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Columnistas
Cuando la cultura es la que no se duerme
Por Prof. Sergio Colautti
Pasó una nueva edición del No Durmai consolidando la idea de que es el movimiento artístico-cultural más importante del año en la ciudad. Un espacio ganado con voluntad y creatividad que, contra todos los obstáculos, ganó un lugar hace tiempo y ahora también un prestigio: se sabe y se dice que allí hay muy buena música, arte diverso y plural, vanguardias de todo tipo y un ambiente donde no gobiernan nombres sino productos de artesanos, artistas y un público que empezó a entender y apoyar la propuesta. Un debate que se supone saldado es sobre la ayuda del gobierno municipal. Que no queden dudas: el No Durmai se ganó largamente ese apoyo, que no debe entenderse como una gracia del poder sino como el dinero de los contribuyentes que retorna, mínimamente, a la sociedad, como debe ser. Los impuestos se pagan también para eso y ese apoyo no es sólo un derecho de los organizadores sino un deber de cualquier administración municipal La intensa y variada agenda de cada día llama la atención porque cada vez suma más grupos, más diversidad y, afortunadamente, más calidad. Al respecto, tal vez debería pensarse en el cobro de una entrada mínima o voluntaria, un "pase de gorra" o algún recurso similar cuando tocan bandas o grupos teatrales de otras ciudades, para cubrir al menos sus gastos mínimos. Eso aseguraría al menos mantener el nivel de excelencia que apareció en esta edición. Otra idea: cerrar la calle Vucetich, frente al anfiteatro, y transformarla en "Pasaje No Durmai", como ampliación de la plaza y reconocimiento a la apropiación artística de ese espacio. Algunas veces hemos escuchado debates sobre las gestiones culturales en la ciudad, y tal vez esas discusiones mostraban el interés y la necesidad de ver la producción artística, educativa y cultural en un espacio común que la promoviera y cobijara. El No Durmai ofrece ese espacio y, más allá de todos los aspectos que los mismos organizadores ya estarán seguramente revisando, se ha convertido, por prepotencia de trabajo y por talento colectivo, en el territorio más relevante de la actividad artística y cultural de los riotercerenses.
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