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8.9.06

GLOSARIO (Silva de varia definición)

Psicografiado en 1998, O Dios o me mato (dialéctica autógena) fue mi primer lienzo.

Vengo, mas no sé de dónde. Soy, mas no sé quien. Moriré, mas no sé cuando. Camino, mas no sé hacia dónde... Me extraño de estar contento.
Anónimo medieval

EXORDIO

Cuando era niño, me gustaba ir al campo para levantar piedras y poner al descubierto los misteriosos bichos que allí mismo del día se escondían. Ahora, con menos pelo y más picardía, salgo al bosque de las ideas para voltear conceptos y sacar a la luz los motivos ocultos bajo el peso fósil de lo correcto, útil y razonable. En esencia, sigo manteniendo el excitante hábito de escudriñar que al desgaire de hallazgos y sorpresas elevó el nivel lúdico de mi infancia. Si de pequeño una instintiva fascinación por los animales me impelía a colocar cada pedrusco en su sitio tras haber examinado las discretas formas de vida que aprovechaban su panza como refugio, con mis pesquisas actuales no tengo ningún reparo en exponer la mugre concebida por la mente humana al deslumbramiento del entredicho, ni me corto de añadir al cosquilleo de la búsqueda y captura de valores el placer de una benigna inmisericordia.

Nada está a salvo porque nada me es ajeno por innombrables que sean los engendros sepultados bajo la cara fusca de las peñas. No extravíe los sentidos ni arrugue el hocico por el hedor ocasional desprendido durante las delicadas operaciones de acoso y derribo de significados. Juzgue, diviértase con o contra mí, acapare si prefiere la embestida absteniéndose de cranear, pero, créame, no pretendo sacarle punta a las cosas, antes al contrario: son ellas las que se han aficionado a mis servicios como portavoz descalabrado de su lado más punzante.

Ya que estoy en un preámbulo que puedo dirimir sin excusarme de haber segregado la perla de una presentación protocolaria, he de mencionar, por último, que la fuerza primordial de este glosario prolonga, entre otras socarronerías, el espíritu de curiosidad aguindillada que tan irreverente resulta a los engolosinados de normalidad cuando lo ven ludir el mundo en todos los recovecos y trastos adyacentes que la obviedad se resiste a desprecintar. Aunque como obra de consulta constructiva sea en diversos aspectos un baile a través de brumas, un latigazo contra el viento o una semilla impaciente en tierra estéril, para conocer sin falseamientos apresurados el alcance fulminante de mis definiciones sobran las palabras. Si quiere saber más, adelante, interrogue a las rocas. Sus voces inaudibles le harán enmudecer.

En Esteparia,
con el sol por aliado
arisco y desalmado.
Julio de 2003.

*

ABATIMIENTO. Impotencia que sirve de barrera al torbellino de zafiedades que los humanos llevan metido en la médula.

ABECEDARIO. Gama de veintitantas notas con las que pueden parafrasearse infinidad de embustes, algunos de ellos indispensables para tañer realidades inefables.

ABERRACIÓN. Lo que todo hombre tiene que ser para los otros y, en el mejor de los casos, también para sí.

ABORTO. El recurso más encomiable cuando otras medidas fallan para contrarrestar el crimen por antonomasia.

ABSTINENCIA. Pasatiempo que el vicioso roe contra su temperamento.

ABURRIMIENTO. Mecenas de truculencias y maravillas.

ACCIDENTE. Suceso eventual, no siempre involuntario, que cuando sobreviene como es debido alivia la presión demográfica.

ACEDÍA. Cuando Dios, o alguno de sus equivalentes, se sienta sobre uno y no hace día para nada.

ACELERACIÓN. En los desplazamientos históricos, sensación de velocidad producida por el estrechamiento del campo sensorial.

ACERVO. Broza y cascajo que las viejas generaciones legan a las nuevas como si fueran alhajas.

ACOMPADAÑO. Dolor causado por estar con quien no se quiere estar. Que nuestro idioma, al igual que otros, haya carecido de una palabra para concretarlo pone de manifiesto el intento de silenciar una realidad no por asidua menos estomagante: el apretado nudo de interrelaciones que sujeta la sociedad.

ACOÑADOR. Capaz de imprimirle a las vaginas, por medio del cuño varonil, un valor de enardecimiento hasta entonces desconocido por sus receptoras.

ACREEDOR. Señor gracias al feudo de prestar lo que le sobra para obtener vasallaje de alguien que lo repudia tanto como lo necesita.

ACTIVIDAD. Táctica para matar la conciencia creyendo que se mata el tiempo.

ACTUALIDAD. Intriga de marasmos retocados para que no pase de estar atrapado quien está atento a lo que pasa.

ACULTURACIÓN. Genocidio por inclusión. Cuando la destrucción física de un pueblo no es admisible, la asimilación o absorción cultural se presenta como el medio más efectivo de hacer desaparecer las cualidades que le son propias.

ADMIRACIÓN. Autorizar sin envidia la autoría de aquello que envidiamos.

ADOCTRINAR. Poda psíquica que incluye diferentes repertorios de ablación de la conducta para ajustarla al desvarío de un dogma.

ADOLESCENCIA. Edad en la que uno se percata de que nunca debiera haber sido pero actúa como si todo, en todo momento, se le debiera; o lo que es igual, edad de la vida que sólo las culturas decadentes se obstinan en alargar.

ADULTESCENCIA. Pesantez de la experiencia que adjudica como hallazgos irrebatibles las virtudes de adolecerse tumbado y resta interés a las acciones que exigen estar erectos. El adultescente, por tanto, se sitúa con su actitud en las antípodas de la conducta hodierna típica, que opta por dar respuestas propias de adolescente a problemas longevos.

ADULTO. Niño armado con tantas capas externas como puede segregar antes de que la senectud comience a desprenderlas.

AFEITARSE. Aniñarse la tez ante el mundo civilizado por el servil temor a destapar el alma peluda de cavernícola.

AGRESIVIDAD. Miedo en rebeldía contra la rebeldía del miedo.

AGUDEZA. Alcanzar la intensidad máxima con los mínimos medios.

ALARDEAR. Necesidad de inflarse delante de otros para persuadirse a sí mismo.

ALCOHOLÍMETRO. Instrumento de control de la pureza de sangre mediante el cual un agente de tráfico puede violar de forma aséptica a cualquier conductor so pretexto de prevenir accidentes.

ALDEA GLOBAL. Orbe cubierto de una escara de multitudes donde todos están a merced de la opinión de cualquiera y cualquiera a expensas de la mirada de todos.

ALEGRÍA. Revuelto afortunado de varias tristezas.

ALEJAMIENTO. Indisposición necesaria para liberarse de los demás.

ALFABETIZACIÓN. Entrenamiento básico dirigido al pueblo llano para que entienda los mensajes publicitarios.

ALFALIDAD. En el animal intoxicado por la manía de la voracidad social, ímpetu absorto no en ser mejor que sus contrincantes, sino en vetar que otros, aun siendo mejores, lo superen.

ALIENTO. Cepo de aire: el más duro de quebrar.

ALMA. Interrogante continuo de la materia.

ALMADURA. Estupor cósmico que perdura acorralado en el centro del monstruo humano, ser en cuyo drama neurálgico altanería y desconsuelo se funden cada vez que las lágrimas arden.

ALTA CULTURA. Alta costura del intelecto que, sin ella, se ve bajito.

ALTERCÉNTRICO. Doblegado por la opinión ajena.

ALTRUISTA. Se dice de quien saca provecho de otro haciéndole creer que recibe un beneficio.

ALUCIGNOSIS. Sabiduría que no necesita demostrar que todo es irreal porque pone a disposición de la realidad los medios para que se confute a sí misma.

ALUCINACIÓN. Cariz desenvainado de lo real.

AMABILIDAD. Amnistía pasajera que se dispensa con el envoltorio de la ternura hasta haber conseguido mejor disposición para atacar.

AMANECER. Ascensor del día que arrebata sus pasajeros al sueño.

AMASAMIERDAS. Abogado, también conocido como rascapleitos y estrujaleyes, una especie de prostituto del derecho a quien se alquila por sus dotes sofísticas para demostrar al magistrado que lo errado puede ser correcto y lo correcto, errado.

AMBICIÓN. El grano visto por el hormiguero. No saciarse ni hallar descanso con menos que sentirse y ser sentido como alguien todopoderoso. La del genio, que no es ajeno a ella, consiste en quererse, más que lúcido, deslumbrante.

AMBIGÜEDAD. Exponer los más controvertidos puntos de vista con la incertidumbre justa para que los interlocutores no sepan a ciencia cierta a qué atenerse y acaben, bajo su responsabilidad, decidiendo en qué clase de registro les resulta menos problemático aceptarlos.

AMÉN. El I like o aprobación sumisa de las culturas predigitales.

AMIGO. Invasor excepcional que nos enriquece no tanto por la confianza que nos consiente, frecuentemente insoportable, sino por aquella con que nos incita a descubrirnos. Dicho en otros términos, es aquel con quien uno puede sentirse libre; libre, sobre todo, de darle una finalidad a la relación que forma con él.

AMIGOBIO. Degenerado que se apuntala en el valor de la amistad para pedirnos sistemáticamente algo a cambio de exonerarnos de prestarle dedicación absoluta.

AMISTAD. Comunión en la desigualdad, festejo en la paz y asilo en la guerra.

AMO. Adicto a los siervos.

AMOR. Saber degustar el sabor de otro que a menudo es confundido con la avidez de poseerlo.

AMOR AL PRÓJIMO. Estrategia que exhorta a lamer las llagas de otros para que ellos hagan lo propio con las nuestras. En resumen: una guarrería.

AMOR FILIAL. Conjunto de atenciones orientadas no tanto en provecho del hijo como en aras de impedir que la conciencia haga aflorar en el progenitor la gravedad del mal causado al recién nacido al haberlo introducido (por capricho, por inercia genésica o por cualquier otra inmoralidad) en la existencia.

AMORISMO. Movimiento de ofuscados por la bioquímica que se propone ampliar la fábrica de desperfectos que es la humanidad acoplando lo que por naturaleza es inacoplable.

ANACRÓNICO. Individuo que cuenta con el fabuloso recurso de poder evocar la vida en otras épocas mientras sobrelleva la que le ha correspondido.

ANARQUISTA. En primera instancia, es alguien que ha descubierto el enorme poder contenido en el individuo y, al igual que los físicos de la Era Nuclear con el átomo, sólo sabe detonarlo. Se muestra entonces como un puritano revoltoso que, si sube de tono el uso apócrifo del resentimiento, puede resultar útil para reforzar las defensas de sus oponentes. Con rasgos prominentes sobre los demás, se hace ostensible en él un ser vocacional hambriento de reemplazos para la fe perdida: ser que no se sostiene sin el amparo de una utopía y vocación que alimenta su talento para el martirio con esperanzas revolucionarias, de ahí que, en lugar de comportarse como un soberano de sí mismo, restrinja su sentido de la libertad a cierto moralismo de retórica partisana cuyas luchas, más que episodios de una gesta guerrera, suelen quedarse en el rezongo que siembra las plazas de artefactos panfletarios con los que alguna indefensa viejecita, —¡oh, peligro!— podría romperse la crisma al resbalar. No obstante, en tiempos menos automatizados, fueron numerosos los cofrades anarquistas que llegaron a practicar la propaganda sanguinaria conforme a lo que su ideal debe a la impotencia. En sus atentados no había espoletas, sino explosivas pataletas: eran la forma de suplicarle a los poderosos que los tomaran en serio. Bastó que el sistema les concediera el derecho a desorganizarse para ver sus furias contra la autoridad gastadas en criar lanas como mansos carneros, cuando no invertidas en arrancarse las barbas entre sí. Pensando ellos y en su hervidero de subdivisiones, Ernst Jünger opinaba que están destinados a ser «calefactores de prisiones, cuyo único factor común es que todos hacen su asado en su propio fuego, hasta ser devorados por sus llamas».

ANCIANO. Especie a mitad de camino entre el reino animal y el vegetal.

ANGUSTIA. Reacción alérgica a la vida desencadenada por una exposición prolongada a sus penurias.

ANIMALEJOS. Conjunto de seres, entre los cuales descuellan los humanos, que acceden a la existencia dejando a remota distancia el alma.

ANIMISMO. Creencia decidida a espiritualizar los objetos transformándolos en sujetos que suele ser tildada de primitiva, en el sentido de anticuada e infantiloide, por aquellos que se dedican, como buenos progresistas, a hacer justo lo contrario.

ANOMALÍA. Anatomía de la realidad.

ANORMAL. Hereje civil partidario de un teorema irreprochable: ¿quién quiere ser normal en un mundo tasado por idiotas?

ANSIA. Constante vital que en las sociedades humanas adquiere la forma de un apetito insaciable de poder al que responden, en última instancia, el resto de las motivaciones.

ANSIEDAD. Paredes que se estrechan.

ANTENCIÓN. Concentrar en un punto todas las antenas de la percepción.

ANTIGÜEDAD. Un grado de sabiduría cuando quien la tiene ha caído por experiencia del podio en que se creía.

ANTISOCIAL. Se aplica a quien actúa en consecuencia tras haber desenmascarado la cohesión de inmundicias que mantiene la sociedad.

ANTRO. Nombre que engloba la disparidad de recintos nocturnos dedicados al esparcimiento de la vanidad, zona franca donde se autoriza a los presentes el uso de algarabías y hacer publicidad engañosa de sí mismos bajo continua inspección ocular, actividades raramente soportables sin el caudaloso despacho de brebajes descerebrantes.

ANTROPÓFAGO. Humanista de buche y paladar que propone, al calor de los fogones y entre especiadas salsas, un modelo ecológicamente viable de lucha contra el hambre luchando contra el hombre.

AÑORANZA. Fe formulada a la retrospectiva, la única que puede tener quien carece de esperanzas, pero fe que se refuerza en el dolor innominado de no estar donde nunca se ha estado.

APATÍA. Necesidad ineluctable de olvidarse de uno mismo que despierta en los demás la incomodidad de tenernos presentes.

APÁTRIDA. Condición de quien ejerce el derecho nativo a la coherencia.

APOSTASÍA. Papel higiénico para limpiar la zurrapa de un credo tras su paso por el espíritu.

ARCANO. As de quien juega a inventar y anular dioses.

ARISTÓCRATA. Aventajado que dispone de sitial hereditario para compensar defectos incorregibles, de blasón para ataviar vicios imposibles de ocultar y de diezmo con que subsanar atrofias de alcurnia. En síntesis: alguien que confunde por la jeta del linaje ser un hombre de provecho con ser un aprovechado.

ARMONÍA. Aspecto que cabe suponerle al universo fuera del tiempo.

ARREPENTIMIENTO. Satisfacción de la conciencia culpable mediante la aplicación de un dolor autoinfligido lo bastante fuerte para sofocar el sentimiento de deuda con el daño ocasionado. Muy del gusto del gazmoño, que se aflige por sistema como franqueo moral para reincidir, tiene su antagonista en la actitud pagana, para la cual los errores no deben servir de excusa, sino de escuela.

ARROGANCIA. Convalecencia de la inferioridad.

ARRUGA. Vaguada del rostro donde los años fruncen el hastío.

ARTE. Secuela del aburrimiento que se obtiene cuando el artista juega a enmascararse con los misterios de la ensoñación sin el trámite de quedarse dormido.

ARTISTA. 1. Quien puede constatar que lo decente es crear, no procrear. 2. Sospechoso de inutilidad vocacional cuyo éxito no depende de la importancia estética de su obra, sino de la facilidad comercial para perder la imaginación.

ASCENSO. Dentro de una organización jerárquica, elevación hasta el nivel necesario donde la eficiencia se transforma en incompetencia.

ASERTIVIDAD. Sistema psicológico de dominación que, en lugar de emplear métodos coactivos, utiliza un poder seductor y ajustable para lograr que los individuos se esquilmen a sí mismos de una forma que los vuelva provechosamente inconscientes de su sometimiento, pues cuando el explotador es el explotado su rentabilidad es mayor y nadie aparece como culpable.

ASESINAR. Otorgar el beneficio de la muerte a quien sólo tenía la inseguridad de la vida. Tampoco anda desencaminado Norman O. Brown cuando enfila que «el asesinato es suicidio con mala puntería, destruir parte de uno mismo». No obstante, con las actuales maniobras de control social refrendadas por una tupida red criminológica, el asesinato como acto técnicamente limpio ha pasado a convertirse en un monopolio militar cuyas competencias, no obstante, siguen siendo vulneradas por algunos temerarios amantes de las bellas artes, cuyo modelo bien pueden tomar del exterminio que sirve de equilibrio a la naturaleza. A juicio de muchos, sobre todo de las víctimas y sus afines, la muerte impuesta a un congénere es punible por múltiples razones, si bien rara vez se considera entre ellas la incoherencia de quien comete este crimen en su modalidad más deleznable, delegando en otros la carga ejecutiva del procedimiento, porque más allá de la moral que pretexte en su defensa, el requisito mínimo que debería exigírsele a alguien decidido a arrancar una vida sin consentimiento del occiso es la integridad de actuar como juez, verdugo y limpiador.

ASISTENCIA SOCIAL. Ocuparse de sustraer de la mirada pública a quien se niega a cuidar de sí mismo según las reglas al uso.

ASOCIARSE. Aunar jaquecas para resolver problemas comunes y no tardar en coincidir que el mayor problema es haberse unido.

ASPIRINA. Pastilla del día después.

ASTUCIA. Sutil victoria que el derrotado obtiene sobre el fuerte cuando puede tomar la palabra.

ATAÚD. Cubo de basura estacionario destinado a contener lejos del olfato los restos orgánicos de un desalmado.

ATENCIÓN. Puente interactivo entre sujeto y objeto.

ATEO. Alguien que por la puerilidad de creer que no cree incurre irreflexivamente en la destreza de ofrendar a Dios un asteísmo. La fe negativa del ateo le conmina a postular que la criatura es huérfana y el universo un automatismo exento de intervenciones externas; ha reemplazado las supercherías del dogma por los estrechos horizontes de la lógica y, como cualquier teísta, sabe en el fondo que su postura depende de una creencia imposible de demostrar.

ATLETA. Vicioso del deporte que no tiene tapujos a la hora de poner en práctica su adicción, de manera que suyo es el mérito indiscutible de haber superado la inhibición pública que padece el toxicómano convencional.

ATOLLADERO. Versión anímica de la crispación celular que reproduce el agobio de la molécula en vías de averiarse en la angustia de una reclusión donde la salida es inviable, las escapatorias conducen a sitios aún más adversos y cualquier intento de retroceso se precipita en el espanto. 

ÁTOMO. Polvo de ser en el huracán de la nada.

ATROCIDAD. Concreción carnal de una aberración abstracta, como el concepto, valga por caso, de proliferación hasta la náusea que va implícito en la fecundidad de la existencia.

AURORA. Repetición de la sentencia.

AUTOCÉNTRICO. El individuo alineado consigo más allá del egoísmo y más acá de la abnegación, entre la llama negra de la conciencia y la oscuridad encendida de la carne.

AUTOCONOCIMIENTO. Podríamos explicar que se trata de acaudillar una secta con los demonios que nos perturban una vez se ha comprendido que contra ellos no hay enmienda, salvo excederlos en fechorías, mas la afirmación obedecería a un esquema voluntarista que no compagina con aquello que estimamos ilustre. Todos tenemos en común que somos distintos, y el menos común de todos es quien comete la traición a la especie de investigarse a sí mismo tras haber asumido que el hombre es un microbio desconcertado por la inmensidad de los secretos que debe arrancarle a la existencia desde la mina que lleva en su interior.

AUTOCRACIA. Forma de opresión menos inaguantable que la democracia por ser más fácil atacar a un tirano de carne y hueso que pelear contra la tiranía anónima de la ley. No obstante lo dicho, es congruente preguntarse por qué los diccionarios registran autócrata en la acepción de jefe supremo de un Estado y no en la que le corresponde por etimología, dueño de sí mismo, como si únicamente los monarcas y emperadores tuvieran acceso al concepto de autodominio, cuando más bien son los más propensos a dar muestras de una voluntad sin suficiencia ni grandeza. Se hace necesario, por tanto, aproximar una definición menos imperativa del autócrata como individuo decidido a ejercer de maestro, aprendiz, médico, guerrero, sacerdote, juez y verdugo de sí mismo, no tanto en un sentido restrictivo cuanto en una apropiación centrípeta de su persona.

AUTOLETALIDAD. Promesa, custodiada por el amor propio, que garantiza una vida espiritualmente libre a quien no aspira a servir ni a procrear siervos, por dura que sea cumplirla cuando la tiranía de los hombres o de unas facultades mermadas, devenidas intolerables, obligan a ello.

AUTOMEDICACIÓN. Nueva herejía en el contexto de un orden que ha reemplazado el estamento clerical por el terapéutico, la vigilancia del alma por la del cuerpo, y donde, al término, la libertad del individuo para manejar drogas y tratar sus afecciones con ellas es perseguida como un acto delictivo o, cuando menos, sospechoso y reprobable socialmente al igual que el sacrilegio lo era antaño.

AUTOMÓVIL. Féretro rodante que emplea como combustible las prisas de su propietario.

AUTONOMÍA. Aptitud para descubrir lo que no se necesita y valentía para desprenderse de ello.

AUTOPOLLESIS. Suficiencia de un organismo masculino para generar en y por sí mismo alborozo en torno a su pene.

AUTORÍA. Ratificación de que cada pensamiento, como cada acto, se debe a tantos actos y pensamientos ajenos, que nadie puede decir que sean suyos.

