno en los primeros meses.
Sin dramatismos, como si no le importara el tema, ratifica que no se presentará a la indagatoria de pasado mañana ante el juez Jorge Urso, no teme quedar al borde de la obstrucción de la Justicia y ser requerido por Interpol para comparecer por la fuerza.
"¿Cómo voy a tener miedo de enfrentarme con la Justicia? Yo estuve preso cuando no había democracia, cuando había fusilamientos, no cuando estos que ahora están en el gobierno, los montoneros y los de la Tendencia, escapaban", sacude.
-¿Qué dice? ¿Que los montoneros están en el Gobierno?
-Claro: los montoneros manejan este gobierno. Kirchner, Bonasso...
-Kirchner no fue montonero.
-Y... él también estaba. No sé si no era. Además estuvo demorado nada más que doce horas y lo pusieron en libertad; por algo será. Los montoneros manejan el Gobierno. Bonasso es uno de sus asesores.
El cuadro al óleo de Bolocco morocha, seguramente pintado en los tiempos en que fue Miss Universo, domina el salón. Menem, de traje azul oscuro, mueve con bastante dificultad el brazo derecho, que se lesionó jugando al golf y cuya dolencia utilizó como argumento para no presentarse ante el juez Norberto Oyarbide.
Tiene una férula plástica que le impide el movimiento contraproducente. Se golpea el brazo para hacer oír el sonido y dice que a pesar de la incomodidad le permite ducharse y no es tan caluroso como un yeso convencional.
-Usted dice que no tiene miedo de enfrentarse a la Justicia, pero no viaja a Buenos Aires...
-Yo con la Justicia me enfrenté una y mil veces. Siempre quedó todo el panorama aclarado. En el gobierno militar, mientras estos que me persiguen ahora gozaban de la más absoluta libertad, yo estuve cinco años preso. Me inhibieron los bienes; me quitaron el título de abogado. En aquella época, bueno..., era un gobierno militar, una dictadura, con todo lo que significa eso. Pero en la democracia, un juez me procesó por asociación ilícita por firmar un decreto que firmamos con los ministros que me acompañaron en mi gestión. ¡Asociación ilícita! Durante un régimen democrático, supuestamente democrático, se inicia una persecución que no sé cuándo va a terminar. Mientras tanto, hacemos los planteos judiciales correspondientes: no concurrí la primera vez por el tema de mi lesión; no podía viajar, honestamente... Después impugnamos una serie de medidas que había tomado el juez Oyarbide y, de última, terminamos recusándolo.
-¿No hubo ninguna picardía para dilatar los tiempos? Porque el 5 de febrero usted viajó en avión ida y vuelta a La Rioja a pesar de la recomendación del médico.
-No, no hubo ninguna maniobra. De todos modos habíamos planteado la recusación. Ahora, el juez Urso está fijando una audiencia para el 13 por la construcción de unas cárceles. ¡Hasta dónde llega la incoherencia! El juez pidió un informe al procurador [general de la Nación, Horacio Rosatti], que lo puso este gobierno y el propio procurador le dice: "Está en el expediente; no hay delito". No sé qué pretende este juez; ya fracasó en el primer intento y está de nuevo procurando crearme problemas.
-¿Cree que pude terminar preso?
-Preso, no. No existen delitos.
-¿Cree que ese descrédito del que usted habla es parte de una campaña del Gobierno?
-No tenga la menor duda.
-¿Se siente perseguido?
-Totalmente.
-¿Por quién lo dice?
-Por Kirchner, por Beliz, que decía que yo era como el padre para él. Tengo en mi mente el momento en que Beliz me dijo eso. Fue en mi despacho de la Casa de Gobierno...
-¿Beliz era ministro del Interior?
-No, no. El se había retirado. Fue el 15 de marzo de 1995. Fue justo cuando mi jefe de seguridad y mi médico personal vinieron a darme la noticia de la muerte de Carlitos. Y estaba Beliz, que me dijo que yo era como el padre para él. Bueno..., es el que inició esta tarea persecutoria: fueron a Suiza a buscar las famosas cuentas de Menem y volvieron con las manos vacías...
-Pero Suiza por propia iniciativa abrió una investigación por lavado de dinero sobre usted y 200 personas vinculadas con usted.
