Visit Citebite Deep link provided by Citebite
Close this shade
Source:  http://www.urgente24.com/index.php?id=84&tx_ttnews[tt_news]=72659&tx_ttnews[backPid]=17&cHash=0e5e486454
Imprimir esta noticia
Agrandar Texto
Achicar Texto
Comentar esta noticia
Envíar esta noticia por correo
Versión solo texto

El peronismo nació fuerte porque prometió movilidad social, que el sistema político prevaleciente por entonces, había negado, o al menos no había explicitado como una posibilidad.

El peronismo no inventó la movilidad social: los inmigrantes que llegaron durante el siglo 19 a la Argentina, se embarcaban desde Europa buscando, precisamente, un horizonte de movilidad social. La Argentina del Centenario, también fue, en parte, la promesa de la movilidad social que convertiría al país en una potencia, sueño que se fue al traste por cuestiones que habrá que profundizar antes del Bicentenario.

Lo que hizo Juan Perón fue recuperar, a su manera, aquella expectativa.

Perón concibió a la promesa de movilidad social como una herramienta estratégica para detener el ascenso del comunismo y otras ideologías de izquierda, aún el anarquismo que todavía era importante.

Si luego Perón vinculó el cumplimiento de su promesa de movilidad social a la pertenencia a su partido político (o sea que Perón, como los viejos conservadores, privilegió el clientelismo político por sobre la dignidad del individuo), es otra cuestión que, seguramente, tiene mucho que ver con el autoritarismo de aquellos años '40/'50 en la sociedad argentina en general, ya que quienes derrocaron a Perón, más tarde, no fueron menos autoritarios que él.

Lo concreto es que la movilidad social ha sido probada, y con enorme éxito, como disparador de emociones, de expectativas y de adhesiones de la sociedad hacia quien la provee.

El gran problema de la Revolución Libertadora y todos los que llegaron después es que no lograron reemplazar en gran parte de la población la convicción de que sólo el peronismo le devolvería la expectativa de movilidad social (ascendente, por supuesto).

Fue enorme el fracaso de Carlos Menem al haber supeditado al mercado el cumplimiento de la expectativa de movilidad social, cuando no es una tarea del mercado sino del Estado garantizar que quienes tienen menores posibilidades de acceso, puedan cumplir con expectativas de progreso.

Si Néstor Kirchner, en vez de hacer populismo demagógico barato, comprendiera la naturaleza y la importancia de la movilidad social, probablemente su horizonte de poder se extendería mucho más que hoy día cuando suben las apuestas que la inflación irá erosionándolo progresivamente, entre otras cuestiones, por su precaria construcción política.

Pero Kirchner prefiere el clientelismo político, que es lo opuesto de la movilidad social. Porque la movilidad social es una apuesta al ascenso del individuo sin supeditarlo a que esa persona apoye a rajatablas a quien promovió la movilidad. En cambio el clientelismo consiste en tener a la persona siempre bajo el pie, para asegurarse su sufragio.

Algunos periodistas se sorprenden por cómo impactó en Saturnina Pelozo su expectativa de movilidad social personal. Es cierto que hay mucho de maquinaria publicitaria de Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, en esta 'movida' para que se hable de su próximo producto televisivo 'Bailando por un sueño 4', que irá por Canal 13.

Pero, más allá de la publicidad de Ideas del Sur y Grupo Clarín, es cierto que la posibilidad de ascenso en la escalera social, subyuga Pelozo como a cualquier ser humano. No se entiende, entonces, la sorpresa periodística.

Pelozo se prepara para la competencia que, a partir de marzo, la tendrá como una de las protagonistas de 'Show Match' , lo que agrada a Raúl Castells, un personaje mediático como pocos, y por eso se convirtió en el paradigma del 'piquetero' aún cuando el Gobierno le criticó -con una estupidez sólo explicable en 'Pepe' Albistur y Miguel Nuñez- su cercanía reciente a Juan Carlos Blumberg y al rabino Sergio Bergman.

Hábil, Castells ya avivó el fuego cuando dijo que "Nina está preocupada porque participa la esposa de Tinelli (Paula Robles), que es bailarina. Todos esperamos que los jurados sean imparciales".