AUTORIDAD. Poder vivo de la experiencia que se alquitara como influencia en contraposición al poder mortecino del control enquistado como mando.

AUTOSUFICIENCIA. Embrión de autoexcelencia fecundado de autoexigencia.

AUTOTEÍSMO. Más allá de lo falsa o verdadera que pueda parecer en su concepto, se trata de una religión incomparablemente justa porque confiere al pobre diablo el don de sentir en sí mismo un vislumbre de divinidad, y al ser divino reconocerse como un pobre diablo.

AVERNÍCOLA. Galeote de un mundo a la deriva (que algunos, de manera eufemística, llaman Tierra en vez de Averno) donde el marchitamiento de la vida consciente va encadenado a un rosario irregular, pero seguro, de temores, incapacidades, enfermedades, carencias, injusticias, abulias, fatigas y tedios.

AYUDA. Conjuro de auxilio menos efectivo para obtener amparo que para convertir instantáneamente en culpables a quienes lo desoyen.

AZAR. Destino resquebrajado por el instante.

BABELINA. Palabrería rica en pretensiones, mas no en contenido, como la retórica teológica y su digna sucesora, la cháchara psiquiátrica.

BAILATUMBAS. Regocijado por sobrevivir al etario que da un paso a la huesa.

BAJEZA. Acto y costumbre de rendir pleitesía a quien quebranta la dignidad, un tipo de deshonra autoinfligida a la que se prestan orgullosos los ciudadanos en democracia cada vez que acuden a las urnas para elegir a sus negreros.

BANQUERO. Ilusionista que pidiendo a uno dos para prestárselo a otro consigue sumarse cinco.

BÁRATRO. Volver a ser tras haber rozado la posibilidad de no ser.

BARBAROFILIA. Capitulación ante sociedades extrañas que maquilla como amor a la singularidad ajena el odio a la propia identidad.

BARBIKENIZAR. Implantar el régimen muñequista en una comunidad para hacer más fotogénicos a sus integrantes mientras los destruyen.

BARRIO. Parque de humanos-bonsái cuyo contexto es el gigantismo de la proximidad.

BATIRRABERÍA. Masturbación masculina.

BAUTISMO. Formalización ritual de la sentencia de muerte del neonato.

BEBÉ. 1. Inmigrante de la nada. 2. Abreviatura de persona que proclama con todo lujo de muecas, torpezas e incontinencias la ineptitud esencial de la especie humana, lo que sería menos hiriente dentro de lo lastimoso si la larva ahorrase a los presentes la coacción de sus llantos y el hedor de sus secreciones. La mayoría de las madres están condicionadas por alteraciones neuroquímicas desencadenantes de un efecto protector hacia su prole, de lo contrario aborrecerían el contacto con estos amasijos de existencia tan frágiles y desproporcionados como proclives a rebozarse en el raudal de sus heces.

BELLEZA. Renacimiento del objeto en la disposición del sujeto a diluirse en él. El poder de la belleza subyuga no por la fuerza de la violencia ni por las sacudidas de la verdad, sino por su carácter de reserva visionaria, apodíctica, no mediada por otros efectores que aquellos donde el caos de las apariencias se ordena con mejores acertijos.

BENEFICENCIA. Activismo lacrimógeno que con untos de limosna y balsámicos donativos momifica a los afligidos en la adversidad en vez de hacerles el favor de dejarlos en paz.

BENEVOLENCIA. Galbana que se interpone entre uno mismo y la oportunidad de ensañarse con otros.

BEODO. Ahorcado que se bebió la soga.

BESTIA. La sombra destructiva que uno quisiera destetar con sólo detestarla.

BIEN. Invento para distraer el mal.

BIENESTAR. Placidez sin aristas por el mero hecho de estar que sólo es accesible cuando se deja de ser.

BLASFEMIA. Género coloquial de plegaria que toma el nombre de escrología tras haber pasado por el pulimento de la erudición clásica. Por tratarse de una forma desinhibida de orar, ante oídos blandos puede sonar a lo contrario, cuando en resumen quien la emplea tributa al mismo patrón y tiene por toda injuria el error, compartido con el beato, de conceder una importancia desmedida a fetiches que carecen de existencia fuera de quien los acata.

BLOG. Espacio virtual donde alguien que se cree ocurrente comparte sus inquietudes y pensamientos, por despreciables que sean, convencido de que no hacerlo supone un menoscabo para la humanidad.

BOBOCRACIA. Habida cuenta de que el ímpetu reproductivo es competencia donde mandan los más patanes e inconscientes, una tendencia defendida por quienes eligen procrear en vez de dedicarse inofensivamente a crear o recrearse, la pervivencia de la especie humana está asegurada por la fuerza de los idiotas.

BOHEMIO. Prócer de la picaresca que centra su falta de talento en pretender vivir como si lo tuviera.

BOMBA. Arma predilecta del que no sabe defenderse.

BONDAD. Gentileza del sentir que la maldad espolea para aprovecharse de sus obras. 

BONITO. Magnetismo simbólico de todo lo que ha sido bendecido por mis gustos.

BOSQUE. Despensa agreste del espíritu.

BRUTALIDAD. Poder sin rodeos.

BUEN FARIO. Confabularse con la certeza de la muerte para hacer y deshacer con la vida la ventura de lo que se quiera.

BUENA MEMORIA. Baúl de los recuerdos al que se encomienda quien no confía en su inteligencia.

BURGUESÍA. Clase de mentalidad celosa de promover la liquidación de lo sublime por considerarlo como una desviación de lo que debe ser razonable, computable, negociable y reemplazable. Aquello que carece de utilidad para el burgués, todo lo que está cargado de misterio, se muestra incontrolable o no contribuye a sus ganancias, le parece indigno de existir, no cuenta.

BURLA. Provocación que todas las personas severas merecen recibir con un hostigamiento proporcional a su seriedad. Verbigracia, pasearse en un congreso de ecologistas luciendo un abrigo de oso panda a lomos de un elefantito al que se azota con la exquisita musicalidad de una goma de butano.

BUROCRACIA. Especie de fósil viviente aclimatado a los despachos que subsiste entorpeciendo los asuntos privados en nombre de los trastornos públicos.

CABALLERO. Dicho de alguien, que maneja la espada como si la envainara.

CABEZA. Primer satélite del corazón.

CADALSO. Templo dedicado a las buenas costumbres.

CAGAR. Devolver con alivio al universo parte de su herencia.

CAÍDA. Unión completa de la torre con el rayo que la ilumina.

CALAVERA. Mariposa que saldrá de las orugas que somos.

CALLE. Lugar público donde la gente común cree hacer cosas extraordinarias.

CÁMARA. Punto de mira que el comunismo visual arraigado en nuestro planeta tecnológico dirige contra la individualidad, que ha pasado de ser un contenido vivo y relativamente protegido a un contenedor de información absolutamente explotable.

CANNABIS. ¿Droga de evasión? ¡Ya quisieran muchos de los que la denigran y no se atreven a catarla! Se trata, antes bien, de un dispositivo de intromisión cognitiva que carga su actividad en tornar explícito lo que resulta vulgarmente inaccesible, y dota de un poderoso medio para evanescer los compartimentos del comportamiento con las volutas donde arborece, fotograma a fotograma, el pensamiento.

CANSANCIO. Caducidad fisiológica de los actos.

CAOS. Desnudo integral de los fenómenos, lo que incluye todos los objetos de estudio que los cerebros habituados al embalsamamiento racionalista tratan de cubrir con apariencias de orden. Lo más sorprendente del caos es que, con independencia de cualquier criterio, funciona. Y si al menos funciona en el contexto del mundo aprehensible, queda ratificado el alcance incendiario de la ebriedad cósmica por la turbulencia de las formas, el perfecto derrumbe de una búsqueda de sentido y la eterna disolución de la experiencia.

CAPITALISMO. 1. Economía planificada por los más ricos para individualizar ganancias y colectivizar pérdidas. 2. Por extensión, cualquier conjura multinacional que permita al dinero cambiar velozmente de manos a condición de que no cambie de dueños. 3. Religión moderna de los esclavos ascendidos, que de lo contrario preferirían alguna forma de socialismo.

CARÁCTER. Parte fosilizada de cada uno que se resiste a la presencia insondable del genio pero muestra, no obstante, su valor cuando actúa de apoyo sólido frente al cerco de las presiones gregarias.

CARCA. Que se amuralla en la mentira conocida frente al acercamiento de la verdad.

CARCAJADA. Conciencia de la inutilidad de la conciencia que se anuncia entre alegres estertores.

CARNAVAL. Rostro sumergido en el ácido del tiempo.

CARNICERÍA. Delectación por las vísceras.

CASA. 1. Arquitectura de uno mismo. 2. Prenda imprescindible para ponerse al abrigo de los paisanos, que son los elementos más inclementes de soportar, y llenarla de objetos que pronto quedarán obsoletos, actividades que inicia normalmente quien la habita confiándose al poder bancario, cuya capacidad de expropiación ya quisieran para sí los comunistas, que a su lado parecen mangantes aficionados.

CASTRACIÓN. Complot contra la voluptuosidad, celado sobre todo por mahometanos y católicos, que emplea contra el prójimo la tortura de la reproducción como única finalidad de la cópula.

CATAFALCO. Mirador definitivo.

CATÓLICO. Adorador del sufrimiento (en concreto, del ajeno), de la pobreza (ejemplar, cuando no es la suya) y de la culpa (por el perdón de los pecados) tal como los vicarios de Cristo, accionistas de la fe, le dan a entender.

CAZALELOS. Profesional de la política.

CEGUERA. Creer ver algo donde no hay sino nada.

CELOS. Recocerse en la flaqueza para aceptar las posibilidades del ser amado.

CENIZA. Residuo que deja tras de sí la iluminación.

CENSO. Inventario de los bienes semovientes del Estado.

CEREBRO. Sintonizador craneal de campos cognitivos cuyo rendimiento disminuye con el grado de civilización exigido a su titular. En lugar de entender los campos referidos en términos materiales, la materia se entiende mejor en términos de energía confinada dentro de ciertos campos, luego este órgano, aun cuando funciona al máximo de sus facultades, se dedica, básicamente, a absorber y reconstruir fantasmagorías.

CEREMOMIA. Acto arreglado con boato para preservar el culto a un mártir moribundo en la mentalidad disecada de quienes le rinden obediencia y comunión.

CEREMONIA. Teatralización solemne de un acto cuya vulgaridad, sin esta sobreactuación, sería no solo evidente, sino probablemente irrisoria.

CHIVATO. Rapsoda de expedientes policiales.

CIANURO. Curalotodo.

CICATRIZ. Rastro que deja a su paso una verdad.

CIELO. Alegoría de la presunta reintegración en la nada.

CIENCIA. Disciplina de conocimiento que opta por la fe en la consistencia de los hechos para sistematizar la realidad aun cuando la realidad demuestra la inconsistencia de los hechos para llegar al conocimiento. Y así como no hay sueño sin ciencia también la ciencia es un sueño, el de ser más real que lo real, la rama que se quiere tronco del laberíntico árbol del saber. 

CÍNICO. Realista contento de serlo.

CINISMO. Fanfarronería de quien predica que no cree en nada y practica la incontinencia de aprovecharse de todo y de todos.

CÍRCULO. Figura demasiado potente, demasiado perfecta, para ser hermosa.

CÍRCULO VICIOSO. ¿Y cuál no lo es? Cuando concebí el ruedo de esta disertación pensé en el momento que la escribiría y mientras la escribo pienso en el momento que la concebí.

CIRUGÍA. Aunque en esta ciencia médica es notable el esfuerzo por saber recomponer el organismo, como labor anatómica sigue estando más próxima a la tortura, oficio especializado en descomponerlo.

CIUDAD. Esponja de muchedumbres donde pronto se descubre que, apiñada en su grandeza artificial, la naturalidad prevalece en la rapiña de la más espléndida convivencia.

CIUDADANO. Persona que goza del hecho de ser anulada por derecho.

CIVILIZACIÓN. Más que una progresiva superación de la brutalidad, la civilización es el carnaval ensimismado de la barbarie.

CIVILIZADO. Se dice del pueblo que ha desarrollado las claves para multiplicar las oportunidades de echarse a perder.

CIVILIZAR. Inserir modos de vida y hábitos de pensamiento homogéneos en poblaciones que no los necesitan y tampoco los han pedido.

CLANDESTINIDAD. Hábitat del insumiso.

CLARIVIDENCIA. Percepción articulada de la retícula conectiva de la realidad.

CLASE MEDIA. Estrato moral localizable en cualquier capa social que se define por la envidia a los que poseen más y el temor a los que tienen menos.

CLEMENCIA. Segunda oportunidad concedida a cambio de complicidad.

CLÍMAX. Vacuilepsia, posesión del vacío mientras se es poseído por él.

COBARDÍA. Perrera del conato de preservación.

COHERENCIA. Sentido lógico de las acciones que el maestro, como el cacique, excusa el privilegio de desdeñar y que el discípulo, como el súbdito, está obligado a desarrollar.

COINCIDENCIA. Guiño del cosmos.

COLABORAR. Preparar el terreno para un asalto.

COLEGIO ELECTORAL. Lugar donde los apoderados de la libertad encomiendan a los ciudadanos hacer caja.

COMEDIA. Lectura desinteresada de la tragedia.

COMERCIO. Forma de engranar diferencias que apuesta por la negociación donde otros se enzarzan en la imposición.

COMODIDAD. Modo más seguro de entronizar la parálisis mental.

COMPAÑÍA. Paraje concurrido al que se acude para volver con más amor a la soledad.

COMPASIÓN. Venganza contra la alegría que irradia el desamparado en forma de pena para morder a traición y contagiar sus cuitas a los demás.

COMPETITIVIDAD. Coto de caza empresarial donde se contiende por el trofeo de no ser despojo.

CÓMPLICE. Aquel a quien transigimos convergencias de intimidad a cambio de saberlo secuaz de nuestros defectos o desmesuras, y preferible en último término a nuestro lado que como enemigo.

COMPOSTURA. Lo que teme perder quien acumula impostura.

COMPRENDER. Alcanzar el raso de un estado mental en que ya no es necesario negar lo que es ni afirmar lo que no es.

COMPUNCIÓN. Inquina del amargado que en vez de procurarse alivios quiere hacer partícipes a los demás de los sufrimientos que padece.

COMUNICACIÓN. Embrollo intextricable de suposiciones mutuas que crecen errándose entre sí.

COMUNICÓMANO. Rumiante social que del chismorreo endogámico y puntual ha pasado en la era digital a funcionar como una antena permanentemente conectada al enredo global.

COMUNIDAD. Telón de fondo pintado con el pincel del propio engreimiento y la paleta de miedos, ambiciones y estupideces humanas.

COMUNIFORMISTA. En un contexto marcado por el crepúsculo de las cosmovisiones y el apogeo del desposeimiento de sí a cargo de exigencias, interacciones y procesos cada vez más numerosos, veloces y asfixiantes, con este nombre se alude al individuo que hace del sentimiento de pertenencia comunitaria la referencia para estar en el mundo con un grado de conformidad superior a la certeza, áspera y solitaria, de ser un desgraciado para ese mismo mundo.

CONCEPTO. Jirón de alma zurcido con el pensamiento.

CONCIENCIA. Naturaleza enfrentada a sí misma a través de la herida de la existencia por donde el alma se desangra en el tiempo.

CONCIENCIA SOCIAL. Puesto que la dimensión empática de la conciencia va implícita en ella en tanto que desdoblamiento de la personalidad que lo anima a uno a verse como otro y a ver al otro como uno, cuando se le añade la coletilla social se pretende hacer pasar por un conocimiento reflexivo la ingenua creencia de que los problemas humanos pueden solventarse solidariamente para esquivar la conmoción de que sólo serán dirimidos con la aniquilación de la especie.

CONCLUSIÓN. Fruto que sólo madura cuando uno se cansa de pensar.

CONCORDIA. Calma pródiga que se respira donde nadie quiere adueñarse de nadie.

CONDÓN. Mortaja del gusto que pone yelmo al deseo por no correrse del susto.

CONFESIÓN. Sacramento del sacrílego, máxime si no hay otra opción permisible que declarar la verdad.

CONFORMISMO. Arrancarse las alas para entrar en el panal.

CONGRUENCIA. Intransigencia concéntrica propia de aquel que está en contra de todo porque comprende que nada hay que merezca ser conservado, empezando por él mismo.

CONOCIDO. Término que referido a personas hace alusión a alguien de quien sólo se sabe lo que puede prestar.

CONOCIMIENTO. Autoexploración, elegir la desenvoltura mental frente a la cultura de la posesión, un árbol de respuestas provisionales desarrollado a partir de las preguntas imposibles de la existencia.

CONSCIENCIA. Ciencia de sí donde aún perdura la S que dejó en la conciencia el beso de la serpiente.

CONSENSO. Ceremonia donde se acuerda por convenio que lo mejor para todos es que uno piense por todos.

CONSERJE. Microfauna imprescindible que abunda en los lugares prescindibles y cumple con idéntica soltura las tareas más antitéticas, desde proteger el territorio de su asiento con el celo de un león a ocuparse de sus obligaciones con la diligencia de un geranio.

CONSERVADOR. Que prefiere ceñirse a algo que no funciona antes que arriesgarse a cambiar.

CONSOLACIÓN. Saber escuchar la música que ningún ruido puede ensuciar.

CONTEMPLATIVO. Que ha remontado el cauce de la actividad vital desde el estrecho dechado de las apariencias hasta los dominios desahogados del espíritu.

CONTRA NATURA. Creencia extravagante, defendida generalmente por aquellos que reciben su autoridad moral de imaginarios aliados sobrenaturales, según la cual hay actos que atentan contra la naturaleza, una idea que no deja de ser tan postiza como un chip, un microscopio o una píldora anticonceptiva, que son frutos de la técnica gestados dentro de las posibilidades del ordenamiento natural, sin cuya intervención nada puede inventarse ni modificarse, y que como cualquier otro artificio (desde nuestra dimensión lingüística a las instituciones sociales), vienen a ramificar las posibilidades de la materia viva. Cuestión aparte suscita el estudio de lo recomendables o vituperables que puedan llegar a ser las creaciones humanas, pero en ningún caso lo decisivo será la naturalidad o artificiosidad del logro alcanzado, sino el interés que tenga para sus destinatarios… si el azar lo permite.

CONTRAESPERANZA. Convicción, acaso la única laudable, según la cual el devenir empujará siempre a peor a la especie humana, lo que facilita a quien la sigue abandonar el mundo sin el menor indicio de envidia por el futuro de los que vendrán.

CONTRATO. Lazada de naturaleza superior a la extorsión pero carente de la alteza de la alianza.

CONTRATO SOCIAL. Sofisma político que pretende legitimar el mangoneo relegando la apertura de una negociación individual entre los gobernantes y los gobernados (como correspondería si ambas partes se reconocieran mutuamente soberanas), de donde resulta que todo uso de derecho en su nombre no sea, de hecho, sino un abuso.

CONTROL DEMOGRÁFICO. Un mal menor si se tiene en cuenta que lo encomiable sería el exterminio.

CONTROL SOCIAL. Desenfreno de la pasión por intervenir en todo que corona la epilepsia dictatorial.

CONVICCIÓN. Idea que no necesita ser contrastada con los hechos para comprometer el alma de quien la profesa (la propia necesidad de validar de forma empírica una teoría es una convicción, porque siempre se puede encontrar otro acontecimiento que la desmienta). Si bien uno puede sentirse intelectual e incluso éticamente apadrinado por el saber adquirido, la diferencia respecto a este estriba en que la convicción se adhiere a la naturaleza personal como la relación tenebrosa y visceral que se da entre padres e hijos.

CONVITE. Reunión, con pretexto festivo o hiperbólico, que tiene como finalidad sobrentendida ambientar en un mismo recinto el humillo de los convocados y el maltrato verbal contra otros que no están presentes.

CONVIVENCIA. Disimulo recíproco del anhelo por aquello que nadie, ni uno cuando se arma de paz consigo mismo, puede dar o tomar de otro.

COÑO. 1. Décimo orificio corporal, inexistente en el varón, donde la hermandad venérea tiene el santuario de la dicha y el alma humana un campo de concentración, bien anunciado por sus olores enclaustrados, que la atrapa con el goce renovable de cubicar el vacío. 2. Guarida, gimnasio y balneario para falos, lenguas y dedos, es decir, un polvorín para el espíritu en la carne.

COÑOCIDA. Basílica femenina que ofrece cobijo en confianza. Cuando su sacerdotisa no se anda por las ramas en cuanto atañe a enarbolar el sanctasanctórum, su popularidad le confiere dignidad de coñífera.

COÑOCIMIENTO. Puesto que saber apacentado es saber acrecentado, hemos de agradecer que se nos abra una gruta de conocimiento carnal donde el conocimiento descarnado tenga bonanza.

COÑOMANCIA. Aptitud para anticipar los acontecimientos que le conciernen a una mujer leyendo las líneas y anfractuosidades de su vulva. En ausencia de esta sutilísima habilidad, el hombre está más próximo a cometer errores de bulto en el trato con el otro sexo, como casarse.

CÓPULA. 1. Proceso de inmersión en un organismo ajeno con el expreso deseo de encontrar la gema que anida en las profundidades del propio ser. 2. Un follarse al amor que nos hace amar el follar.

CORAJE.  Saber, por principio, mantenerse unido a sí mismo hasta el fin.

CORNUDO. Aureola de astado fulgor que emite quien sabiéndose engañado por el gobierno persevera en complacerlo.

CORPORATIVISMO. Dictadura del propietariado.