-Sí, pero no hay nada. Decían que había una lista de prominentes figuras que estaban ahí imputadas del delito... No existen ni la lista ni los resultados de la investigación porque no hay absolutamente nada.
-Quedó al borde de la obstrucción de la Justicia, por lo que cualquiera de los jueces puede ordenar su detención por medio de Interpol.
-Esa es una cuestión que corre por cuenta de los jueces.
-¿Cree que algún juez está presionado por el Gobierno?
-Algunos, sí. Urso, sí.
-¿Cómo era la relación con los jueces durante su gobierno...?
(Interrumpe y sonríe con sorna.) -Si Urso comía conmigo...
-¿Se siente traicionado por Urso?
-No traicionado, pero sí profundamente defraudado. Porque para hacer lo que hizo con un decreto debe estar muy, pero muy presionado... No sé de qué manera.
-¿Por qué cree que es Kirchner el que está en una campaña para debilitarlo a usted?
-No sé; habría que preguntarle a Kirchner.
-Debe de tener una hipótesis...
-Resulta que durante tantos años el único investigado soy yo. ¿Y los demás? No se investigó a ninguno de los otros presidentes.
-De la Rúa anda seguido por los tribunales.
-Sí, bueno, pero... ¿y el resto?
-Queda Alfonsín.
-¿Y Duhalde?
-¿Habría que investigarlo?
-Sí. Y a Kirchner, también. Más allá de las diferencias que yo tengo con la señora Carrió, las denuncias que ella hizo son muy graves...
-¿Por qué lo dice?
-Por lo de Conarpesa. Ahí hay una muerte, un asesinato del empresario Espinosa [Raúl]. ¿Quién se animó a poner en marcha una investigación?
-¿Cree que los jueces no investigan porque le tienen miedo al Presidente?
-Yo pienso que sí.
-...
-Yo, por regalías, le liquidé al gobernador de Santa Cruz: cerca de 800 millones de dólares. El informe que dio a conocer hace poco Acevedo [Sergio] habla de quinientos y algo millones de dólares. ¿Dónde está el resto?
-¿En su Gobierno había presión sobre los jueces...?
(Interrumpe.) -No, nada. Absolutamente. Alguien que me diga cuándo el Poder Ejecutivo presionó a los jueces durante mi gestión...
-Es que los había nombrado usted y se podría pensar en una devolución de favores.
-¿Y a éstos quién los nombró? A algunos los nombró Duhalde [se refiere a Juan Carlos Maqueda, juez de la Corte] y Kirchner nombró a Zaffaroni.
-¿Entonces se arrepiente de haber nombrado a Urso?
-Los arrepentimientos no sirven para nada. Ya está.
Su colaborador le había alcanzado el té de cedrón y menta que había pedido hacía un rato . Cada vez que cambia de posición acomoda con la mano izquierda el brazo derecho sobre el regazo. No hace gestos de dolor.
Se muestra reposado; sólo se altera cuando recuerda la participación de Duhalde para alejarlo del PJ.
-Hace un rato usted definió al actual gobierno como una supuesta democracia. ¿Por qué lo dice?
-Lo mismo que pasó en el congreso de Lanús [se refiere al congreso del peronismo] con una "transfugueada" total para no dar elecciones internas y el bochorno que fue el congreso de Parque Norte [en el que el peronismo quedó virtualmente acéfalo] lo mismo está sucediendo en el Gobierno.
-¿Quién está atrás de eso?
-¡Ah! No sé. Eso lo tienen que averiguar ustedes.
-Usted lo conoce bien a Duhalde.
-Sí, claro que lo conozco bien.
-¿Lo odia?
-No; sigo sosteniendo que sobre el odio, el rencor y la mentira no se construye nada: se destruye. Es lo que va a terminar ocurriendo con la Argentina si seguimos con esta política: el caso de la ESMA, volver a un pasado que creía superado. Los indultos los di para pacificar el país. Pienso que el doctor Alfonsín con la obediencia debida y el punto final pensaba lo mismo. Yo completé eso con el indulto y el país, durante mi gestión, estaba pacificado. No había esta violencia impresionante que existe ahora; el índice de delincuencia, la falta de seguridad... Y la marcha del otro día... La gente fue porque se siente insegura.
-¿No está de acuerdo con la idea de Kirchner sobre la ESMA?