Ideas del Sur se encargó en acordar con la revista de 'Noticias', de la que Pelozo ya fue nota de tapa, una producción fotográfica importante, ocasión para la que la vistieron con una pieza de shantung de seda natural, de $ 1.600, diseñado por Marcelo Rivero, el modisto de Mirtha Legrand.

La sesión transcurrió en uno de los paradores más exclusivos de Mar del Plata. Pero lo realmente importante va más allá de la frivolidad, muy oportuna y aconsejable en ciertas ocasiones.

Pelozo terminó la escuela secundaria: debería ser un símbolo que Daniel Filmus tiene la obligación de rescatar. La Dinea (Dirección Nacional de Educación de Adultos) realiza una tarea esforzada por conseguir que los adultos que no completaron la enseñanza básica, acudan a las aulas.

La alfabetización de adultos es un tema que tiene ausentes a los sindicalistas, a los empresarios y, obviamente, a Filmus, quien parece tener tiempo suficiente para su precandidatura a jefe de Gobierno porteño, pero no para comprender aquello que es rescatable más allá de la politiquería de la coyuntura: una persona famosa concluyó su educación básica y es un ejemplo para otros que también aspiran a recuperar el valor más trascendente que tuvo la Argentina cuando era una nación con expectativas.

Pelozo, quien me causó muy buena impresión durante la marcha en Monte Chingolo contra el 'gatillo fácil' (la mujer de Castells trabajaba cargando pancartas como cualquier otro militante del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados), es inteligente: "La popularidad no significa el voto. Pero jamás me olvidaré ni de mi origen ni de mi militancia y eso me mantiene en la lucha".

Ella llevó la oferta de Ideas del Sur a la asamblea del MIJD, y la asamblea lo aprobó : "Está claro que mi participación en el programa es en representación del Movimiento". Ella donará los $ 1.500 semanales que le pagarán para financiar las copas de leche en los comedores de la organización.

Se necesita mucho arrojo para convivir con Castells, que ha pasado tanto tiempo en la cárcel, que participa de conflictos sociales en forma permanente. Es cierto que se necesita sacrificio y convicción, más allá de que se pueda discrepar con las formas de la manifestación de la reivindicación social.

Por último, la movilidad social destroza a la ideología del resentimiento. Además, la movilidad social destruye el clientelismo. Esto es lo que debería tenerse en cuenta hoy día.

Comentarios de los lectores

  1. Tinelli: SOS UNA RATA....Nada más que $ 1.500/semana le vas a pagar, con el rating que te va a dar?

    David Benavidez 13:45
  2. Nina pelozzo y Raul Castells han mostrado siempre dignidad y coherencia en sus actitudes.
    Tienen el unico sistema para ser escuchados en Argentina, pero han seguido adelante y dan una muestra de solidaridad bien entendida.
    Cuanto mas pobres son las mujeres en argentina, mas aguerridas son en la lucha por sacar la familia adelante. El problema es que son cautivas en la mayoria de los casos por el clientelismo.
    KK ha fracasado en la politica ambientalista rotundamente y en la social el aumento de las movilizaciones dan idea de que tambien ha sido un fracaso.
    La protesta en la embajada de Finlandia y la marcha de los ambientalistas a Plaza de Mayo deberían advertirle que ambos se han unido, un frente que ya da idea que su gobierno no tiene ningún sentido.
    ESTE ES EL FRACASO MAS PELIGROSO PARA EL GOBIERNO.

    TRINIDAD  16:30
  3. los peronistas la unica movilidad que tienen es al momento de ir a cobrar el plan jefes y jefas, y a buscar el "suicidio" (subsidio,)para lo demás , se rascan el culo y los mantenemos con nuestros impuestos

    seineldin  18:15
  4. Asi es como la Hebe de Bonafini paso de viajar en el 89 a tener un Audi 6 Quattro.

    Vergaties  21:18

Comentar esta nota

El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios (malas palabras, agresiones personales, y todo eso que sabemos esta mal).