CORRUPCIÓN. Ganas de estropear algo valioso que siempre encuentra tanta ayuda como desea.

CORTESÍA. Afabilidad con que se evita ocasionar asperezas a otros para dejar claro que no deben jorobar con las suyas.

COSMOAGONÍA. El aullido tragicósmico de la materia, pavorosa verdad que palpita en el origen de toda explicación sobre la evolución del universo.

COSTRA. Burlador callejero, más latoso que una postilla, que entre chuchos, flautas y otros trastos llamativos reúne talante para pedir lo que no se atreve a tomar y talento para tomar lo que no se atreve a pedir.

COSTUMBRE. Bitácora espectral que confunde la orientación segura con el efecto de irse a pique en un estereotipo.

CREATIVIDAD. Nacimiento de la tragedia que no compensa, pero ennoblece la tragedia del nacimiento.

CREENCIA. 1. Colchón mental para dormir la mona de actuar sin pensar y acomodarse a la vulgaridad de cometer actos impropios. 2. Cualquier postulado que abogue por el predominio de la estrechez sobre la amplitud, alabe las bondades de una perspectiva integrista frente al estudio integrador y reduzca el conocimiento de una biblioteca a la lectura de un solo volumen.

CRIMEN. Atrevimiento en la realización de fantasías que todo individuo posee pero que nadie confiesa haber frecuentado.

CRISTIANISMO. Colectivismo moral de los que siguen la doctrina de Cristo, su mesías, el redentor que les enseñó con su ejemplo la bondad de torturarse por amor al mal.

CRUCIFIJO. Homenaje a la tortura, con taxidermia de Cristo incluida, que recuerda a los pobres de espíritu que Dios murió una vez por el hombre abstracto para exigir que los hombres concretos mueran constantemente por Él. Cuando sus dimensiones lo hacen manejable, se convierte en un objeto de gran valor terapéutico que sirve tanto de consolador con tope a las feligresas como de suplemento genital a los parroquianos infradotados; en definitiva, una maravilla portátil cuyo éxito se explica gracias a la versatilidad para reconfortar en cuerpo y alma, pues su diseño polivalente lo hace apto para entrenar debilidades espirituales y suplir carencias carnales.

CUERPO. Sarcófago natural y forzoso, irreversible e intransferible saco de dolores, que se halla en relación de inmediatez con el espíritu.

CULPA. Conciencia viciada por lo incorregible que trata de cubrir la sombra del pasado con otra mayor a fin de que desaparezcan sus contornos.

CULPURA. Nicho cultural que idealiza a sus víctimas a medida que las produce.

CULTIVO. Campo de reconquista interior que uno toma por labranza a diferencia del estado bruto que nos es común por defecto.

CULTO. Aplícase a quien goza no de las obras que representan la cima del saber, sino de la cúspide de presunción donde lo lleva su bagaje.

CULTURA. Última baza de la naturaleza que injerta en el individuo el utillaje para conformar el mundo y facilita a la especie el modo no biológico de reproducción que define el perímetro mental de los seres contenidos en una sociedad.

CUNNILINGUS. Comunión íntima con la Sagrada Forma que, muy al contrario que en la Eucaristía cristiana donde sólo fulge su omisión, estimula la inteligencia sensual de los practicantes. Recibe, por tanto, el nombre de cunnilingüista el experto en articular la viveza mística del lenguaje vulvar.

CURIOSIDAD. 1. Interés por descubrir algo más retorcido que uno mismo. 2. Mentora universal que se activa a despecho de lo habitual.

DEBATE. Cabezas rebotando en ideas que chocan entre sí.

DEBER. Necesidad de un haber que acogota frente a quien lo puede facilitar; necesidad que a fuer de indecorosa deviene estéticamente imperdonable cuando vence al menester de edificarse a sí mismo en las etapas ascendentes para poder derribarse como es debido en las descendentes.

DECADENCIA. Chochez que se alcanza por el mal gusto de imitarse ufanamente a sí mismo en los peores momentos, como los dirigentes políticos durante una campaña electoral o los Rolling Stones en concierto.

DECAIMIENTO. Cojera interior que anticipa aquello mismo que la corrige para siempre.

DECENCIA. Compostura y aliño de quien puede morir en cualquier instante sin sentirse avergonzado por lo que deja.

DECEPCIÓN. Salario mínimo de fatuidad proporcional al entusiasmo del esfuerzo.

DECISIÓN. El azar que tomamos por voluntad.

DECREPITUD. Cuando el cuerpo delata al cobarde que lo ocupa.

DECRETO. Voz del que, siendo inválido para persuadir, debe resignarse a ser obedecido.

DEFERENCIA. Esmero en vedarse a uno mismo conductas y actitudes que se toleran a los demás.

DEGRADACIÓN. Lo que con toda probabilidad ocurrirá si uno se deja obrar con apasionamiento.

DELIRIO. La mente centrifugada por un desenfreno.

DELITO. Con víctimas o sin ellas, subproducto de la ley reutilizable como necesidad de servidumbre a lo innecesario.

DEMOCRACIA. 1. Credo que reconoce a los ciudadanos mayores de edad el derecho a la minoría mental para cargar con los problemas que sus líderes no tienen capacidad ni voluntad de resolver. 2. Dictadura rotativa. Por más que sus favorecidos la presenten como un sistema opuesto a la tiranía, los comicios le brindan su mejor corolario, ya que en virtud del sufragio la mayoría demuestra voluntariamente su adhesión al poder. 3. Temor inconfesable de los demócratas.

DEMONSTRUACIÓN. Certeza que por pura aberración se demuestra a sí misma.

DEPORTE. 1. Militarización de la memez bajo entrenamiento mediático para que a nadie se le ocurra sacar fuera de juego la belicosidad contenida. Dicho de otro modo, un arma de distracción popular cuya eficacia está no tanto en el uso político de una u otra actividad competitiva, como en ser una escuela permanente de seguidores desde la cual la sociedad es organizada en equipos dentro de un único partido, el de los conformes. 2. Imitada como actividad depurativa por los sedentarios con complejo de culpa, industria que comprende un extenso abanico de suplicios en los cuales el masoquista puede profesionalizarse con respetabilidad, publicitarse sin anatema y competir contra otros sufridores por los honores del campeón. 3. Moderna panacea para toda suerte de males en boga, desde el tedio a la obesidad, que sin escatimar lesiones, deformidades anatómicas y trastornos metabólicos pone a multitudes de infelices en competición contra sí mismos, so capa de intentar vencer una marca o ganar un trofeo, para devenir consumados artífices de apurar el número de latidos que cada corazón tiene asignados por naturaleza.

DEPRAVACIÓN. Efecto de la naturaleza en estado de represión sólo superado en nocividad por las consecuencias del estado de buena esperanza. Vivir reprimido es lo peor después de haber nacido.

DEPRESIÓN. Percepción de la fatiga cósmica en la profusión de aconteceres desde la celda de hartazgo donde el alma se libera de la ilusión de creerse sobrehumana.

DERECHO. Continuación de la ley de la selva por medios demagógicos que promueven, en caso necesario, la caridad de algunas concesiones cívicas para dulcificar la injusticia reinante.

DERECHO A LA VIDA. Traje dominguero que los procreadores usan para dar una apariencia respetable a los actos de fertilidad que siembran dolor y muerte por doquier.

DERECHOS HUMANOS. Apostolado de desechos jurídicos que reivindica al humano universal para que toda divergencia individual parezca una amenaza y cualquier oposición un cisma excomulgado de la historia.

DERROCAMIENTO. Las hormigas se abaten sobre la avispa distraída y la despedazan.

DESAPEGO. Síntoma inequívoco de estar perdiendo insensibilidad.

DESATAR. Única forma convincente de amarrar.

DESAZÓN. Desprovisto de ocupaciones que distraigan la ocasión de volverse hacia sí mismo, estado básico del ánimo, evidente incluso para la mente infantil («¡me aburro!»), contra el cual, como buenos colaboradores del sufrimiento, conspiran los optimistas restringiendo artificialmente el contenido de la conciencia.

DESCENDENCIA. Cadenas de carne futura cuyos eslabones generacionales heredan del miedo ancestral a los muertos la vigencia del culto sumiso a los neonatos. ¿Que tener hijos es lo que siempre han hecho los incursos en la vida? No constituye un argumento a su favor, pues un error continuado en el tiempo, aun cuando acabe siendo aceptado por la mayoría de sus afectados, no deja por ello de ser menos erróneo, como tampoco una falacia, por más veces repetida, se volverá más benigna.

DESCHICHA. Desdicha procedente del vacío causado por la contemplación de todos los cuerpos hermosos con los que uno no podrá ayuntarse. 

DESDÉN. Colisión entre seriedad y serenidad.

DESENGAÑO. Resta o diferencia que resulta de sustraer del mundo el velo de la inocencia.

DESENVOLTURA. Entrega y posesión imbricadas en el donaire del acto.

DESEO. Desasosiego por lo que no se tiene que sólo se detiene cuando actualiza el desasosiego que lo sostiene.

DESHUMANIZADO. Que ha perdido el respeto por sus semejantes al creer realizable la bestialidad de amar a todos como a sí mismo.

DESIERTO. Vocación de pulcritud.

DESLIGIÓN. Estremecimiento del espíritu que afecta a los individuos más raros y distinguidos, en los que arranca un sedicioso despertar de la curiosidad que rompe las ligaduras que lo ataban a las inclinaciones comunitarias y le impedían configurarse a sí mismo. Así, puede afirmarse que todo el que nace por segunda vez se convierte, con no pocas soledades y peligros, en un ser tan desligioso como se lo permita su desvinculación del ciclo vital.

DESMITIFICAR. Desentrañar el negocio de las religiones en un mercado de crédulos y el sectarismo de los negocios en la captación y desfalco de clientelas serviles.

DESNUDEZ. Llama llamada por la llama.

DESOBEDIENCIA. Náusea que sigue a una orden mal dada cuando es bien entendida.

DESPERDICIO. Lo que sucede mientras se aguarda que algo mejor suceda.

DESPIERTO. Que vela el sueño de estar en el mundo.

DÉSPOTA. Homúnculo segregado por las masas vesánicas para apadrinar la hecatombe.

DESPRECIO. Sentimiento de desdén que debería provocarnos todo lo que pretende someternos a una concepción de nosotros mismos que no sea desdeñable.

DESTINO. Evangelio de los desesperados que, insatisfechos con el portento de no creer en nada, han desarrollado la santidad sacrílega del hastío hasta el desgarro clarividente de aceptarlo todo. Sólo por fatalidad proyectan relevancia cósmica los actos más insignificantes y sólo porque parecen inevitables pueden tolerarse las desgracias más abominables.

DESTRUCCIÓN. Todo aquello que el humano, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, queriéndolo o sin querer, hace con su vida.

DESVALIMIENTO. Distrofia anímica de resultas de haberse habituado a la asistencia facilitada por otros, cuya seguridad es tenida por el hombre común como un bienestar irrenunciable, mas triste bienestar si sopesamos, como Jünger dejó escrito, que «la situación de animal doméstico arrastra consigo la situación de animal de matadero».

DEUDOR. Antes que execrarlo por tener cuentas pendientes, sería justo valorar su mérito por dar ocasión al acreedor de probar su liberalidad.

DEVENIR. Precipicio del fin.

DÍA. Interrupción de la noche.

DIABLO. Padrino de la humana desventura y patrono la legión inframundana de funcionarios penitenciarios encargados de hacer cumplir la justicia divina.

DIARIO. Notas a pie de página en la edición crítica de uno mismo.

DICCIONARIO. Herramienta de apariencia didáctica que sirve para amoldar el léxico a la definición que toma por verdad la más sobada mentira. Este glosario pretende, en parte, restituir la interpretación irreverente de esa misma verdad hasta que su autor vuelva estar en el desafuero de desmentirla.

DICTADURA. Feria de atrocidades que por vanidad doliente y pasatiempo insufrible exprime arrumacos incestuosos entre poder e impunidad.

DIFICULTAD. Salero de la acción.

DIGNIDAD HUMANA. Don prefabricado para cubrir de valor al nadie.

DILEMA. Ocasión de ser firme.

DILUVIO UNIVERSAL. Micción demiúrgica sobre una cagada previa del mismo autor.

DINERO. Dios fungible a quien todo el mundo ruega bendiciones aun sabiendo que en su reino devaluado admite sólo a unos pocos.

DINERO NEGRO. Nombre difamatorio que Hacienda impone a la presa que escapa de la argucia fiscal de abonar el mismo gravamen tantas veces como intercambios recorra.

DIOSES. Exteriorización positiva de las perplejidades, carencias y miedos humanos.

DISCUTIR. Deleite de la lucha cuerpo a cuerpo desde el acuerdo tácito de hacer todo lo posible por derramar neuronas antes que sangre.

DISIDENCIA. Recurso hecho a la medida de quienes no tienen medida a fin de que constaten las asombrosas medidas de su exclusión.

DISPARAR. En algunas regiones del mundo, el método más usado para aprender contar.

DISPARATE. Estado en que se desvive el que gasta su tiempo intentando ganar tiempo, como si lo importante fuese durar antes que la intensidad de la experiencia, hacer una cantidad ilimitada de cosas significara más que la calidad de su contenido, y lo mejor del vivir consistiera en acumular momentos en detrimento de recorrerlos en profundidad.

DIVINIDAD. Puesto que no es hacedero averiguar si el hombre es una metástasis de los dioses o los dioses una metástasis del hombre, lo máximo que puede aventurarse es el quiasmo producido entre un universo autoconsciente en cada una de sus partes y unas partes autoconscientes en cada uno de sus universos.

DOCENCIA. Actividades desempeñadas para volver menos listos a los listos con la intención de que los tontos pasen por ser menos tontos.

DOGMA. Deficiencia intelectual sometida a fermentación colectiva.

DOLOR. Ración que a cada uno toca del alarido general de las criaturas.

DOMESTICACIÓN. Crianza orientada a la transformación del pensamiento en algo más útil para el orden establecido que una inteligencia desarrollada en libertad.

DOMINACIÓN. Acción que tiene por efectivo defecto aumentar las posibilidades de alguien agarrotando las alternativas de otros.

DORMIR. Necesidad diaria de borrarse el cansancio pegajoso de la realidad.

DROGAS. Llaves de las puertas que abren los otros mundo de este mundo. De igual forma que una necesidad fisiológica como el hambre puede ser elevada a la más alta gastronomía cuando la buena disposición del investigador y la calidad de los productos a su alcance se unen a la libertad para experimentar, el impulso innato de modificar periódicamente la percepción es susceptible de cultivarse como una ciencia primorosa. Y si no dan valimiento al cuerpo, del que además exigen un peaje, las drogas proporcionan con su función instigadora de estados alternos de conciencia vario y nutrido alimento para el espíritu, que sin una provisión de prodigios tóxicos malamente toleraría la insania de vivir confinado en la ilusión prosaica y tantas veces hostil de la realidad. Ebriorexias aparte, drogarse es en puridad un arte que precisa la sobriedad del carácter y propicia la auscultación que nunca hará quien tema descubrir lo que lleva dentro.

DUDA. Sonajero desmitificador para mayores de mil años. Mientras todo sea dudable todo es virtualmente bello, pero cuando al fin se quiere dudar de la duda, no hay duda que valga: todo es impecablemente perverso y lo que antes era fuerza, ahora calvario.

EBRIEDAD. Elasticidad de los barrotes que cierran en la realidad.

ECOLOGISTA. Entre las alimañas cuya extinción sería un alivio para su propia especie, he aquí un candidato de primera que ostenta el mérito de haber insuflado nuevos activismos a la estrechez mental con la cruzada por la conservación del ecosistema. Siempre según el dogma de que la naturaleza necesita ser defendida del humano (como si este juguete abandonado en el zoológico planetario fuera un ente ajeno o superior a ella), ha convertido la causa medioambiental en un miedo ambiental del que se siente zelote y portavoz.

EDUCAR. Proporcionar los estímulos necesarios para transformar la admiración en envidia, la comprensión en soberbia, la disciplina en ira y la liberalidad en codicia.

EGO. Apéndice invisible relleno de amor propio que encallece al sujeto en la salud y en la enfermedad si algo más siniestro no lo remedia. Equivale en lenguaje coloquial al yo, sin que la familiaridad del trato lo haga más soportable.

EGOÍSMO. Denominación peyorativa que recibe la sagacidad para poner al descubierto las intenciones ajenas y obrar en consecuencia.

ELECCIONES. Anfiteatro ideológico que algunas tiranías escogen para completar el programa de distracciones periódicas destinadas al pueblo.

ELEGANCIA. Dar compostura a la caducidad según armonías incorruptibles.

ELEMENTO QUÍMICO. Cada una de las letras que empleadas en el alfabeto de la materia.

ÉLITE. La selecta minoría no está en el pináculo del poder político, ni atesora prestigios mediáticos, ni tiene cartera en la crema de la intelectualidad; muy al contrario, suele habitar en los márgenes de la realidad consensuada, incluso en los residuos donde se ocultan potencialidades inauditas.

ELLOÍSTA. Titiritero del egoísta.

EMBARAZO. Reacción inflamatoria a la picadura de un hombre.

EMBRIAGUEZ. Noble arte de fortalecer la estabilidad mental con el acceso a una galería de espejos donde el qué y el quién alcanzan niveles superiores de reconocimiento, bien porque enriquece a los leales a sí mismos con vistas inéditas y estados más sustantivos, bien porque a los reprimidos y represores los desdobla desvelando lo que son.

EMPATÍA. Facultad que uno tiene de sentir con el entendimiento que nada errado le es ajeno.

EMPRESAURIO. Dentro del orden que comprende a los reptiles económicos, se dice del anacronismo que mantiene su pujanza no por su habilidad y denuedo para los negocios, sino por estar adscrito a la congregación de los carentes de miramientos.

ENAJENACIÓN. Ser interpelado por un espectáculo que nadie más percibe ni comprende.

ENAMORAMIENTO. Adicción a otro ser, generalmente de la misma especie, motivada por cierta clase de canibalismo psíquico que, cuando es correspondida, sigue su proceso devorador hasta culminar en la pasión irreductible del odio. Tan obcecado como aterrador en la persecución de sus fantasías, el enamorado es capaz de emprender la mayor de las violencias sobre sí mismo para ajustar la esquiva realidad al despotismo de sus deseos —palabra de uno que lo fue antes de hacerse matador de amores.

ENAMORIRSE. Amorío que desnace a quien lo alumbra.

ENCANTO. Cutícula de la belleza.

ENCICLOPEDIA. Obra de consulta general que contiene la información estricta y necesaria para ridiculizar la incultura de los demás.

ENCONTRARSE. Descubrirse a solas con la eternidad.

ENEMIGO. Alguien que nos conoce demasiado bien para querernos y a quien, con toda justicia, podemos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

ENERGÍA. El todo queriendo pasar por todo.

ENFERMEDAD. Sublevación separatista de un órgano o parte de éste contra el orden establecido por los intereses del organismo y a favor de la falazmente lucrativa industria médica, sector que debe una buena parte de su éxito a la invención de dolencias y otra nada desdeñable al entorpecimiento de remedios que alivian sin estipendio, atajan trastornos cuando lo más rentable es volverlos crónicos o, simplemente, escapan a su control.

ENFERMEDAD MENTAL. Categoría metafórica que en concepto es al orden terapéutico lo que herejía a ortodoxia y se emplea para clasificar a los sujetos sin cabida en las medidas mentales adecuadas a la media.

ENFERMO. El que ha perdido la firmeza (infirmus), a menudo por causa de quienes deberían sanarlo.

ENGAÑAR. Privilegio de los dioses que parodiamos con diversos niveles de eficacia tanto quienes somos conscientes de que el mundo, más que tierra de oportunidades, es un nido de víboras donde la simulación y la suspicacia son cruciales moverse en él, como aquellos que por rechazar involucrarse en los juegos de poder desde una aparente eminencia moral demuestran su embaucadora predisposición para manipular indirectamente a los demás.

ENIGMA. Aquello que se encubre mientras se descubre.

ENSOÑACIÓN. Micorriza que conecta a través del imaginario las raíces de la personalidad.

ENTEREZA. Integridad frente al reconocimiento de la propia fragilidad.

ENTRETENIMIENTO. Cacería organizada contra el potencial de la interioridad por un mundo que ha perdido el sentido lúdico del tiempo al empeñarlo en juegos productivos.

ENVEJECER. Impuesto que se paga al tiempo por el privilegio de no ser joven.

ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN. Signo de que un pueblo empieza a serenarse de las tropelías de la procreación.

ENVIDIA. 1. Incapacidad para la admiración que se vive como congoja por el bien ajeno y pone su esfuerzo en impedir que sea gozado. El hecho de ser uno de los sentimientos con más adeptos y silenciosos adalides, proporciona también una de las mejores razones para ruborizarse por haber amado al prójimo. 2. Fermento emocional que lidera los episodios revolucionarios hasta que su fuerza se subsume en el miedo y la codicia que consolidan el orden social.

ENVILECIMIENTO. Resultado de arrellanarse en la privación de enemigos irreemplazables para acerar el ingenio y lustrar el coraje.

EQUIDAD. Justicia en el reparto de favores que obedece bien a la remuneración futura que abona la generosidad presente, bien al temor al resentimiento de los perjudicados.

EQUILIBRIO. Cohabitación armoniosa entre los buenos y malos momentos que a veces se logra merced a una ciencia interior del contrapunto que ordena, frente al abigarramiento de los instantes, las notas de la experiencia en una pieza concertante.

ERECCIÓN. Transgresión de la ley de la gravedad que se castiga con la flacidez.