-No. Yo quería hacer lo mismo: convertir la ESMA en un museo. Y se opusieron todos. Además, fue lamentable la discriminación que se hizo con los gobernadores peronistas. Esto tendría que haber servido para unir al pueblo argentino y no para ahondar las heridas que yo creí cicatrizadas.
-¿La considera una reivindicación personal de Kirchner?
-En la gestión de la junta militar, yo estuve cinco años preso; en cambio, Kirchner estuvo sólo doce horas demorado en una comisaría.
-¿Qué insinúa?
-Que no sufrió. ¡Qué va a sufrir! Los que sufrimos fuimos nosotros, que pusimos la cara. Yo defendí el gobierno constitucional hasta último momento. Fui a un acto en la Federación Argentina de Box que organizaba Vicente Saadi. Yo dije que sólo asistiría si ponían el retrato de la presidenta Isabel Perón. Saadi me decía que era muy peligroso y, sin embargo, lo pusimos. Di un discurso que no les gustó a los de la izquierda que habían concurrido, pero hice respetar la autoridad de la presidenta.
Menem se muestra como siempre, firme en sus convicciones. Nunca está dispuesto a ceder. Y se ofusca cuando se insiste en algún punto, pero recupera la calma con rapidez.
-¿Cree que Kirchner va a aspirar a un segundo mandato?
-Lo va a pretender, pero tiene que terminar como corresponde el primero, con un fuerte apoyo de la gente. Ahora no sé qué va a pensar y cómo va a hacer la gente con una pobreza impresionante, sin la creación de nuevos puestos de trabajo, con el 50 por ciento de los argentinos debajo de la línea de pobreza.
-Cuando Kirchner habla de pobreza y de exclusión social remite a los años de su gobierno, a la aplicación del modelo neoliberal, que dejó fuera del sistema a mucha gente.
(Se sienta en la punta del sillón y al za la voz.) -Kirchner de economía sabe lo mismo que yo de astronomía.
-Entonces, no comparte la evaluación de Kirchner...
-Eso es odio que siente Kirchner por mí, cosa que yo no siento por él.
-¿Siente que Duhalde y Kirchner quieren desterrarlo de la política?
-Sí, pero no lo van a conseguir tan fácilmente. Hasta el último día de mi existencia, ni Duhalde, ni Kirchner ni quien sea van a conseguir eso.
-Algunos dirigentes de la oposición dicen que Kirchner gobierna hablándoles a sus seguidores más cercanos. ¿Coincide con eso?
-No. (Toma un sorbo del té, ya frío y hace un largo silencio.) ¿Sabe por qué? Porque Kirchner no gobierna.
-¿Quiere decir que no hay gestión?
-¿En qué mejoró la Argentina? Cada día se hunde más.
-Bueno... Consiguió firmar el acuerdo con el Fondo...
-Sí, sí, sí, pero ¿no decía que no iba a pagar? Esas bravuconadas de Kirchner no sirven para nada. Al final terminó pagando y el pueblo sigue con hambre. Hoy me dijeron que el pan aumentó y la carne también. ¡Dice una cosa y hace otra!
-¿Cómo explica que un presidente del que usted dice que no tiene gestión tenga un 70 por ciento de imagen positiva?
-¿Cuánto tiempo lleva...?
-Asumió el 25 de mayo.
-Esperemos. Yo, cuando asumí, tenía el 47 por ciento de los votos y en el 95 gané las elecciones, después de seis años, con el 51 por ciento. Quiero ver qué ocurrirá dentro de un año más... Tiene que cambiar el rumbo.
-¿Qué es cambiar el rumbo?
-Poner en marcha la verdadera política. La economía es capitalismo y comercio. Si no hay capital y comercio, no funciona ningún país de la Tierra.
-¿Pero eso no es lo que llevó a la Argentina a la situación de pobreza actual?
-Cuando yo me fui, el índice de pobreza era del 24 por ciento; ahora es del 50 por ciento. El PBI creció; las provincias crecían, exportaban... De qué me habla. Las empresas se fueron; otras dejan de producir; otras se quieren ir. Le convendría a Kirchner una economía como la que aplicamos nosotros.
-Pero dice que no lo va a hacer.
-Así le va a ir.
Por Alejandro Di Lázzaro
Enviado especial