EREMITA. Individuo que se ha resignado al santísimo gusto de expulsar de su rutina a los intrusos ante la incapacidad mental o material de eliminarlos.

ERRÓNEO. Todo lo que pretende o pasa por ser único, absoluto y verdadero.

ESCÁNDALO. Morder donde todos lamen y lamer donde todos muerden.

ESCARNIO. La vida como un trayecto en declive desde el cigoto hasta la senilidad cuando lo aceptable sería transcurrir en sentido opuesto y lo deseable, más que acabar a tiempo, no dar comienzo jamás.

ESCRIBIR. Activar las palabras como semillas capaces de retener las nociones que rebrotarán después en el lector.

ESCRITOR. Alcahuete verbal obstinado en lograr que las palabras y los pensamientos copulen gustosamente entre sí. No obstante, la escritura moviliza una incursión contra el mundo sin la cual el autor no podría purgarse del veneno que acumula durante la existencia, y mientras el hombre de acción se expresa a través de su voluntad y no necesita plagiarse a sí mismo porque su reconciliación con la vida tiene lugar en los hechos, el hombre de letras necesita amotinar su ingenio verbal para redimirse ante su conciencia narrativa.

ESCRIVIVIR. Eviscerar el vivir para contarlo y revivirlo en palabras por descontado.

ESCUELA. Establecimiento dedicado a la corrupción de menores donde se alecciona a los niños cómo deben ser de mayores.

ESFUERZO. Si por vil escombro de fatigas lo aguanta quien de sus obras se vale, por obra capital lo festeja quien no vale ni para andamio.

ESPACIO. La caverna sucesiva de aquello para lo que nunca habrá tiempo.

ESPANTO. Nuestra primera e imborrable cultura.

ESPEJO. 1. Medio burdo de multiplicar las cosas agobiando el espacio. 2. Ver al doble que nos mira.

ESPERA. 1. Dilación que se extiende, a ratos distraída, entre el nacimiento y el fallecimiento. 2. Adobo del hallazgo.

ESPERANZA. El futuro saqueando el presente y dejando en su lugar la moneda falsa que cargan a manos llenas los faltos de confianza en la verdad.

ESPERMA. Toxina cuando no se vierte y abominación cuando germina.

ESPÍRITU. 1. La más enrevesada excrecencia de la carne. 2. Aquello que uno hace consigo a partir del alma pero sin el alma.

ESPOSO. Animal de compañía para la consorte, quien si lo tiene debidamente amaestrado logrará de él grandes sacrificios, además de contener la fogosidad de sus instintos dentro de los límites comprendidos entre la satisfacción por disponer de ropa planchada y la recompensa de alguna caricia ocasional.

ESPUTA. Mujer añosa y de trote trémulo, envasada en los aparejos de una doncella, que no tiene apuro en exhibir la morcilla reventona de su exterioridad, fusión irregular de esputo y de fulana, como si el sebo alolado de rebozo fuera magra y apetecible turgencia.

ESQUELA. Tarjeta de visita para el más allá.

ESTADIO. Lugar de culto para los incultos que festejan, en hedor y estruendo de multitudes, la disolución al por mayor de sus personas en la superficialidad programada de un evento deportivo que puede ser visto, justamente, como la antítesis de un bosque consagrado o de una biblioteca, sedes propicias para el viaje iniciático y de la profundidad visionaria.

ESTADÍSTICA. Sortilegio por simbiosis entre cálculo y engaño.

ESTADO. Coágulo político que crece empequeñeciendo al individuo y de su rango tutelar hace forro de fetiche legal, de los problemas más arduos la más industriosa hacienda y del lúcido una pieza a abatir.

ESTADO DE EXCEPCIÓN. Gobernar sin anestesia por decreto charcuteril según rezan a balazos las razones quirúrgicas del que manda.

ESTADO DEL BIENESTAR. 1. Estado que no admite más estados que los propicios al bienestar del Estado. 2. Paraguas social lleno de goteras.

ESTERILIZACIÓN. Invitación a retractarse que deberían recibir quienes todavía opinan que procrear es una actividad necesaria.

ESTIGMA. Ser pudiendo no haber sido.

ESTILO. Lo que más mendigan las ideas después de crédulos.

ESTIMA. Aplauso y buen recibimiento que se le brinda a quien todo da y nada pide; tanto más si sufre de iniquidad sin agitar protesta alguna, se deja engañar por no fastidiar y reembolsa humildemente con la otra mejilla los golpes que no ha provocado.

ESTORBO. Lo que llegan a ser los demás cuando uno se encuentra a gusto consigo.

ESTRANIO. Elemento químico del que se componen los valientes.

ESTREÑIDO. Paseante de zurullos que, vaya donde vaya, lleva la mente trabada en la sentina de su ser, una restricción que lo hace difícilmente confiable para cualquier actividad donde el mal humor no tenga cabida.

ESTRÉS. Mal de postergar la perentoria necesidad de dedicarse a uno mismo por atender la llamada de ocupaciones externas.

ESTROPICIO. Estado en el que acaban todos los intentos de mejora.

ESTUDIOS SUPERIORES. Acopio de saberes formales que robustecen el cortijo académico del profesorado donde se confeccionan los doctorados que visten de categoría al don nadie.

ESTUPIDEZ. Maestría pastosa en el venerado oficio de ahorrar neuronas.

ESVÁSTICA. Intento de cuadrar el círculo.

ETERNIDAD. Acceso a la simultaneidad de todo el tiempo enlaza por medio de una ordenación sucesiva. Como experiencia atemporal de la totalidad hay quien la reserva a la mente de Dios mientras otros, muy demócratas, la creen asequible con la muerte.

ÉTICA. Delicadeza del inteligente y dureza del necio o, atendiendo a su función, realce del lúcido y felpudo del obtuso.

EUFORIA. Dado que ser feliz no hace feliz y la supresión del dolor tampoco, habrá que interpretar el estado ameno así nombrado como la satisfacción pasajera de alguna veleidad.

EUNUCO. Humano cuyo más vivo deseo es castrar al individuo libre, dueño de sí; huelga decir que se trata de un deseo muy extendido en todo tiempo y lugar, aunque quizá nunca fue exhibido con la procacidad que lo profesan nuestros coetáneos.

EUROPA. Cadáver pomposo disputado por los arribistas criados en el regusto de sus pringues y los carroñeros que llegan atraídos por la pestilencia.

EVIDENCIA. Prueba para dudar con razón de lo que pasa por tal.

EVOCACIÓN. Alígero poder de los adentros donde el tiempo ni lastra, ni manda.

EXCESO. Atajo que seduce gracias al afán de recortar el radio de un defecto y donde el diámetro de la melancolía es mayor.

EXILIO. Nacionalidad de quien ni a padres ni a hijos se debe.

EXISTENCIA. 1. Tumor de la nada. 2. Pellizco temporal de la totalidad. 3. Fuente inagotable de argumentos para erradicarse.

ÉXITO. Lo primero en caer cuando se introduce una modificación en el sistema que lo ha hecho factible.

EXPERIENCIA. 1. Confirmación elemental del desgaste de la vida que se adquiere con el uso reiterado del desencanto. 2. Experimento del experimento, conversación que la existencia establece consigo misma.

EXPERIENCIA PROFESIONAL. Contradicción de términos, porque sólo el ocio concede experiencia a quien se consiente el duro oficio de vivir.

EXTEMPORANEIDAD. Engañar el momento presente con el siguiente.

EXTORSIÓN. Emplear el crimen que se puede cometer como coartada para no cometerlo.

EXTRANJERO. 1. No es cardinal la calaña de forastero; el parentesco tampoco exime: con ser indigente basta. 2. Todo aquel que no comparte las mentiras cardinales de una comunidad, por nobles que ésta las crea. 3. Con mayúscula inicial, el Extranjero, señala ese vasto e inhóspito territorio que se extiende más allá de la propia piel.

EXTRATERRESTRES. Seres de procedencia desconocida que avalan cada día la superioridad de su intelecto al desdeñar comunicarse con la especie humana.

EXTREMA UNCIÓN. La clerigalla se apunta el tanto de otra vida.

EYACULADOR PRECOZ. Sexualmente idealista.

FACHA. Híbrido entre payaso y marrano que se dopa con delirios de mandril en compensación por su impotencia para pensar más allá del volumen de sus bíceps.

FALICIDAD. Alivio expansivo de las tensiones anímicas por efecto de la unión afortunada de un miembro viril con su alojamiento complementario.

FALO. Metafísica con mango.

FALÓSOFO. Hombre que desde el presupuesto de que nadie sabe tanto que no le reste mucho más por saber, antes que intitularse filósofo prefiere birlarle algunas filis a la vida haciendo uso de la ganzúa que la naturaleza le ha puesto entre las piernas.

FALSIFICAR. Imitar un objeto de acreditado prestigio, por ejemplo un billete de curso legal, para atribuirse las funciones de su valor simbólico, lo que deja a dicho objeto con la evidencia de su valor efectivo por único sostén: poco más que nada.

FAMILIA. Laboratorio social que los padres toman en régimen de franquicia dispuestos a fabricar hijos con quienes compartirán excesos y defectos hasta que adquieran la necesaria malicia para imitar los yerros de sus progenitores instaurando una nueva familia.

FAMOSO. Prisionero de la mirada ajena en la autopsia anticipada de la notoriedad.

FANATISMO. Confusión entre literariedad y literalidad que da sustento a los pobres de espíritu.

FANGO. Nombre de pila de la madre primordial.

FANTASMA. Huella imperecedera del actor caduco.

FARSANTE. Quien atina a comprender lo que cree saber cuando sabe hacer creer lo que no comprende.

FATALIDAD. Forma cumplida e insuperable de conocimiento que nos arranca de la eternidad para embutirnos en la tragedia.

FAVOR. Relación idílica que se crea cuando Uno pide a Otro un servicio con la furtiva aspiración de no tener que devolverlo, y que Otro presta a Uno con el íntimo deseo de cobrarlo incrementado.

FE. Alegato grandilocuente de la inteligencia fracasada por el éxito de la complejidad que la supera.

FEALDAD. Repulsión abstracta motivada por todo lo concreto que guarda demasiada similitud con aquello que subyace en uno mismo.

FECUNDACIÓN. 1. Ludopatía genética. 2. En los seres con acceso a medios contraceptivos eficientes, resultado moralmente inadmisible de la unión de un gameto masculino al femenino.

FEHÚCHA. Fe que no llega a ser lo bastante atractiva y seductora para conquistar fieles que la tengan por alcancía.

FELACIÓN. Para todo ser armado de rejo viril, una manera fascinante de que le tomen la temperatura.

FELICIDAD. Placebo que uno mismo toma por realidad cuando sufre un trastorno generalizado de los procesos cognitivos.

FEO. A mí me lo han llamado algunas veces, pero es que soy un guapo experto en disimularlo cuando me codeo con astrosos, belitres y canallas.

FERTILIDAD. Apodo familiar de la maldición que nos activa como productores de existencia.

FESTIVIDAD. En sentido profano, ocasión señalada de hacer alegremente el gilipollas en connivencia con los demás. En sentido religioso, ocasión señalada de hacer tristemente el gilipollas en honor de algún dios o santo patrón.

FETAL. Nombre iniciático de lo fatal.

FICCIÓN. Potestad para poner un simulacro de orden dentro del calabozo íntimo mientras se espera, fustigado por el remolino del mundo, el golpe de gracia que convierta el estado de confusión premortuoria en un signo acabado de certeza.

FIDELIDAD. Entendida con magnificencia, no consiste en decir la verdad, porque uno puede estar equivocado aun sin saberlo o encontrar más armonioso el silencio; tampoco en plegarse frente a deberes que no se haya impuesto a sí mismo, sino, por encima de otras consideraciones, en darse de una pieza en cuanto uno emprende.

FIESTA. Constitución social, nacida y regulada por la espontaneidad, cuyo éxito quieren imitar todas las constituciones políticas.

FILANTROPÍA. Romance con el género humano que lubrica un amor desmedido a los negocios.

FILOSOFÍA. Forma elegante de designar al compendio elaborado de la ignorancia humana.

FILÓSOFO. Individuo que estando insatisfecho con lo que sabe se ha vuelto indiferente a lo que tiene.

FIRMAMENTO. Pizarra de inescrutable inmensidad en la que el cosmos deletrea con fuego el abecedario de la estampida original. En otras palabras, red del alumbrado infernal.

FLAQUEZA. Proteger a los más débiles cuando lo más responsable sería protegerse de ellos.

FLUJO VAGINAL. La tinta más fidedigna para caligrafiar con la lengua piropos que la voz no sabe pronunciar.

FOLLARIENTO. Avariento de sexo.

FORMACIÓN. Conjunto de aptitudes necesarias para filtrar y ordenar mínimamente la ineludible masa de información que el entorno humano vierte sobre uno aun antes de ser insumido en el mundo, desde el mismo malaventurado instante en que la madre comienza a runrunearle bobadas al feto que su vientre cocina.

FORNICAR. Conexión entre lujurias que se vengan de la precariedad del cuerpo con el remedo, quizá insuperable, de la plenitud negada a seres de nuestro pelaje.

FORNICARIO. Cipoteador o coñeadora que merodea a placer los encantos de la concupiscencia allí donde estos consienten.

FRACASO. 1. Unidad de medida de la existencia. 2. Apoteosis negra que salva de la subyugante aspiración al éxito.

FRANQUEZA. Aceptar el propio ridículo como lección.

FRAUDE. Sinónimo de fiscalidad.

FRIVOLIDAD. Inconsecuencia propia de quien se siente tan enamorado de la vida que estaría dispuesto a volver a nacer tras dar el último aliento.

FRUSTRACIÓN. Gangrena anímica que se extiende a la umbría de los sueños y crece con el patrimonio inalienable de las renuncias personales. Huelga decir que todo acto deseado sin continuidad práctica no es sacrificado impunemente, sino que se realiza por otros medios al transformarse en munición contra uno mismo.

FÚTBOL. No hablaré de este tosco procedimiento para muñir multitudes porque, gane quien gane, pierde la inteligencia (ocurre lo mismo con los partidos políticos) y, dígase lo que se diga, los abducidos por el movimiento del balón no admiten más argumento que el juego de su equipo.

FUTURO. 1. Lo más importante para quien carece de pasado y una prosecución del desastre para quien conoce las aptitudes de sus predecesores. 2. Barranco por el que se desciende en picado empujado por el tiempo. Si se acepta la visión cronológica lineal (que más bien es requisito de invidencia), el futuro es el periodo ubicado delante del presente, de lo que resulta que en verdad es pasado, pues a la vista está que en la historia sólo se avanza de culo.

GALARDÓN. Reconocimiento público de una labor que se sirve de la autoría del premiado para acrecentar la autoridad de quien otorga el premio.

GANAR. Obtener un logro que rara vez cuesta menos de lo que vale.

GASTROMANÍA. Invención de la divinidad de la panza que distrae a bocados de pitanza la indigestión del alma por hastío.

GATILLAZO. Pérdida de la credulidad sexual que la escena erótica requiere para involucrar al amante en ella.

GAY. Alegre, que rebosa jovialidad... mayormente por el recto.

GENEALOGÍA. Aplicada al conocimiento, perspectiva coordinada de los hechos que autentifica que las realidades no se suceden por acumulación, sino por defunción.

GENEALOGÍA DE LA MORAL. Una mujer famélica practicando el anudamiento sexual nueve meses antes de amamantar con sus senos arrugados a un bebé que intenta en vano apurar fuerzas para llorar.

GENEROSIDAD. Sincronía entre la satisfacción propia y la gratificación ajena.

GENIO. Excelencia que consiste en transmutar las discordancias del medio en armonía. También suele bendecirse con este nombre a quien es alabado menos por la esplendidez de sus ideas que por la idea de su esplendidez.

GENITALES. En los humanos, armas de reproducción masiva que la naturaleza activa irresponsablemente en la pubertad y ponen a juicio de cualquiera la posibilidad de generar nuevos problemas sin haber resuelto los existentes.

GENOCIDIO. Saneamiento incontestable de litigios colectivos.

GENUINO. Que nace en uno de un lecho más profundo que uno mismo, a quien desde esas honduras se divisa como la bóveda vitalicia de un caparazón.

GILIPOLLAS. Retrasado mental socialmente integrado que, entre otras escaramuzas que él supone heroicidades, destaca por su afición a perseguir el éxito amparado en la presunción de creerse adorable. Es difícil averiguar si el gilipollas nace o se hace; si es así por haberse identificado con la próspera banalidad del mundo o si el mundo prospera a pesar de su necedad, pero es un hecho que el gilipollas es autoinmune y muere sin enterarse de que sólo ha hecho el gilipollas.

GOCE. Momento en que la carne se libera de las servidumbres del cuerpo.

GRACIA. Encontrar flameando en el matiz la clave de una dicha imponderable.

GRANDEZA. Desembarazo, ignorado por la especie humana, para escoger la autoextinción..

GRATITUD. Cuota de alabanza de quien necesita estar suscrito a favores ajenos.

GREGARISMO. Hallar la autocomplacencia en la estolidez de pensar como los coetáneos.

GRIETA. Fisura de azar en el granito edificado de la determinación.

GRIS. El sedimento mental más extendido entre la población y menos reclamado a título individual.

GROSERO. Que piensa u obra burdamente, como el fulano que no distingue la sexualidad de la función reproductiva, o el mengano cerrado a percibir el mismo razonamiento defectuoso en culpar a las drogas de los excesos de algunos que en condenar el agua porque algunos bañistas mueren en ella.

GUARDIA CIVIL. Mesnada de salteadores de caminos que patrullan el territorio nacional —¡viva España!— y hacen preces a un villano mayor —¡viva el Rey!— con la benemérita responsabilidad de defendernos de nosotros mismos —¡viva el Orden y la Ley!

GUARRA. Sobrenombre de la guerra cuando comparece sin adornos. No hay guerras lícitas, sólo guerras victoriosas.

GUERRA. Mutilación fabril del cuerpo social perpetrada con febril constancia por el progreso. La guerra, que también puede ser un intento de poner en orden el interior de una nación ganando a costa de terceros la seguridad que perdió frente a sí misma, está en el origen de todo lo que la humanidad ha logrado elevar sobre la amnesia del devenir; luego la guerra, urge decirlo, es uno de los signos indiscutibles de civilización.

GUILLOTINA. Nombre que recibe la embajada del corte cuando ejecuta la racionalizadora misión de rapar gobiernos infestados de parásitos.

HÁBITO. Cauce de la conducta que nos inunda por dentro.

HACER. Cuesta abajo en la pendiente de la voluntad; la cuesta arriba es el querer.

HAMBRE. Amoladora de carnívoros que, a dieta intensiva de aire y sazonando penas con saña, cuece en su placenta servilismos a los que en vano sacarán punta los nervios.

HARÉN. Comunidad sensorial en la que toda persona deseable debería participar antes de ajarse.

HEDORISTA. Quien haciendo de tripas diversión obtiene placeres inmediatos de la flatulencia.

HERESIARCA. Polinizador imprevisto de la historia.

HERIDA. Puerto para amarrar el dolor.

HÉROE. Quien siendo consciente del invencible poder de la realidad, en lugar de la lucidez que depara marginación moral por ser un amargo testigo de sus semejantes, elige la lucha infructuosa que lo convierte en una víctima recompensada con el testimonio que los fatuos toman por hazaña.

HERMANO. Correligionario de percances, tribulaciones y desengaños.

HERMENÉUTICA. Descodificación de las quimeras que se tienen por conocimiento.

HIGIENE. Complemento de la limpieza del alma que vigila el buen estado del cuerpo de cara a su sacrificio como producto de consumo. Entre los numerosos preceptos profilácticos, se considera crucial eludir el contacto físico con otras carnes, y desde aquí recomendamos que se preserven especialmente las más tiernas de las solapadas tras la roña de una sotana. 

HIJOS. 1. Huevos estrellados. 2. Atentados en serie con armamento biológico que los padres cometen contra sus propios vástagos, contra sí mismos y, de remate, contra quienes deseamos hacer del mundo un lugar más habitable. 3. Cada uno de los advenimientos que traicionan el principio ético de acuerdo con el cual la persona ha de ser considerada como un fin en sí misma y, por tanto, un golpe renovado de dolor que late contra el proyecto más sensible que nuestra especie podría saludar si fuera coherente, a saber: el humano es algo que merece ser abortado.

HIPOCRESÍA. Provecho que se obtiene simulando principios opuestos a los que se siguen en privado. Las virtudes cívicas son inconcebibles sin ella, principalmente porque su desempeño suaviza el trato entre desconocidos y disminuye las sobrecargas de sinceridad entre conocidos.

HISTORIA. 1. Procrastinación del frenesí resolutivo. 2. Cuento global escrito con menudillos en las hoyancas del tiempo que el vencedor de turno se compromete a traducir al dialecto de su interés.  

HISTORIADOR. Encargado de sintonizar los hechos pasados con las ficciones presentes.

HISTORIETA. Ingrediente de origen fáctico, fabuloso u onírico que compone el menú básico del cerebro.

HOMBRA. En el hombre es título de afeminado, y en la hembra, de virago.

HONESTIDAD. Facultad para abusar de alguien sin que lo note.

HONRADEZ. Fidelidad de la palabra al pensamiento y del pensamiento al ser que da la palabra.

HORO. Fraccionamiento fraudulento del tiempo —«el tiempo es oro», oro de horror— que se produce en el cómputo de los relojes, como siempre que el avance es confundido con afirmar el movimiento sobre los medios.

HORROR. Humor del que se vale la historia para reírse del error humano.

HOSPITAL. Chatarrería de la carne donde la sociedad se muestra tal cual es, como un desguace de personas rotas.

HOSPITALIDAD. Adelantar en confianza al foráneo para desarmarlo.

HUESO. Raspa que los vertebrados llevan clavada a la existencia.

HUEVOS. En los primates superiores, aparato fonador masculino cuyo funcionamiento tiende a ensordecer al cognitivo, salvo en el sentido bíblico.

HUIDA. Telaraña donde viene envuelto el encuentro fatal.

HUMANIDAD. Piara de náufragos.

HUMANISMO. Eximir al hombre genérico de sus taras indelebles atribuyéndole cualidades que son competencia específica del individuo.

HUMANITARIO. Palabra muda, o de significado más espiritoso que espiritual, relamida con un babeo proporcional a las vejaciones que conlleva su transcripción a los hechos.

HUMANO. Criatura a medio hacer entre el mono deificado y la divinidad monificada que se aventura a explicarlo todo porque nada la explica, tiende a propagarse sin control en los medios más insólitos y lucha con terquedad por cualquier estupidez que lo distraiga de la errata que significa su existencia. Conclusión: el invento más peligroso del ser humano no es otro que el ser humano.

HUMILDAD. Si obligado es reconocer, como alguien dejó impreso, que «la modestia es la virtud de los que no tienen otra», de la humildad podría decirse que es la soberbia de quienes aspiran a obtener los halagos de la modestia.

HUMILLACIÓN. Fuente de fruición para quienes esperan del ser humano el cumplimiento de los más altos fines.

HURTO. Ejercicio de admiración hacia lo sisado con el valor añadido del riesgo que el respeto a la ley soslaya.

ICOÑO. Representación suprema de la follabilidad que a toda mujer honesta consigo misma le gustaría encarnar.

IDEAL. Encubrimiento, bien sabes de qué corambres...

IDEALISMO. Actitud del que busca adaptar la realidad a sus sueños, el mejor abono para la pesadilla.

IDEAS. Salvoconducto interior que no siempre satisface la misión de llevar a su poseedor hasta el vomitorio de las creencias; a veces, lo hace errar hasta encontrar el pensamiento. 

IDEOLOGÍA. Lo contrario de tener ideas propias. Las ideas, que nacen con la espontaneidad de ser efímeras e invertebradas, se anquilosan como piedras en los muros de una ideología cuando se les confiere la rigidez y duración que, por naturaleza, no tienen.

IDIOTA. Lo que de uno queda después de haber nacido.

ÍDOLO. Icono que disfraza de necesidad el sufrimiento y de grandeza la farsa.

IGLESIA CATÓDICA. Séquito, distribuido en canales, de los empotrados en las emisiones televisivas.

IGLESIA CATÓLICA. Primera multinacional milenaria. Organizada alrededor de un concepto colonizador, el amor al prójimo, que arranca como un motor vengativo con el suicidio a lo divino de un poseso a quien llaman Salvador por su ilimitado deseo de castigar y de ser castigado, esta agencia de camanduleros peritos en predicar lo pobreza y practicar el parasitismo, ha logrado dar rienda suelta durante siglos a la aniquilación del contrario, el gusto por imponer ideas degradantes y la voluntad monolítica de montar una estructura universal de mando sobre las conciencias.

IGUALDAD. 1. Mercadillo de gangas institucionales donde a cambio de abolir la esclavitud de unos pocos se puede implantar la sumisión de todos. 2. Jurídicamente, el común rasero ante la ley responde al hecho, inquietante para el poderoso, de que cualquier individuo puede matar a otro.

ILUMINACIÓN. Llamarada del ser que se descubre atravesado por la ignición original.

ILUSIÓN. Simulacro de verdad que nos anuda a lo impensable para hacernos creíble el vivir.

IMAGINACIÓN. Viaje de la creación a través de la criatura.

IMBECILIDAD. Condición serial del humano que se activa en compañía de sus similares a la par que incrementa la conformidad con ellos.

IMPARCIALIDAD. Falta de prevención para admitir que se está por debajo de lo que se concibe como superior.

IMPOSIBLE. Apelativo recóndito de lo existente.

IMPÚDICO. Más que calificar a quien se ama a sí mismo hasta la desvergüenza, define a quien desprecia de los otros hasta la mirada.

IMPUNIDAD. Maldad en mayoría.

INCENTIVAR. Tratar de sembrar un campo sobre el que llueve sal de continuo.

INCESTO. Candado cultural de bloqueo sexual que impide al progenitor consumar lo que está pensando.

INDECENCIA. Aferrarse a la vida a cualquier precio.

INDÍGENA. El primer intruso en su tierra.

INDIVIDUO. Títere biológico que se cree pionero de la construcción de sí mismo sobre el terreno inestable de la propia aversión. Con todo, no sería justo omitir que este títere es a nivel ontológico lo que el átomo a la física: un poder inconmensurable encerrado en sí mismo.

INDULTO. Opulencia del verdugo.

INFANCIA. Estado de inmadurez que los padres tienden a dilatar espuriamente en sus hijos por motivos no siempre tan frívolos como la repulsa de aceptar su independencia, cual es el de saberse responsables directos de una descendencia fallida.

INFIERNO. Lugar construido para hacinar sufrimientos donde las propias miserias se mezclan con las ajenas en un torbellino incombustible. Así planteado, la única diferencia con nuestro mundo radica en que esta gayola de castigos implica, también, la existencia de su antítesis paradisíaca, que para nuestra realidad, en cambio, es a lo sumo un señuelo de ensueños.

INFINITO. Una mota inabarcable.

INFLACIÓN. Subida del nivel de precios que abarata la venta de personas.

INFORMAR. Función reservada a un reducido grupo que acapara una cantidad máxima de datos con el fin de conducir a un gran número de personas mediante una cantidad mínima de razones.

INFULOSO. Aquel que mira como subhumanos a quienes no comparten sus planteamientos rectores, en particular su idea de ser más listo que los demás.

INGENESIA. Liberación del automatismo procreador que tiene de su lado la conciencia individual frente a la inconsciencia colectiva, pone en guardia la razón sensible contra los ensalmos de la insensibilidad racionalizadora y opone la fuerza de la contención biológica al agravamiento de los males existentes. En contraste con los empecinados en prolongar el termitero humano, sujetos a quienes importa poco que el acontecimiento de la reproducción vaya ligado a tantos y tan injustificables sufrimientos, enfermedades, demencias y sumisiones, lo que plantea quien omite firmar su pacto de sangre con la especie es que nunca es tarde para evitar la crueldad de imponer el nacimiento a otros seres.

INGRAVIDEZ. Sensación de ligereza que el cuerpo experimenta en contacto con la libertad espiritual.

INHUMANO. Lo inhumado en el humano.

INHUMAR. Sembrar el hueso que sostuvo el fruto de la carne con la esperanza de que el alma florezca en jardines de mejor vida.

INMIGRANTE. Quien elige la muerte foránea a la autóctona.

INOCENCIA. 1. Estado de obnubilación opuesto a la clarividencia e imprescindible tanto para emprender cualquier proyecto como para persistir en lo que se ha llegado a ser. 2. Simpleza con la que de forma nada inocente los adultos revisten la mente infantil.

INQUIETUD. El hormiguero bajo la piel.

INSTANTE. Enterrador del momento anterior y difunto del siguiente, del cual también es partero.

INSTINTOS. Ideología de la carne y carne para las ideologías.

INSTRUCCIÓN. Abono compuesto por las usanzas y valores requeridos para cultivar una vida rica, algo que casi todos los pueblos han sustituido por estercoleros de mediocridad donde hozar sin mayores exigencias.

INTEGRIDAD. No trocar un bien cuyo valor espiritual es incalculable por otro que sólo reporta vítores o dinero.

INTEGRISMO. Pose altisonante y pendenciera donde hallan refugio quienes militan en el terror a ser cuestionados.

INTELECTUAL. El mayor nivel al que puede llegar un necio en su periplo por parecer inteligente.

INTELIGENCIA. 1. Sonda introducida en el colon de la realidad. 2. Aptitud para entresacar semejanzas de la diferencia y diferencias de la semejanza que hace fácil lo difícil en un principio y, a la postre, vuelve imposible lo más fácil. 3. Cualidad que la naturaleza se ahorra desarrollar en cuanto existe y que la conciencia existente, por tanto, buscará estúpidamente en sí misma.

INTELIGENCIA EMOCIONAL. Solvencia para dejar de llorar por necesidad y empezar a hacerlo por gusto.

INTEMPESTIVO. Inexpugnable por la actualidad.

INTENCIÓN. Elemento decorativo que suele añadirse a los actos para influir en su juicio.

INTERESANTE. Digno de ser tomado por las buenas o, en su defecto, sometido a una atenta y minuciosa ironía.

INTERNET. Bajo el filón enciclopédico abierto a la consulta y la inmediatez en el intercambio virtual de experiencias y servicios que componen su zona emergida, consiste en un cultivo global de información a la que se deja crecer con el objeto de facilitar el escaneo pormenorizado de los usuarios, quienes quiéranlo o no dan cuenta y razón de sí mismos clic a clic.

INTIMIDAD. Relicario individual.

INTRAVIARSE. Perderse en uno mismo al paso que se recorre la construcción imaginaria de la realidad.

INTRUSO. Ejemplo de la propiedad conmutativa que tienen los unos y los otros.

INTUICIÓN. Acceder al interior de las cosas en lugar de merodear alrededor de ellas.

IRONÍA. 1. Detergente de las entendederas. 2. Constatación victoriosa de que la risa frente al espanto es un acto superior al ordinario espanto frente a la risa.

IRREMEDIABLE. Último remanente metafísico para afrontar el pánico suscitado por la disolución con el convencimiento de que la catástrofe obedece a un imperiosa necesidad histórica.

JETAFOBIA. Aversión a la omnipresencia de la faz humana que explica la predilección de la noche al día y de la soledad sin público a los espejos del gentío, es decir, una de las señales palmarias que manifiestan un principio de buen gusto.

JUBILACIÓN. Licencia comercial para morir por improductivo.

JUEGO. Relación con el mundo donde no hay lucha ni despotismo, donde es posible crear un paradero capaz de alegrías sin temor al olvido del yo.

JUEZ. Mortal con aires de diosecillo que, tras haber sido amamantado en los cultos mistéricos del derecho romano, pastorea entuertos ajenos a los que aplica el remiendo antojadizo de su prescindible arbitrio en flagrante complicidad con la ley.

JUSTICIA. Evidencia de que la vida no es justa ni se ajusta a otro dictamen que el de inventar culpables sin crimen y vengar crímenes sin víctima.

JUVENTUD. Estado de enajenación transitoria que desean a perpetuidad todos los gerentes de fervores.

LABERINTO. Cartografía de la conciencia.

LABIOS. Pista de aterrizaje para besos.

LADRÓN. Negociante de carrera truncada que no puede lucir en su currículum la cifra necesaria para entrar en la órbita de los financieros. Sancionado por la tradición, el uso más extendido remite a los excedentes sociales de mano de obra a quienes no se tolera la insurrección contra la propiedad que no tienen y el trabajo forzado por el que tienen que pelear aunque no quieran.

LEGALIDAD. Ordenamiento jurídico que facilita a los gobiernos las reglas para poder declarar delictivo todo aquello que no pueden controlar y atizar desórdenes más lucrativos que los provocados por la realidad social en sí misma.

LEGALIZAR. Poner bajo el desbarajuste de la ley lo que hasta ese momento funcionaba por sí mismo.

LENGUA. 1. Guerra civil de significados que acarrea la destrucción masiva de lo que se quiere decir mientras auspicia la construcción sin táctica de lo que no se quiere nombrar. 2. Colección de pertrechos demasiado rústicos para plasmar intuiciones sofisticadas y demasiado sofisticados para cubrir las necesidades de una mentalidad rústica.

LEVANTAMIENTO. Conciencia alzada contra la injusticia que pretende aplanarla.

LEY. Trampa axiomática urdida por el poder con el propósito de prolongar su ventaja en el juego de las relaciones humanas.

LEYENDA. Realidad de lo imposible.

LIBERALIDAD. Flexibilidad para dar sin pedir y para aceptar sin rencor una negativa.

LIBERALIZAR. Salvar la economía del control de los perros para ponerla a recaudo de las hienas.

LIBERTAD. 1. Don de sí que encoge con el mismo grado y rapidez que es aclamado. 2. Estado de descanso que acaece cuando se asume que no es posible actuar libremente.

«LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD». De manera respectiva, divisor, cociente y resto de la sociedad humana entendida como un dividendo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Invitación a opinar que los gobiernos hacen a los ciudadanos a fin de poder utilizar en su contra todo cuanto manifiesten.

LIBERTAD DE MERCADO. Epíteto que inviste de honorabilidad a la violencia económica.

LIBERTAD INDIVIDUAL. Premio de consolación donde no hay poder para dominar a otros.

LIBERTINAJE. Panorama repleto de naturalezas muertas por donde se mueve quien desea agotarse en los excesos antes que asumir los defectos de la ordinaria irrealidad.

LIBIDO. Nombre que en el ámbito de la psicología recibe una de las potencias a las que el ser humano debe lo que es: la follamina.

LIBROS. Piezas de factura heterogénea que se emplean por igual en la construcción de pedestales a la ignorancia. Cuando funcionan, la respetabilidad que se les concede es debida a que abren convincentes pasadizos para evadir la realidad, proporcionan afilados argumentos para burlarse de los demás y enseñan, por si lo anterior fuera poco, elegantes maneras de cubrir el desconocimiento tras haber pasado sobre, bajo y a través de todas las perversiones imaginables de la verdad.

LÍDER. El que asume la responsabilidad de indicar a otros la ruta más directa hacia el matadero.

LITERATURA. Dimensión adicional de la historia a la que va a parar, en definitiva, la historia misma y sin la cual el cuento de la vida carecería de argumento.

LLANTO. Testimonio fluente de duelo que busca un alivio en la evaporación.

LLUVIA. Retorno luctuoso de las fuentes que quisieron escapar del abrazo terrenal.

LOCO. Condenado a la insensatez por la osadía de atestiguar el nacimiento subterráneo de la razón en el continente irracional de la cordura.

LOCURA. Querer apartarse de la enajenación sin la cual todo está de más.

LÓGICA. Lo que queda del pensamiento mitológico cuando se le amputa el logos y se omite contar lo que se ha hecho con el mito.

LUCIDEZ. La mirada que se sabe inmutable frente a las conveniencias.

LUJO. Elemento que exacerba los vicios del carácter, empezando por el defecto de apreciación que nos muestra la templanza como una traidora a nuestra naturaleza.

LUJURIA. Espejo de la libido que pone rostro al vacío.

LUNES. En un calendario clasificado por incidencias farmacológicas, día de los eméticos.

LUZ. Claridad que hace visible que una oscuridad mayor gobierna cuanto es posible.

MADRE. Mujer violada desde dentro por su hijo.

MADRE TIERRA. Advocación muy mentada entre quienes hacen de la vida su beatería y pretenden sacralizar el accidente que originó una biosfera donde la humanidad, junto con otras especies sintientes, no deja de ser juez y parte natural del excidio.

MÁDRELMAN. Hombre de barriga tan prominente o más que la de una embarazada de trillizos en el octavo mes de gestación.

MADRUGAR. Coito interrumpido con el inconsciente.

MADUREZ. Grado de experiencia necesaria para pasar del borreguismo juvenil a una juiciosa falta de seso.

MAESTRÍA. Ignoro en qué consiste, pero conozco a la perfección una de sus premisas: aceptar que nuestras obras siempre pueden hacerse mejor y que a veces lo mejor es no haberlas hecho.

MAESTRO. Regularmente se denomina así al instructor de esclavos entrenado para inculcar una idea del mundo que favorezca el aprendizaje de cualquier cosa sin tener idea del mundo. Un buen maestro no es el que enseña cosas, sino el que transmite el noble gusto de aprender para aprehenderse.

MAGIA. La intriga que mantiene el despertar.

MAJESTAD. Aplomo visible de quien actúa sin necesidad de proclamarse vencedor, pues lo es de sus pasiones, y sin dolerse de que otros lo vean como perdedor, pues nada que pueda perder lo ata.

MAL. Impulso de proliferación.

MAL FARIO. Saquear la vida de todo sentido por no poner en duda el sinsentido de poner en deuda toda la vida como una prueba cuya validez queda aplazada hasta la muerte.

MALAVILLA. Ciudad que presume de los encantos que no tiene para compensar los defectos que le sobran, como la localidad donde nací, una auténtica malavilla.

MALA MEMORIA. La excusa más socorrida para desviar los reproches destinados a la inteligencia.

MALEVOLENCIA. Hábito de crecerse en regodeos por el mal ajeno, es decir, el sinónimo más preciso de la españolidad.

MANDO. Licencia para obtener adhesiones con el honrado argumento del chantaje y el cariñoso halago de la represalia.

MANO INVISIBLE. Misterio económico revelado por el puñetazo invivible de la banca cada vez que se propone demostrar la capacidad autorreguladora de los mercados.

MANOS. Partes del cuerpo humano unidas a las muñecas y provistas de dedos hábiles que, con el debido adiestramiento, sirven para aplaudir al poderoso, ocuparse de los trajines más sucios y hacer millonarios a otros que suelen usarlas poco.

MARIPOSEAR. Prerrogativa de algunos seres delicados y envidia secreta de los rudos que no podemos permitirnos vivir revoloteando de una a otra fragancia.

MASA. Categoría tomada en préstamo de la física para realzar lo aglomerable que fomentan en el ser humano la propaganda y el miedo contra la singularidad, de la que en el hombre amasado no se hallará una soberana partícula.

MASOQUISTA. Quien tiende a seguir buscando una razón para la existencia cada vez que un golpe pone en entredicho su necesidad y su sentido.

MATEMÁTICA. Filología de los objetos puros predicados desde la proposición, adulterada de realidad, del sujeto.

MATERIA. Yugo al que están uncidos los seres en el penal de la existencia.

MATERIA GRIS. Faceruelo donde la muerte halla diván y se pone a elucubrar.

MATERNIDAD. Lo que ocurre cuando se deja actuar a la ciega naturaleza tras haber disparado una ráfaga de semen en el útero de una descerebrada que se cree dotada para la crianza cuando ni amago tuvo de sensibilidad para considerar si el mundo ya era demasiado estrecho sin sus engendros.

MATRIMONIO. Retablo de crudezas siamesas homologado para que el marido aprenda a querer lo malo y olvidar lo mejor, mientras la esposa doma lo bueno y empolla lo peor.

MAYORÍA. Franja de población compuesta por aquellos que mueven el mundo; las minorías, sencillamente, lo cambian.

MAYORÍA ABSOLUTA. Hinchazón totalitaria de la estulticia.

MECAGOENDIOS. Estribillo a gritos de carácter liberador que sirve de ornamento a las faenas torcidas del obrero. Su versatilidad es tan compleja, que hasta puede utilizarse para manifestar de manera concisa un penetrante análisis al advertir en el pequeño fallo cotidiano una muestra de los errores universales cometidos por el Creador. Sin embargo, la verdadera finura que encierra el exabrupto consiste en la inferencia de un metabolismo sacramental que eleva el acto de evacuar a Dios (la preposición en indicaría asimilación previa) a la misma categoría que la ingesta mística de su cuerpo. La versión profana de esta suerte de saloma o vituperio antrópico sería: «Me cago en tu ácido desoxirribonucleico».

MEDICINA. Ciencia especializada en transmutar la enfermedad en sano y crujiente dinero que, a veces, comete la equivocación de curar.

MEDITACIÓN. Repliegue umbilical.

MELANCOLÍA. Dulzura de amargarse.

MEMORABLE. Digno de troquelar la memoria colectiva o, lo que es igual, deseo que se da en sentir el agasajado de sí mismo cuando se reconoce impotente tanto para propagar sus hazañas como para exterminar a la población formada por aquellos que las ignoran.

MEMORIA. Vertedero donde se mezclan el residuo de las vivencias con el polvo de los sueños antes de ser materia para el olvido.

MENDIGO. Mondador de lástimas.

MENTIRA. 1. Incursión en lo imaginario que acomete quien se cansa de reptar por las lindes de la verdad. 2. Verdad de verdades que nos engaña para hacernos creíble el vivir.

MERCADO LIBRE. Trucaje económico —no confundir con el comercio hecho por individuos soberanos— que facilita a los poderosos el duro trabajo de ser más ricos a la vez que multiplica en los subordinados las oportunidades de ser más miserables, algo que se logra en parte gracias a un marco legal ideado para que los contratos leoninos se eleven a la categoría de intercambios espontáneos, la fiereza mutua se promocione como saludable competencia y los amasadores de capital asciendan sobre un orden jerárquico de estafas que tiene en sus pilares al contribuyente, quien terminará pagando las sustracciones de los anteriores.

MERCADOTECNIA. Teología para ogros que ambicionan poderes diabólicos.

MESTIZAJE. Conciliar diferencias para llegar antes a la más dúctil uniformidad.

META. Otro paso decisivo hacia la tumba.

MÉTODO CIENTÍFICO. Legalidad fenomenológica que apela a la domesticación del enigma como anclaje en el océano de la nesciencia y, mal que les pese a sus seguidores, rescata el pensamiento totémico del abismo al situar el precepto de reproducibilidad como interlocutor universal en lugar del Hacedor que yace, nadie sabe si para siempre, en la morgue de los conocimientos desusados.

MIEDO. Pasión que pone cuesta arriba el despeñarse por la vida y cuyos males, para el pretendiente de la felicidad, deben de ser menos desoladores que el aburrimiento a juzgar por su éxito sobre su antónimo vital, la libertad. Al miedo conviene no hacerle caso, porque se crece, y tampoco darle la espalda a la primera, porque es vil y atacará cuando la guardia esté baja; al miedo hay que calibrarlo en oblicuo y de través, despellejarlo de cabo a rabo despacio y zampárselo a conciencia.

MIEDO A UNO MISMO. Descubrimiento claustrofóbico que padece cualquier individuo sobre el menesteroso dominio de sus impulsos homicidas. Una vez superada la fase inicial de sorpresa elusiva y moralización febril, lo natural es sentir que sólo alguien sin escrúpulos puede estar libre de experimentarlo.

MIERDA. Alfarería típica que toda bestia modela en el taller de sus tripas y en los humanos prosigue allende el retrete como una lección magistral de ontología.

MIGRACIÓN. Trashumancia de peones hacia zonas donde hay demanda de animales de carga de bajo coste.

MIRADA. Firma que ponemos por duplicado en el rostro del mundo con el mundo que asoma en nuestro rostro.

MIRAMIENTO. Ropa interior de la conciencia cuando se mantiene a salvo de las polillas del miedo y del deseo, cuya labor de zapa puede agujerearla y dejar al descubierto una actitud, radicalmente distinta, que parece avisar: «Mira, miento».

MISERABLE. Mamífero que se agarra a la vida equivocándola con un fin supremo por temor a concederse la generosidad de tomársela como un experimento en un viaje que, a lo mejor, carece de retorno.

MISTERIO. Campo de la realidad que existe como si no existiera. No debe confundirse con la creencia, que es deudora de aquello que no existe como si existiera.

MÍSTICA. Acoplamiento de mente y materia que supera la cesura ordinaria entre sujeto y objeto.

MITO. Genotipo intemporal de la realidad histórica que también, por algún gazgaz provisiorio, puede ser retruécano del timo.

MODA. Atletismo del envanecimiento.

MODELO DE VIDA. Pautas de comportamiento que no mejoran a nadie, pero refuerzan la flojera de quienes no se atreven a vivir sin modelos.

MODERACIÓN. Radicalidad bien asumida.

MODERNIDAD. Allanamiento de la cultura que introduce en ella la propaganda de nuevos dogmas libertadores que se combinan con los viejos esquemas opresores.

MODESTIA. Aminorar los méritos propios para ser retribuido con los laureles de un plus moral.

MONASTERIO. Club de solteros dedicados a canonizar sus corrupciones.

MONSTRUOSIDAD. Agravio cometido por los padres cuando deciden tener hijos y por los hijos cuando imitan la funesta decisión de sus padres a sabiendas de que por buena que devenga una existencia, mejor es no haber sido.

MORAL. Parte de la cosmética dedicada a convertir las insuficiencias personales en normas colectivas cuyo seguimiento evita al individuo la responsabilidad de deliberar por sí mismo.

MORAL NATURAL. Desde un punto de vista dolorosamente humano, la naturaleza, sólo por habernos creado y exterminarnos después, actúa de una forma inaceptable, luego toda moral que tenga por base el funcionamiento natural pondrá en su tabernáculo el homicidio con tortura de vida previa.

MORALIDAD. Crédito interior para habitar en uno mismo sin hipotecarse.

MORIR. Cruzar el umbral que se extiende desde el solecismo químico de la conciencia hasta la gramática prístina de la materia.

MORIRSE. 1. Sueño del no ser desde el ser que sólo es sueño del sueño que creemos ser. 2. Prototipo de autosuperación cuyo cenit coincide con el momento de gratitud ilimitada por dejarse ir fuera de la existencia. 3. Acto fusible de fe que se ajusta a la contabilidad general de los seres.

MOTIVACIÓN. Embrujo que ayuda a tirar de sí desde un resultado hipotético.

MOVILIZACIÓN. Ejercicio de locura colectiva durante el cual, con independencia de las causas que se aduzcan, los sentimientos se contagian y la horda toma el protagonismo sobre la conciencia individual.

MOVIMIENTO. Empuje que se imprime a los hechos para circunscribirlos a una opinión, a las opiniones para que actúen como pegamento en la fijación de los individuos a una colectividad, y a la colectividad para que avance en un sentido donde se rechazan como inútiles, cuando no como peligrosas, las actitudes que se desvían, se detienen o se muestran refractarias a seguir el ritmo.

MUERTE. 1. Ocasión única de demostrar lo que se vale. 2. La que acierta sin ser cierta y cierta es mientras no acierta.  3. Contracción total de la vida donde el renuente novela infiernos y beatitudes el que acepta. 4. Para muchos, desvanecimiento definitivo de la conciencia, una absolución sin retorno que también, mucho me temo, se trasluce cuestión de fe. 5. Madre del tiempo y nodriza del misterio.

MUERTE DE DIOS. Puesta a punto de la omnipotencia.

MUERTO. Digno de enhorabuena en tanto que liberto que ha dejado atrás el ergástulo donde residió.

MUJER. Sexo femenino del Homo sapiens y el más nocivo a causa de sus aptitudes incubadoras, con las cuales sortea las peripecias evolutivas por obra, más que por gracia, de la imbecilidad del género masculino, su adlátere fecundador en la inconsciente tarea de llenar el mundo de seres que no han pedido venir.

MUJEREAR. Desembragar el alma en los ojales femeninos que la encauzan.

MUJERO. Presunto varón que no toma una providencia sin ser atusado por el mandato de una mujer.

MUNDO. Tribuna básica de sucesos que no admite devolución, progresa contra la evolución de las conciencias que la cuestionan y tiene en la revolución un almacén de recambios, más de lo mismo.

MUSEO. Frigorífico del arte.

MÚSICA. Exorcismo del alma por los tímpanos.

NACIMIENTO. 1. Acto de suprema deslealtad con el no ser. 2. Crear un problema donde no lo había y cuyo desenlace es mortal.

NACIONALISMO. Modalidad de masturbación en rebaño donde la carencia de exclusividad se suple con el gozo lerdo de ser excluyente. Nadie ama a su patria porque sea grande, sino porque agranda el tamaño de su ambición en el vacío.

NADA. Lo más grande que tiene el alma.

NADIEGO. Natural de la nada, hiperónimo y gentilicio desembromado de todo ser moridero.

NANZI. Totalitario biempensante, fanático de lo políticamente correcto, almizclero del avasallamiento.

NARCOTRAFICANTE. Cerrajero de guardia.

NATALIDAD. Loada como incentivo no menos que prescrita por las industrias y creencias que tienen necesidad de marionetas humanas, lleva la cuenta de esa plaga eludible que manufactura descendientes con objeto de prorrogar la calamidad de la especie. Es, por tanto, un indicador directamente proporcional a la inconsciencia de la población.

NATURALEZA. Zancadilla primordial de la que surgen todos los tropiezos vivientes. Según la explican los doctos, es el escenario donde el caos organiza la materia de las estrellas muertas en ecosistemas de formas vivas que evolucionan hasta generar modelos complejos de los que surge espontáneamente la inteligencia cuando el enfriamiento energético confiere estabilidad a las relaciones existentes entre la información abstracta y los procesos orgánicos concretos, pero basta observar la tendencia de los hechos naturales a torcerse en cualquier nivel de realidad para comprobar el despliegue de su sinfonía delirante, un artificio no exento de atrocidades en el que algunos, sin duda estridentes en sus planteamientos, creen ver algo distinto de lo que somos y susceptible de ser amenazado por cómo actuamos. Sin embargo, ¿acaso es menos natural la mano humana que levanta metrópolis infernales sobre el paisaje de un bosque irrepetible que el plácido canto de los grillos en las noches de estío o el glaciar impertérrito que atesora aguas milenarias? Puesto que provenimos de los azares impremeditados de un incesante tanteo cósmico, entre unos y otros fenómenos, por opuestos que nos parezcan a título subjetivo, media una continuidad que ilustra la eterna indiferencia en que transcurren los humanos, sus creaciones y el resto de los seres que componen el organismo universal. Que la especie humana, sujeta como todo lo demás a una serie de circunstancias en fatídica combinación, destruya fácilmente otras especies que no sabe recrear está tan acorde con el orden natural, que es invulnerable por definición, como que éste barra de golpe las colosales obras realizadas por el simio parlante. La inteligencia, cuando se da, no tratará de imitar la naturaleza ni aspirará en vano a superarla, pues se halla contenida en ella; procurará, si cabe, adaptarse como mejor pueda a lo habido y, cuando sea francamente lúcida, dejará de colaborar con los ciegos mecanismos que rigen la conjunción de cuanto acaece. Opinar que de la naturaleza debemos extraer consecuencias morales —«la naturaleza es sabia», salmodian a coro los ecólatras— no es alcanzar una mayor comprensión de lo que aquí se aborda, sino el relevo ideológico de una divinidad a la que, se supone, hemos de venerar con el mismo espíritu mezquino que las religiones monoteístas exigían a sus fieles. Advertida esta deformación del concepto, tampoco es justificable entregarse a la banalización instrumental de los recursos naturales. Así como sobran razones de interés personal para no infligir al entorno daños que puedan volverse contra uno, dificultar la desaparición de algunos de sus enclaves significa rescatar (provisionalmente, es cierto) obras de arte anónimas para solaz y engrandecimiento de nuestra experiencia: todo un exótico acto de piedad si consideramos que, ni buena ni mala, como la naturaleza no guarda ningún deber hacia nosotros, lo más natural del mundo para nosotros es no tenerlos hacia ella. La única prerrogativa del humano en este rincón del cosmos está en abstenerse de proyectar el espejismo de sus ideas como un paradigma de ordenamiento universal, algo tan necio, y por desgracia tan común, como dejar de cuestionar las jerarquías culturales establecidas por sus antepasados.

NATURALEZA HUMANA. Factor atávico que agota las esperanzas y explicaciones que se dan a sí mismos los hijos de los primeros desahuciados al recordarles su condición desvalida propia de vagabundos sin más subterfugio que el histrionismo existencial.

NECESIDAD HISTÓRICA. Título honorífico de la necedad histriónica de aquellos que se someten dócilmente al holocausto de la continuación.

NEGACIÓN. Fiesta del desencajado.

NEGRÓN. Peor que marrón, deterioro equiparable al habido entre tener demasiados enemigos y no tener sino enemigos.

NEOLIBERAL. Partidario de ser propietario de lo suyo y de lo ajeno.

NETWORK. Achacoso no tanto en sus funciones disciplinarias como en sus capacidades de control, el Estado totalitario que culminó a mediados del siglo XX como el último asalto de un modelo de sociedad rígida y estanca ha sido suplantado en los albores del XXI por el dinamismo de estilo blando y difusión reticular de la Nueva Empresa Total, que es el tipo de organización llamada a instalarse en todos los ámbitos de acción hasta lograr un mundo transparente e igual a sí mismo en cualquier punto.

NEUTRALIDAD. Ideología de los finados.

NEVERA. Fosa común de los alimentos de la que existe una versión particular en cada casa.

NIHILISTA. Alguien que después de echar por tierra las contumacias de quienes corren en pos de un ideal que los haga sentir menos nimios en la vastedad del páramo humano —demolición que merece un justo elogio—, se convierte en la contrafigura del fanático que todo lo vive como un mal por haberse quedado sin nada que adorar.

NIÑO. Cada uno de los ladrillos utilizados en la arquitectura social. Sin ellos, obras de ingeniería alucinatoria como el cristianismo caerían aplastadas bajo el peso de su propia incredulidad.

NO. Lo que el  omite confesar.

NOBLEZA. No negar la gravosa, extenuante turbidez que nos constituye, sino jugar con ella sin esperar resultados que la impugnen.

NOCHE. Yacimiento de despertares.

NOCHEFÍLICO. Dicho de cualquier bestezuela civil contenta de ponerse cuadrúpeda cuando el día la confunde.

NOLUNTAD. Poder de no querer querer. Si bien la acuñación del vocablo se atribuye a Schopenhauer que Unamuno divulgó después al analizar los defectos hispánicos y Goncharov en su Oblómov desarrolló literariamente, la radicalización de su sentido se dilucida en los convocados por la desilusión para el sacro designio de no hacer.

NÓMADA. Forzado a errar.

NORMA. Límites dentro de los cuales tiende a volverse concluyente lo ordinario e inoperante lo extraordinario.

NORMALIDAD. Régimen de ilusiones aprobado por el uso de reprobar otras visiones.

NOSTALGIA. Voluptuosidad sigilosa que regurgita con una atmósfera de tonalidad onírica el fiambre afectivo de lo vivido.

NOTICIA. Patente de corso para capturar el botín de los hechos sin necesidad de atenerse a ellos.

NUBE. Hogar del visionario.

NUEVO. Elemento llamado a engrosar lo vetusto.

ÓBITO. Topetazo con la muerte que transfiere un éxtasis de contenido al mar de identidades perdidas.

OBJETIVIDAD. Subjetividad supeditada a un veredicto ajeno.

OBRA DE ARTE. Objeto con pretexto de acontecimiento maravilloso que sirve para contemplar, sin el peso de los objetos ni de los acontecimientos, las maravillosas mutaciones de perspectiva que pueden hacerse con los pretextos.

OBSCENIDAD. Complacencia en el horror de ser conforme a lo que la opinión imperante exige.

OCIO. Oficio de quien se ha liberado de la indignidad del trabajo.

ODIO. Pasión de masacrar no sólo aquello que causa enfado, sino sobre todo aquello que enfada sin causa.

OFICIO. La prostitución más vieja del mundo.

OLIGARQUÍA. Concubinato entre una élite política vendida y una élite económica compradora que entraña la sodomización ininterrumpida del resto de la sociedad.

OLIGOFRENIA. Resultado neto de la acumulación de intelectos que constituyen una multitud.

OLVIDO. Lo normal desde que se tiene memoria.

OPINIÓN. Piel propensa a la irritación que conviene mudar con frecuencia para permitir crecer al espíritu.

OPINIÓN PÚBLICA. Concentración del temor al prójimo en el amor al pensamiento coincidente.

OPTIMISTA. Proxeneta de la felicidad.

ORACIÓN. Matrona del bostezo y cuna de la sandez.

ORDEN. Hijo mimado del caos.

ORDENADOR. Artilugio diseñado para procesar tareas complejas, como la de reducir al humano a lo más elemental, y entre cuyas prestaciones digna es de ovación la de estropearse con suficiente asiduidad para no olvidar el uso de la vida.

ORFANDAD. Lo que el espíritu siente a solas consigo y acaba proyectando acomplejado en la divinidad.

ORGASMO. Burbujilla de irrealidad, chuchería homeopática de muerte.

ORGÍA. Magma inextricable de cuerpos y efervescencias.

ORGULLO. Enemigo de la propia estima que intenta hacerse pasar por ella para conducir al sujeto a la quiebra sin escatimarle desatinos y cicaterías.

ORIGINALIDAD. Cualidad procedente del núcleo, ingenuamente genuino, del ser propio: no el estado en que uno crea, sino en el que surge lo creado.

OSAMENTE. Región interna del soma reblandecida por el pensamiento de la muerte.

OSCURIDAD. Saldo del esclarecimiento, aquello que predomina en la visión del mundo cuando se tienen luces.

OTRO. Insuperable heterogeneidad de lo uno, que nunca es igual a sí mismo.

OVARIOS. En los primates superiores, estructura vestigial femenina causante de algunas disfunciones severas, como la preñez.

OVÍPARO. Sujeto con un par de arrestos para darse luz a sí mismo tomando la determinación de apagarse.

PACIFICAR. Proseguir el ataque con la invasión de tropas de mercaderes y comandos logísticos de misioneros, sin rehusar el apoyo solidario prestado por organizaciones no gubernamentales de mercenarios.

PADRE. Extensor de máculas.

PAGANISMO. Todo culto ajeno a la pretensión de ser el único verdadero que permite a sus seguidores existir sin someterse a los furores de un redentor ni a la esclavitud de las recompensas y castigos eternos.

PALABRA. 1. Dicho masticado de unos a otros al que con algo de agudeza todavía se le puede sacar jugo. 2. Luz temblorosa, cierta no menos que mentirosa, donde se dan cita la voz debida al hombre y el genio caído de las estrellas. 3. Exoesqueleto de la idea.

PAPA. Pontifex Maximus o primer okupa en su templo.

PARADOJA. Canto que media entre la cara y la cruz de la realidad acuñada.

PARAGUAS. Arma portátil que puede ser esgrimida con la coartada de resguardarse de la lluvia aunque su finalidad genuina sea pinchar los ojos de otros viandantes menos prevenidos.

PARAÍSO. Cohecho con promesa de otro mundo a cambio de docilidad y alelamiento en éste.

PARANOIA. Agudización del sentido lógico de la inteligencia en perjuicio del sentido absurdo de la realidad.

PAREJA. Sucedáneo de otro que nunca es.

PARO. Muerte civil de los descartados del circo profesional que la sociedad tiene como modelo productivo.

PARTICIPAR. Tomar parte en una sociedad, lo que desde la lucidez que la evalúa raramente es excusable sin una necesidad de avituallamiento que cubrir o una cura de humildad que aplicar a los excesos de la soledad.

PARTIDO POLÍTICO. Ejército de ocupación gubernamental que ha cambiado los uniformes por trajes y las armas de fuego por un arsenal propagandístico.

PASADA. Si la vida, usualmente, puede ser entendida como eso que pasa mientras se desea que pase otra cosa, todo aquello que sobrepasa las certidumbres aciagas del momento se encuadra dentro de esta definición. No confundir con una pesada, aunque a primera vista con ella pueda parecer una pasada.

PASIÓN. Rendición incondicional a la realidad cuyas consecuencias más previsibles son la cárcel, el patíbulo o el altar.

PASTOSO. Rico que destroza con su dinero todo lo que toca.

PATALEO. Baile típico de los indignados.

PATRIA. Reclamo de un Estado en celo que anhela desfogar en otro las hormonas de su identidad; identidad que, por propia desfachatez, se convierte en la madrina de la guerra.

PAZ. 1. Ardor no consumado de guerra. 2. Victoria de la forma burocrática de pillaje sobre otros métodos de conquista. 3. Mantra de consenso invocado por la cáfila unanimista y otros suscriptores de la apoplejía moral que tiene por máxima amordazar los puntos de vista desafiantes bajo una presunta neutralidad (el colocón inducido por la célebre pupa de la paz).

PECADO ORIGINAL. Falta moral derivada no de ser hijo de pecadores, sino engendrador de inocentes.

PEDAGOGÍA. Trasvase institucionalizado de los condicionamientos necesarios para ser más productivo y menos conflictivo dentro de una sociedad que restringe la función de la cultura a su utilidad como medio de aprovechamiento económico.

PEDERASTIA. Abuso de la infancia que sigue en importancia criminal a la perversión que supone procrear.

PEDIR. Lo mejor que se puede hacer cuando no se sabe robar.

PEDO. Expulsión brusca de gases intestinales que de ordinario se tiene por descortesía cuando, en realidad, depara honradez anatómica a los presentes, merienda ligera para la nariz y, con susurro dadivoso, espuela de guasa a la afición.

PELIGRO. Si retrocedes eres un cobarde; si te adelantas, uno que huye de la cobardía.

PENASCO. Combinación irregular de pena y asco que se coagula en el pecho de toda persona juiciosa a la luz de un recién nacido.

PENDENCIERO. En el fondo, un admirador de la justicia que se inclina a reñir contra el más débil por el deseo oculto de que alguien más fuerte lo castigue por ello.

PENSAMIENTO. Expedición a uno mismo que pretende ganarle terreno al alma con el espíritu.

PENSAR. Espacio que es necesario hacerse para caber en sí dentro de la enormidad desconocida que nos envuelve y llenar de círculos viciosos las cavidades del espíritu. Pensar no sólo es peligroso para quien se rodea de necios acostumbrados a embestir sin interferencias, sino que el pensamiento es en sí mismo un acto de sabotaje contra la creación, un sedal de trazos ígneos movido por un tornado de incertidumbres, una bomba implosiva de relojería que se activa al iniciar un razonamiento desde cualquier dirección y estalla al llegar a esa tierra de nadie donde los arrogantes camuflan la derrota intelectual tras un concepto y los menos ufanos postulan lenitivos para el extravío.

PENURIA. La nube de moscas que gira con avidez alrededor del menor indicio de flaqueza.

PERDER. Asimilar una merma que nos acerca a la adquisición de un valor impagable: quedarse sin nada que temer.

PERDICIÓN. Región nebulosa hacia donde escapan las ilusiones que nos mantienen erguidos y a la que hay que escrutar en busca de entrenamiento para vivir sin ilusiones. Es muy probable que el individuo que se siente perdido no resuelva nada por más que se exija a sí mismo, pero el que no atisba siquiera la plétora envolvente de la perdición está perdido antes de perderse.

PERDÓN. 1. Aprobación necesaria para seguir cometiendo errores. 2. Cumbre de la comprensión que se alza sobre el acantilado de la justificación.

PEREZA. Contemplación laboriosa y absorbente de todo cuanto podríamos emprender de no estar tan ocupados.

PERFECCIÓN. 1. Condición de la ausencia. 2. Esa pérfida idea según la cual nada está a la altura que debe.

PERFECCIONISTA. Se aplica por defecto al individuo aquejado por el desarreglo de querer arreglarlo todo, como el espectador que al visionar una película porno repasa hasta el espanto cada aspecto de la decoración y no logra excitarse sin corregir mentalmente los detalles.

PERFUME. Disfraz olfativo de gran predicamento entre los homínidos que detestan reconocerse por la franqueza de sus secreciones.

PERINEO. Ese corredor mágico que comunica en la mujer la estrella y la rosa.

PERIODISTA. Sicario de la información que entre el pregón con cuento de lo que ignora y el mutismo de la verdad que no cuenta, hace honor al beneficio de abastecer consignas por oficio donde podría gestarse una corriente de objeción demoledora.

PERRO. No sólo el mamífero así llamado, también es el insulto del irascible ladrador que lo profiere viendo en el animal hombre la bestia que quisiera, impunemente, matar a palos o colgar de un árbol.

PERSONAJE. Individuo cualificado para añadir colorido de patraña al soporífero registro de la comedia humana, pues en un mundo donde cualquiera puede ser considerado persona hace falta una ingente dosis de sugestión para volverse todo un personaje.

PERSONALIDAD. Lo que de uno queda cuando está solo, sobrio y sin dinero.

PERSPICACIA. Logia de los inteligentes.

PERVERTIR. Declarar a otros peores de lo que son cuando no resultan todo lo manipulables que quien acusa quisiera.

PIEL. Cáscara que demarca la jaula de la existencia corpórea, dulce cuando la acarician los pétalos huidizos del deseo y amarga siempre que es traspasada con el pensamiento.

PISTOLA. Mascota inquieta siempre fiel a cualquiera que la empuña.

PLACER. Satisfacción cercenada por el desasosiego de obtenerla, la fugacidad de su duración, la certeza de su pérdida y las expectativas incumplidas.

PLAGIAR. Arte de imitar un arte con el respeto de dejar al original que se delate.

PLAN. Laberinto rectilíneo.

PLANETA TIERRA. Cagarruta estelar donde el espectador de anchas tragaderas puede glosar a chiste servido la odisea fecal de ciertos animalillos que, sintiéndose impunes como bípedos implumes, se pavonean de estar en la cumbre de la evolución.

PLATÓNICO. Se dice del que vive sumido en el mundo de las ideas, una de las cuales es no tener idea del mundo donde vive.

PLAZA. Observatorio del polvo tumultuoso arrojado por las estrellas.

POESÍA. Prosa hojaldrada por la inspiración.

POETA. Alguien que miente para poder contar la verdad.

POLICÍA. Cuerpo que tiene por principal cometido administrar, con alguna que otra ayuda extraoficial, el monopolio estatal de la violencia.

POLIDEPORTIVO. Agresión de chabacanería contra el espacio que sustituye el solar vacío por una cancha destinada a llenarse con la agitación en jauría a la que son adictos los espíritus parados.

POLÍTICA. Teoría y práctica de un desorden consagrado a convertir en problemas extraordinarios la gestión de los asuntos ordinarios. Bien entendida —esto es, con desilusión—, la política no es el arte del buen gobierno, sino la artería para impedir que sean los peores quienes impongan sus soluciones.

POLÍTICO. 1. Tribuno de una clase que procura que no se haga cosa pública sin bonificar la cosa suya. 2. Profesional sin más oficio que aventajarse como servidor de los ciudadanos para gran fastidio de estos y enorme provecho de quienes lo han promocionado como figurante.

POLLIFACÉTICA. Mujer que tiene a bien practicar el sexo con múltiples varones.

POPULISMO. Recabar el apoyo de los más necesitados prometiéndoles la mejor defensa contra la usura de los ricos, o el de los más pudientes a cambio de blindaje contra la ira de los pobres.

PORCINÉTICO. Conductor que se comporta como un cerdo al volante.

PORNOGRAFÍA. No excitarse ante la tentación de un cuerpo bien moldeado y mejor presentado, no espantarse por la carne desmembrada que espera al cliente colgada en ganchos, no sentirse amenazado por quienes rinden culto a la maternidad, no ver la estafa de hacer rogativas a una hembra desgenitalizada.

PORRA. Elocuencia constitucional.

POSEDUMBRE. Pesadumbre fingida que sepulta en la afectación ética la segura y nada elegante podredumbre del fingidor.

POSESIVIDAD. Codicia de control sobre lo ajeno que infunde su brío a los más deplorables azotes de este mundo y probablemente de otros, si creemos lo que cuentan sobre algunas celosas deidades sus apóstoles.

POSTERIDAD. Premonición que autoriza a pedirlo todo a los que son a cambio de nada por los que no son.

PÓSTUMO. Juicio del juicio.

PRESENTE. Fracaso del pasado.

PRESIDIO. Calificación libre de optimismo de la sociedad tecnificada y del primado de la productividad que, amén de otros males, pasan por síntomas de progreso.

PRESTIGIO. Engaño con encanto.

PRESUNCIÓN. Deseo de volar en la admiración que asegura una pista de aterrizaje a la envidia.

PRETENCIOSO. Eso que me llaman mis lectores cuando sienten que llevo razón y les molesta reconocerlo, con lo que demuestran su ventaja sobre mí en lo que a jactancia se refiere.

PRIMERA COMUNIÓN. Marca de ganado para la causa teológica que los clérigos hierran a los niños en la lengua, órgano de la verdad y de la mentira, cuando llegan a esa edad que los tutores morales juzgan apta para conocer los espantos y chifladuras de un fanático, pero inadecuada para adquirir conciencia de cuanto está relacionado con la sexualidad humana y el disfrute de sí mismo.

PRINCIPIOS. Postura que no responde a los retos de una incitación, sino que se adopta para dar un aire moral a reacciones y actitudes inevitables.

PROBLEMA. Solución descortezada del traje de gala.

PROCREACIÓN. 1. La conjura de los pecios. 2. Contribución colaboracionista a la debacle que pasa por norma biológica e inserta el error, generación tras generación, de presentar a la especie como un objetivo perdurable.

PROFESIONAL. Que tiene por objeto especializarse en obtener un beneficio de los aficionados.

PROLETARIADO. Clase social glorificada por quienes carecen de clase para vivir sin trabajar, pero no de mezquindad para trabajar sin vivir.

PROGRE. Impostor confitado que llama adelantos a las trabas que dicta, califica de retrocesos a las decisiones que no puede controlar e inventa males que excusen la inmolación del presente al bien venidero.

PROGRESO. 1. Sensación de avance que se produce cuando se corre de espaldas hacia el abismo. 2. Aunque muchos lo niegan, no cabe duda de que el progreso existe: además de la sumisión del pensamiento a los cánones democráticos y de supeditar las condiciones de vida al consumo, su irrupción ha provocado una avalancha de necesidades sobrantes y, con ellas, el descenso hacia una clase de bajeza donde el mismo ser, absorbido por el proceso acelerado de impersonalización, se confunde con los adminículos a los que entrega su tiempo.

PROLETARIADO. Clase social glorificada por quienes carecen de clase para vivir sin prostituirse ni procrear.

PROMISCUIDAD. Pansexualismo, una suerte libidinosa de comunismo, acaso la menos reprobable. 

PROPAGANDA. Medios para hacer creíble lo que uno mismo no cree con vistas a hacer factible lo que uno por sí mismo no puede hacer. Dicho en román mesetario: «Prometer hasta meter y, una vez metido, olvidar lo prometido». El acierto de una técnica propagandística consiste en lograr que su receptor la entienda como si la vida anterior al artículo publicitado no fuera concebible. Pero lejos de ser un fenómeno nuevo, la propaganda existe desde que un simio erecto se presentó a sí mismo como portavoz de poderes oscuros que solo él podía a descifrar.

PROPIEDAD. Método de pago que consiste en hacer entrega de bienes espirituales a cambio del derecho a ser poseído por los materiales.

PROSPECTIVA. Conjunto de investigaciones acerca del futuro que sólo tiene lo infundado.

PROVIDENCIA. Todo está escrito y nada es la autora.

PROYECTO. Compromiso de futuro con una pretensión baladí.

PSICOANÁLISIS. Vivisección de la personalidad a manos de un incompetente titulado para que el incompetente garantizado sea el paciente.

PSICOLOGÍA. Olfato para detectar las raíces más insensatas con que se nutren las conductas más cuerdas.

PSICÓPATA. Alguien que ha comprendido con bastante precisión cómo funcionan los demás pero aún los necesita para afianzarse.

PSIQUIATRA. Cura barnizado de técnicas médicas que, en lugar de oficiar misas, imparte el catecismo de la normalidad, bautiza a los perturbados según la nomenclatura revelada en su catálogo de trastornos, impone penitencias farmacológicas a los pecadores y da la extremaunción civil al que no cumple los mandamientos de la salud mental.

PUBLICIDAD. Nuevo ecumenismo económico enfocado no sólo a optimizar la venta de objetos, sino prioritariamente a producir consumidores. Cuando además de efectista es eficiente, logra que la demanda acuda a la oferta de cosas feas, superfluas o inservibles como si fueran bellas, imprescindibles y útiles.

PUBLICISTA. Exprimidor de cabezas que, en contraste con el antiguo inquisidor o el moderno comisario político, en vez de hacer que el deseo trabaje en su contra para justificar su papel, se ha especializado en lograr que el deseo, azuzado por necesidades adulteradas, trabaje siempre a su favor.

PUDOR. Recato que se muestra ante individuos que no son dignos de confianza como, por ejemplo, al cambiarse de acera para evitar compartirla con un cura o cuando se usa pasamontañas frente a un cordón policial.

PUREZA. Grado necesario de mixtificación de sí para sobrevalorar lo propio como lo único intachable y condenar lo que es distinto como un error absoluto.

PUTA. 1. Benefactora pública que con el acuerdo previo de una donación pecuniaria recolecta el semen retenido en vano. 2. Mujer que ofrece la disponibilidad de su sexo a un miembro masculino de su especie a cambio de material genético y otras garantías para formar una familia.

¿QUÉ HACES? Pregunta emboscada que anuncia borrasca de venablos y pide escupir con equitativa pericia al careto del inquisidor que la arroja, o bien esgrimir una lindeza que tribute la elocuencia justa para sublimar el gruñido: «Responder a lo que no debo». Cuando el curioso es de lomo suave y la ocasión se conjuga con garbo, nada mejor que sellar la indiscreción con este misterioso jaque: «Menos de lo que quisiera y más de lo que debo».

¿QUÉ TAL? La experiencia contrastada durante generaciones de lechigadas confirma que la respuesta más apreciada a un interrogante de esta contundencia sólo puede ser: «No tan mal como para que te alegres ni tan bien como para que me envidies».

QUEHACERES. Conjunto de actividades cotidianas perfectas no para curtir, sino para acorchar el sistema nervioso.

QUEJA. Devoción natural que predomina sobre todas las sensaciones.

QUERER. Tomada por llave maestra de la elección, no es sino herrumbrosa cerradura de la necesidad.

QUIMERA. Madre de todos los desmadres, empezando por la espiral desbocada del mundo físico. 

RABOSO. Onanista empedernido que sufre la rabia fálica de una abstinencia prolongada.

RACIONALIDAD. Arrogancia de la lógica que se ocupa de las formalidades necesarias para que la duda no acuda al conocimiento cargada de razón.

RACIONALIZAR. Trivialización del mal ínsito en la vida por medio del tratamiento técnico y el ordenamiento administrativo.

RACISMO. Doctrina inmadura porque a pesar de promover la discriminación de unas razas en favor de la supremacía de otras, carece de gentileza para regalar a cualquier humano, sin distinción de sexo, edad, origen étnico o clase social, el más sublime desprecio.

RANGO. Estilo de actuación donde lo prioritario es obedecerse a sí mismo sobre cuestiones pedestres como ganar o perder la reputación.

RARO. Defectuosa o insuficientemente programado, para bien de su discernimiento, por la colusión que la sociedad comete al juntar impulsos naturales y fines morales.

RAZÓN. 1. Patriarcado de una locura sobre las otras. 2. Apócope de cerrazón. 3. Ensambladora de medios para la observancia de la pasión.

RAZÓN DE ESTADO. Demostración contundente del calamitoso estado en que se encuentra la razón.

RAZONABLE. En contra de la común opinión, razonable es todo aquello que nos acusa de ser irracionales.

RAZONAMIENTO. Argumentación que no puede probarse a sí misma sin refutarse.

REACCIONARIO. Usado con sentido despectivo por aquellos que aún creen en la salvación por el progreso, se aplica a quien comprende en toda su vileza que las condiciones sociales forman parte de la incorregible condición humana, que en cada una de sus acciones reproduce el dilema de no poder volver a la naturaleza ni zafarse de ella.

REALIDAD. Reflejo reflejante donde el haber del parecer nos debe un ser.

REALISTA. Habituado a mentirse a sí mismo en connivencia con los demás.

REBELDÍA. Sector empresarial que florece sobre los puños en alto de jóvenes furibundos y viejos inconformistas.

REBELDE. Dogmático del cambio, menos del suyo.

RECIPROCIDAD. Principio elemental de compensaciones mutuas que es sistemáticamente violado, en el copete de la pirámide económica, por aquellos que creen no deberle nada a nadie por sus privilegios, quienes son seguidos en ingratitud por cuantos sostienen, en el zócalo de la misma, que todo se les debe a cambio de nada.

RECORDAR. Olvidarse de olvidar.

RECTANTE. Enderezador de falos con el ano.

RECTITUD. Enfilarse sin ocultar la porción de asco que todo hombre de bien se reserva a sí mismo.

RECURSOS NATURALES. Básicamente, sexo y pensamiento (juntos, por separado o enmarañados).

REDENCIÓN. Perderse la vida por ganarse el alma.

REDES SOCIALES. Plataforma virtual de arrastre que sirve para pescar humanos por medio del trampantojo de conectarlos entre sí desconectándolos de sí mismos.

REFUTACIÓN. Tanto para el que la hace como para el que la recibe, lance de afinar la inteligencia.

REINSERCIÓN. Fase última del blanqueado mental al que deben someterse los reclutas penitenciarios allí donde los castigos físicos se consideran perimidos.

RELACIÓN CAUSA-EFECTO. Esquema mental pergeñado con sutileza variable según la instrucción científica del observador, que consiste en soldar varios fenómenos casuales para que se adapten al prejuicio de un orden empírico forzosamente lineal.

RELACIÓN GOBERNANTE-SUBALTERNO. Enfocada desde una óptica libre de las distorsiones politizantes de quienes asumen la contienda, es una relación donde cabe la igualdad; no una fluida relación entre sujetos complementarios en la rivalidad, sino un circuito cerrado por un vaivén de simetrías neuróticas: mientras el dirigente juzga que tiene a su cargo subordinados indignos de su mérito, entre los mandados prevalece la idea de que el mandón es una carga que no merecen, y así, por debajo del enfrentamiento que los activa, ambos dictámenes comparten en secreto el tufo de un mismo rencor, una bífida unidad de designio, ante la evidencia de que el timón de la victoria es inasible.

RELACIÓN MEDIO-FIN. Cuando el fin es débil y la energía escasa, el curso de la acción queda estancado en la justificación de los medios, pero es dar un traspiés hacia la justificación de la moral por medio de otros fines, y no hay razón para justificar el hecho cuando se sabe que en el fin sólo hay un medio que pone precio a los medios, incluso cuando los medios fijan el valor del fin.

RELACIÓN VERDADERO-FALSO. No es original, pero es un hecho que la siguiente aseveración es verdadera: no es original, pero es un hecho que la aseveración anterior es falsa.

RELATIVIDAD. Que simultáneamente Dios sea y no sea.

RELIGIÓN. 1. Nombre de etiqueta que se dan a sí mismas las ofensivas contra el sentido del humor. 2. Milagro de cloaca que excreta trascendencias por miedo a la muerte y genera epidemias de esperanza para sobrevivir a los estragos del absurdo colectivo: una luz al final del túnel proyectada por un ciego. 3. Pretensión aparente de religar cielo y tierra que impulsa en paralelo, como ninguna otra misión, relegar lo habido al por haber, renegar del ahora a mayor gloria de la eternidad y rebajar el más acá por sentar plaza en el más allá.

RELIQUIA. Reducto de intimidad personal en la sociedad de la información.

REMORDIMIENTO. Chapapote que se acumula en la conciencia tras haber dejado escapar un error.

RENCOR. Dañarse para dañar.

REPRODUCCIÓN. Grosería de fornicar no por placer, sino para tener hijos.

REPÚBLICA. Reinado donde se prohíbe la monarquía.

REPUGNANCIA. Aborrecimiento que sería lo más fácil de secundar frente a la trivialidad idealizada del mundo si lo fácil no fuera un ideal tan trivializado por los inmundos.

RESIGNACIÓN. Sepulcro donde los vivos que han vencido la necesidad de vencer reposan abrazados a la putrefacción de las ilusiones.

RESPETO. Por encima de la distancia psíquica de seguridad que se establece entre quienes no pueden subyugarse, se manifiesta en la voluntad de entender al otro y de hacerse entender por él.

RESPIRAR. Error que infla de horrores el mundo y reafirma un hábito al que, como fumar, se es más fiel por vicio que por placer.

RESPONSABILIDAD. Decidir dándose cuenta de cuán poco beneficioso es actuar convencido de que el beneficio es lo único que cuenta.

RETIRO. Vía rápida hacia el conocimiento de sí y, por ende, perspectiva abisal apropiada para sopesar el mundo.

RETRÓGRADO. Promotor de necrofilias que al porfiar en apañar nuevos problemas con antiguas tretas, aviva también el desfase necesario para empeorarlos.

REVELACIÓN. Todo es centro y periferia.

REVERENCIA. Chillido de pavor convertido en encomio.

REVOLUCIÓN. 1. Dicen las más afiladas lenguas que el proceso revolucionario es una manera de cambiarlo todo para que todo siga igual. Estoy totalmente de acuerdo, y aunque me hubiera gustado diseñar una definición aún más revolucionaria, no creo que vaya a cambiar nada. 2. Movimiento peristáltico de la sociedad que añade algunas convulsiones políticas a los padecimientos crónicos.

REZAR. Intentar asimilar por repetición lo que ni siquiera puede acreditarse por convicción.

RICO. Individuo a quien la sociedad permite derrochar grandes sumas de dinero sin producir riqueza. Lejos de lo que pudiera suponerse, el rico no está libre de preocupaciones económicas, sino que teme como nadie un revés en su fortuna que lo arroje a la pobreza de tener que ganarse la vida trabajando, e invierte buena parte de su capital en mantenerse alejado de los buitres, víboras y zorros que merodean a su alrededor.

RIGOR. Clima donde todo brilla como el hielo y nada se pule mejor que la amargura.

RIJOSO. Aspirante a víctima del ejército de vulvas reprimidas por el simple hecho de tener el cuerpo femenino en un concepto más elevado del que usualmente se forman sus propietarias.

RIQUEZA. Largueza e independencia del ánimo que se adquiere en función de lo que uno puede prescindir.

RISA. Descongestión súbita que se produce cuando en vez de pensar se empieza a comprender.

RITO. Clonación de actos mediante los cuales un colectivo pretende conferir entidad a la ilusión de haber escapado de la historia.

ROBAR. El mejor uso que puede darse a la propiedad ajena sin llegar a la humillación de pedir o trabajar. Cuando el robo está institucionalizado, sus autores se denominan a sí mismos emprendedores, eufemismo que se extiende a los beneficiarios que participan de la proeza en la retaguardia, llamados inversores, e incluso al grueso de sus víctimas, que suelen ser designados como productores o consumidores según convenga.

ROMÁNTICO. El que por buscar la claridad en medio de lo oscuro, alcanza su golosina de mazmorra hecho un fantasma puro.

ROSTRO. Anfitaz de la muerte.

RUINSEÑOR. Avecilla de altos vuelos y uñas largas cuyo canto, más que hermoso, pone la estridencia de cuanto sustrae y retiene.

RUMORES. Dentelladas que las pirañas de vecindario dirigen contra aquellos que difieren del cardumen.

SABER. Formulación decorosa de la inopia.

SABIDURÍA. Enseñarse a estar en paz con la ignorancia original.

SACERDOTE. En el menos desfavorable de los casos, alguien que está en relación a la existencia como el engreído que sin saber pilotar pretende ser instructor de vuelo, aunque en el ámbito profesional de la empresa teológica esta limitación recibe aura de vocación y compensa sus peligrosas tinieblas con un control directo sobre las almas análogo, en esencia, al dominio que el médico ejerce sobre sus pacientes o el ilusionista sobre el espectador, con cuyas respectivas competencias mezcla sus oficios. Como teómano, el sacerdote ambiciona acercarse a la divinidad con una fe que no deja lugar a los principios activos, un dislate comparable al que pueda haber en un químico que quiera estudiar la materia sin experimentar con ella.

SAGRADO. Lo precioso que uno guarda en sí a la espera del hermano que lo sepa estimar.

SALUD. Aceptación de lo incurable y dominio de sí mismo que permite interesarse por las cosas en vez de preocuparse por ellas, facilitando el desacato de no hacerle ascos a la sucia experiencia de vivir.

SALVAJE. Entre humanos, quien puede aún otear el horizonte.

SANGRE. Río de pasiones cuyo caudal crece con la tozudez y se desborda por cualquier absurdo.

SANTO OFICIO. 1. Órgano colegiado que desde la alianza entre sadismo y cristianismo velaba porque cada hereje tuviera derecho a asistir, en calidad de protagonista indiscutible, al espectáculo de su destrucción. 2. En sentido extenso, afirmación de la colectividad.

SARCASMO. El más enérgico desinfectante que puede rociarse en sociedad para escozor de los taimados en el rencor y flagelo de otros gérmenes del paripé.

SÁTIRO. Animal declarado mitológico porque su corazón, como el mío, empieza por el rabo.

SECTA. Reata de cerebros apelmazados por el carácter incuestionable de una creencia que anteponen como fin a cualquier medio.

SECULARIZACIÓN. Presión ejercida desde los gobiernos no para separar las competencias religiosas de las civiles, sino para conceder a los legisladores poderes eclesiásticos sobre la población que, en consonancia con los nuevos tiempos, pretenden llenar el vacío puesto al descubierto por el retroceso de los cultos otrora dispensadores de sentido y hoy insostenibles, presagio seguro de lo absurdo que serán en el futuro los modelos más pujantes de la actualidad.

SEDENTARIO. Primero esclavo del viento y después de las raíces.

SEDUCCIÓN. Componer con arpegios de tentaciones el modo de tocar una verdad.

SEMEJANZA. Similitud que muchos creen razón para unirse en el odio a lo que mejor puede descubrirnos, estimularnos y aproximarnos: la diferencia.

SEMINARIO. Homoharén, serrallo de siesos.

SENSIBRÓN. Depredador emocional con piel de sensible corderito, es decir, todo un cabrón sin pintas.

SENTENCIAR. Ensalzarse rebajando a otros.

SENTIDOS. Percepción emergida de los continentes hundidos del ser donde obra, en un rango que oscila entre la hiperestesia y la capacidad acomodaticia, una correspondencia oculta entre los estados interiores y los exteriores.

SENTIDO COMÚN. Aparte de ser el menos común de los sentidos entendido como ecuanimidad, existe otro sentido para el denominador común de lo sentido que se sustenta en la propensión al gregarismo tras la estela de los tópicos.

SENTIDO CRÍTICO. Uso positivo de la negatividad.

SENTIDO DE LA REALIDAD. Forma consuetudinaria de consumir el más potente alucinógeno.

SENTIDO DEL HUMOR. Suministro de cordura en la locura de vivir que enseña a enseñar los colmillos para reír en vez de para herir.

SENTIDO DEL RIDÍCULO. Aun teniendo una inmediata comprensión de la bochornosa medida del ridículo, es el último sentido en adquirirse, pues de lo contrario no hay explicación plausible para los miles de millones de cretinos que sobrecargan el planeta.

SER. Venir a sí en un qué del devenir que evade, porque vadea, todo de sí.

SERENIDAD. Quietud interior, propia de místicos y asesinos en serie, que resulta inestimable para soportar con entereza cuanto es superfluo.

SERIEDAD. Apariencia de empaque que cubre las vergüenzas de la necedad.

SERVIVIDOR. Actitud inconquistable de quien solamente como fenómeno estético justifica su existencia, de la que procura servirse sin mancillarla por un mundo que subsiste a base de bazofia.

SEXUALIDAD. Juego trucado de fecundidad que la evolución utiliza para propagar sus desmanes a cambio del goce fugaz de la confluencia carnal.

SEXUELA. Secuela causada por prácticas sexuales arriesgadas. Si nos atenemos al coste material, moral y temporal, así como a la dificultad del tratamiento que sus consecuencias exigen, la más peligrosa sexuela es la concepción.

SIERVO. Amante del amo.

SILENCIO. 1. Forma absoluta de audición que amplifica un saber más allá del saber. 2. Fortaleza que vuelve poderoso a quien la oculta y pierde en sus sombras a quien la busca.

SIMBOLISMO. Taquigrafía que capta los parentescos primigenios entre las cosas y los muestra mediante un proceso en que el mundo se piensa a sí mismo con nosotros.

SIMPATÍA. Influencia propiciatoria que a partir de una inversión afectiva mínima obtiene el máximo rendimiento social.

SIMPLETO. Según he podido escuchar en un sueño, máximo estado que alguien alcanza en vida, pues de nadie sin que haya muerto es aceptable afirmar que esté completo

SINCERIDAD.  Costumbre de confesar los hechos por escasez de creatividad para inventarlos. 

SINDICATO. Compañía de teatro obrerista sobre la cual recae el compromiso escénico de seguir al dictado el guión de la patronal sin menoscabar su credibilidad como organización representante de los trabajadores.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO. Traumatizada la vida por las tediosas jornadas perdidas en riguroso secuestro laboral, no es nada raro que los días de asueto se contaminen con una añoranza irrevocable por el trabajo.

SÍNTOMA. Edad provecta de lo demoníaco.

SINVERGÜENZA. Enemigo acérrimo de la hipocresía o, lo que es igual, simpatizante de los males que asperja la grosería.

SISTEMA FILOSÓFICO. Sesuda pero inane tentativa de encajar los cascotes del universo.

SOBERANÍA. Capacidad individual para convertir las opciones concebibles en situaciones que ensanchen los límites aprisionados entre el caos de lo probable y la necesidad.

SOBERANÍA POPULAR. Sistema político inspirado en la idea de que los gobernantes están en deuda permanente con los ciudadanos y no a la inversa, pero siempre bajo el principio de delegación de poder, de manera que saldarla corre por cuenta de los gobernados. En otras palabras, la soberanía popular es una táctica para asegurarse de que nadie tratado como pueblo llegue a ser soberano.

SOBORNO. Ingrediente persuasivo donde el oro vale al menos para saber que el hombre vale menos que el oro.

SOBRERO. Obrero en paro.

SOCIALISMO. Arquetipo de establo para humanos donde todos comparten el espejismo de creerse ricos porque nadie deja de ser pobre, y nadie deja de ser pobre porque el tabú de la impureza se ha desplazado a la abundancia.

SOCIEDAD. Manada a la que pertenecen los hombres cuando abdican de sí mismos por seguir un intercambio de doblegamientos, mantenido a lo largo de las generaciones, que facilita correctivo grupal a las ideas, disimulo de orden a la brutalidad y ocasión de negocio a la indigencia.

SOCIEDAD DE CONSUMO. Orquesta hipnótica de masas que pone banda sonora a la vida en cachivache mientras la atiborra a ritmo de lucro hasta volver prescindible lo necesario y necesario lo prescindible.

SOLEDAD. 1. Capacidad de hospedar un sol interior cuyos rayos queman o calientan según la potencia del alma para graduarse. 2. Ubicación mental donde se verifica a distancia cierta que si uno no está dispuesto a crecer como un cáncer en sociedad, la sociedad siempre lo está para crecer cancerosamente a través de uno.

SOLIDARIDAD. Honrilla que viste con renombre a empresas y organizaciones que dependen de sentimientos altruistas para extralimitarse.

SOLLOZO. Dislocación del ánimo que saca al niño de su escondite en el adulto.

SOMBRA. Pozo interior donde la luz agoniza.

SOÑADOR. Que vive demasiado despierto para su época.

SOTANA. Sombra que se teje sudario en el espíritu de quien la abraza como autoridad.

SUBVERSIVO. Cuando alguien, como es el caso, reclama para sí la virtud estar contra el orden público, indáguese si ha roto su obediencia a la realidad, la existencia, la procreación y el trabajo o sólo busca negociar un nuevo pacto con ellos.

SUEÑO. Pórtico de la pesadilla dentro y fuera de la cama, sólo hay que seguir avanzando.

SUERTE. Cuestión de voluntad para el que asciende y de renuncia para el que cae.

SUFRAGIO. El pretexto de la participación como rito de pertenencia al clan.

SUFRIMIENTO. Aptitud para el horror que une en mórbida hermandad a los seres vivos y, por descalabro evolutivo, hállase exacerbada en el humano.

SUICIDIO. Concordancia entre la lucidez del sujeto y sus circunstancias.

SUJETADOR. Sujeto asido a sí mismo.

SUJETO. Habitante de dominios implícitos que son atravesados por la historia, bombardeados por la sociedad y limitados, allá donde mire, por él mismo.

SUPERFLUIDAD. Toda actividad, de ánimo o de obra, que tenga por incumbencia la perpetuación de nuestra especie.

SUPERSTICIÓN. Atracción fatal entre religión y antojo.

SÚPLICA. Escudilla de ruegos con que cubrirse de mierda.

TABÚ. Contención artificiosa hecha para rendir la mente de los mojigatos y excitar el gusto de los audaces.

TACITURNO. Que sabe trazar la frontera entre lo que posee y lo que podría poseerlo.

TECLAZAS. Bocazas al teclado.

TEDIO. Reposo de la molestia ajena en la propia desgana.

TELEDIARIO. Mentidero instalado como surtidor público donde cada uno comulga con la voz de su amo por un jornal de balidos.

TELEVISOR. Dispensador de forraje cognitivo que permite al espectador, también conocido como teleinvidente o telespectro, lanzarse camino de la obesidad a la vez que menguan sus neuronas.

TELÉFONO MÓVIL. Tótem electrónico que responde a la necesidad de llamar la atención y no fue proyectado para favorecer la comunicación entre particulares, sino para recalificar el aire como dinero parcelado y, de paso, convertirnos en productivos murmuradores.

TEMERIDAD. Creer que por disponer de órganos sexuales fértiles se tiene derecho a cometer existencia.

TEMERARIO. Quien por temor a parecer insignificante se expone a la imprudencia de actuar como un necio.

TEMPLARSE. Reajuste espirituoso necesario para no emborracharse de sobriedad.

TEMPLE. Manera de tomarse a sí mismo sin que se noten los asideros.

TEMPLO. Según la más pulcra de las visiones, órgano musical de éxtasis para entonar el misterio en los fieles allí reunidos, aunque en el más abyecto de los sentidos, que también es el habitual, sólo es el corral donde pacen, reforzándose entre sí, los pobres de espíritu.

TENTACIÓN. Pequeño vértigo ante una contingencia que nos hace temer lo que deseamos porque no nos atrevemos a desear lo que tememos.

TEOLOGÍA. Hibernación del intelecto.

TEONTERÍA. Tontería característica del que presume conocer la divinidad sin haberla parido.

TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN. Prueba irrefutable de que la ciencia también sabe escribir novelas.

TERCER MUNDO. Granja donde se crían los países más apreciados por el aporte energético a la cadena alimenticia de las naciones que cuidan su propio desarrollo.

TERNURA. Bondad a su pesar.

TERRORISMO. Intervención repentina de un enemigo idóneo para hacer sentir los horrores establecidos como males necesarios.

TESORO. Cosa altamente preciada que de suyo pertenece al reino de las sombras, donde late desmemoriada y se oculta de quien más la pretende. Piensa quien la halla tener sobre ella un justo derecho que nadie más puede reclamar para sí, y se maldice en realidad con el desvelo permanente que, como dueño figurado, ha de poner en esconderla de la codicia ajena. Así pues, nunca llega el tesoro a ser poseído de modo tan perfecto como cuando se da y nunca es más peligroso que cuando se lo quiere retener.

TEXTÍCULO. Escrito breve de carácter tan mordaz y comprometedor para quien lo suscribe que sólo puede estar firmado por alguien que sobrepuja a los demás en audacia.

TIEMPO. 1. Desenmascarador universal. 2. Cómputo secuencial de la caída en la realidad cuya unidad en el sistema internacional es la frustración. 3. Percepción cambiante del ser cuando está vertido en el minúsculo recipiente de la existencia. 4. A escala humana, único patrón de cambio en el mercado de lo irreversible.

TÍMIDO. Abrumado, quizá tan prematura como injustamente, por la vergüenza de existir.

TIRANO. Capataz de tormentos y narcisista en la plata, pero ante todo hombre de sólidos principios que se propone dar fin a cuantos no piensan como él.

TÍTULO UNIVERSITARIO. Credencial que no garantiza la solvencia en el campo de estudio implicado, sino la aptitud para ser seleccionado a gusto del seleccionador.

TODO VALE. Aperitivo catatónico de un nada sirve.

TODOMITA. Por muy terrateniente que sea el que actúa como si no hubiera límites para su arado, un microbio también va por el mundo pensando «todo es mío».

TOLERANCIA. Condescendencia del fuerte con el débil por la conveniencia de un alarde moral.

TONTERÍA. Escala idónea para estudiar la proporción exacta de las acciones humanas.

TONTO. Ciudadano ejemplar.

TORTURA. Conjunto de técnicas para facilitar la comunicación.

TRABAJADOR. 1. Mercancía perecedera que está obligada a dejarse comer para poder comer. 2. Usado para adjetivar cualidades personales, el elogio más sobresaliente que puede recibir una máquina o una hormiga.

TRABAJO. 1. Tributo de agotamiento necesario para gozar sin recriminación social de un merecido descanso. 2. Modo sindicalmente testado de dejarse comer para poder comer. 3. Tormento de actividad redundante al que se entrega quien no sabe nada mejor que hacer.

TRADICIÓN. Sucesión de caricaturas con presunción de paradigma.

TRADICIONALISTA. Utopista frustrado por haber rebasado cronológicamente su ideal, perdido para siempre en un tiempo dorado hacia el que no se puede retroceder.

TRAGEDIA. Cláusula draconiana del destino que impone a pesar de nada el hechizo de vivir y consiente el despilfarro de morir sin haber vivido.

TRAMPA. Artimaña que la naturaleza realiza al dotarnos de una prematura capacidad para la reproducción y de tardías, cuando no insuficientes, aptitudes para la consciencia.

TRÁNSFUGA. Ejemplo viviente de que aún cabe encontrar personas que piensan por sí mismas y se mueven a su arbitrio en los apriscos de las ideologías.

TRANSGÉNESIS. Arte combinatoria que tiene como juego cromático la dotación genética de los seres vivos. Las principales líneas críticas que se argumentan en contra tienen como base el pavor, característico de la mentalidad supersticiosa, ante la pérdida de la pureza, que es una noción sintética o ideológica, la misma que se esgrime contra el mestizaje de razas y acervos culturales. Sería sin duda más consecuente asumir que si evolutivamente hemos llegado hasta este nuevo umbral creativo no es por haber sido criaturas santurronas hostiles a la curiosidad.

TRANSGRESIÓN. Reacción contra el medio social que distingue al rey de la grey.

TRANSMIGRACIÓN. Reunir el alma ensartando las piezas que de uno quedan en los demás.

TRANSPARENCIA. Tipo de censura que en lugar de usar procedimientos represivos contra la expresión obliga a mostrarlo todo como condición de fiabilidad social, vuelca la desconfianza de los sistemas de control sobre las reservas singulares y se propone destruir la vida privada por igualación a la concurrencia pública.

TRANSVALORACIÓN. Umbral de inversión de los seres a partir del cual el reino de las ilusiones se vuelve real y el imperio de la realidad se desmigaja en una ilusión.

TRAVESURA. Vocación del díscolo.

TREPA. Técnico interprofesional que, a falta de mejores capacidades, sabe ascender a la altura de su ambición cuanto más se hunde en su propia escoria.

TRES. Usualmente dos contra uno, raramente uno contra dos y, de tanto en tanto, tres contra tres.

TRIDENTE. Instrumento de malignos formado por tres puntas: Iglesia, Banca y Ejército.

TRISTEZA. Sentimiento consecuente de estar en lo cierto.

TRIUNFO. Sumatorio de fracasos ajenos que sólo sirven para robarle una tregua a la derrota personal.

TRIVIALIDAD. Óbolo que ha de pagarse a la ecúmene por los momentos excelsos que la rebaten.

UNANIMIDAD. Formatear con un paquete básico de opiniones la actitud que en vez de seguir criterios predefinidos asume la didáctica de cuestionarlos.

UNIVERSALISMO. Etnocentrismo travestido de generalidad que pretende hacer extensivo a todos los pueblos su ideario particular sobre lo que es y no es humano.

UNIVERSIDAD. Cofradía donde el saber queda oficialmente neutralizado enseñando cada vez más de menos y menos de más.

UNOPATÍA. Como quiera que hasta en sentido regresivo el uno precede al dos porque para dos se sobra uno, el señorío de sí se siente en su misma y coral unicidad compelido a vaciarse del todo con la pasión disolvente de llenarse de nada.

UÑAS. Vestigios de garras que nacen en los extremos de los dedos y cuyo aspecto ha sido ritualizado de tal modo que recortadas declaran el abandono de la agresividad por prioridades instrumentales, y se dejan crecer como señas de casta cuando no se necesita trabajar para vivir o se quiere aparentar una posición social más suntuosa de la que se tiene.

URBANIDAD. Muy en contra del criterio, propio de pánfilos y seres monocromos, que pretende aglutinar con ella un código de manías regido por la subordinación mutua, representa el entendimiento aplicado de un principio de aceptación donde nadie es dueño de nadie.

UTOPÍA. Fundamentalismo de los que fingen por malicia o creen por bobería que los problemas inmanentes a la condición humana pueden resolverse con reformas sociales.

VACACIONES. Concesión de un cambio de aires para evitar la amenaza de un cambio de estado.

VACÍO. Centro inalterable y temido alrededor del cual gira todo lo demás.

VAIVÉN. La ilusión de nacer y de morir.

VALENTÍA. Ulises atándose al mástil de la verdad para resistir la fascinación de las sirenas.

VALEROSO. Aquel que no teme lo que pueda ocurrirle con tal de impedir que ocurra lo que no debe.

VALIENTE. Pasaporte de intrepidez expedido por el gremio de los cobardes al individuo dispuesto a ponerse en peligro por ellos.

VANIDAD. Autoengaño que transcurre en una escenificación adaptada a la opinión ajena.

VEGETAMIGA. Amiga sin derecho a carnalidad.

VEJEZ. Etapa final de la vida que se compone a imagen de las pifias pasadas y supone, aun si el balance es bueno, un gravamen ominoso por los años perdidos.

VELA. Emblema del humano existir.

VELATORIO. Ocasión dramática de sentirse como una mosca alrededor de un cadáver mientras se examina el variado elenco de necrosis sentimental de los allegados.

VERBO. Prólogo del cosmos y epílogo del hombre, que busca en él su mayor y más creíble refugio.

VERDAD. Pesadilla lúcida en la imposibilidad de despertar.

VERGÜENZA. Disminución alarmante de la personalidad en circunstancias percibidas por el sujeto como indignas de ser, aunque si se admite que la existencia es por sí sola un apeadero inmerecido, lo único digno de ser rotulado como vergonzoso es la decisión de arrojar a otros a ese infausto lugar.

VERÍDICO. Relatado con metáforas que satisfacen la necesidad social de cubrir el raquitismo de la verdad.

VÉRTIGO. Indicio fulminante de la coincidencia entre la profundidad de quien mira y de lo mirado.

VIAJAR. Movilidad geográfica, aderezada con la ruptura eventual de la rutina, que acentúa la deslumbrante ubicuidad de la monotonía y subraya, en contacto con otros pueblos, la prótesis común a todas las culturas.

VIAJE. Corte transversal de la experiencia que pone al alcance del viajero nuevos registros de sí mismo.

VICIO. Inexperiencia o falta de sagacidad para construir una virtud.

VIDA. 1. Prospecto de la muerte. 2. Fantasía orgánica de la química. 3. ¡Cuidado: perra suelta! 4. Diarrea de seres que acaban perdiéndose, al igual que los enseres, por el sumidero del tiempo. Aparte de ser una causa de sufrimiento que nadie ha elegido encarnar, actúa como un maleficio errante, transmisible por reproducción, que anima el cuerpo con el suspiro endocrino de una presencia cuya programación, en el peor de los casos, no se interrumpe en ella.

VIDA CONYUGAL. Forma incestuosa de hermanamiento concebida para destruir lo antes posible el interés mutuo de los amantes.

VIGILIA. Estado en el que todos sueñan lo mismo.

VILLANÍA. Condición de quien está dispuesto a pagar por venderse y aun a subastar a sus seres queridos por un porcentaje.

VINO. 1. Hemorragia telúrica en la que el espíritu del suicidio es ordeñado sorbo a sorbo. 2. En palabras de una excelente amiga cuyo criterio comparto, «un elixir para los buenos momentos y un antibiótico para los malos».

VIOLENCIA. Último recurso contra algo y primera razón contra el recurso.

VIRGINIDAD. Situación sexual de impenetrada que se exige a la mujer como virtud a entregar al esposo en matrimonio no porque valga mucho en sí misma, sino porque para un prohombre las comparaciones con fornicadores anteriores son odiosas. Al igual que otros tabúes, debe ser entendido en el contexto de las ideologías patriarcales, que son de sobra conocidas por imponer a las hembras un régimen de vida, el malfollismo, dictado por el temor a liberar su elástica capacidad para la lascivia.

VIRILIDAD. En el varón, fortaleza que desarrolla con el entendimiento de que el mejor medio de darse placer es dándolo.

VIRTUD. Consonancia con uno mismo a pesar de las notas discordantes que la sociedad trata de sacarnos.

VIVIENDA. Espacio techado concebido para el estacionamiento de personas y la inmortalización de sus deudas.

VIVIR. Empeñarse en lidiar en el ruedo inexorable de la necesidad contra el obstáculo apremiante de la desidia por agraciarse un estado de calma que hasta el más modesto mineral disfruta con todo el pasmo inorgánico de su tosquedad.

VOLICIÓN. Cortocircuito con apariencia de elección terciado entre el azar y la necesidad.

VOLUNTAD. Ilusión de poder individual que permite distribuir la asignación de premios y castigos.

VOTANTE. Actor de su impotencia.

VOTAR. Tirar la libertad por la rendija de una caja que otros reciclarán como poder. Supone, en consecuencia, ser cómplice activo de las filfas, simonías y exacciones de los gobernantes.

VOTO. Certificado de defunción al que tienen derecho todos los ciudadanos censados en el cementerio de la democracia.

VOZ. Cantinela y hoz de la presencia.

VULGARIDAD. Rendir pleitesía a los vicios mayoritarios, entre los que despunta hacer oprobio a las virtudes minoritarias que no conectan con ellos.

XENOFOBIA. Enojo que se descarga contra el extraño por falta de valor para enfrentarse con el conocido.

YIHAD. Alá mola pum, pum.

YONQUI. Asceta de balde y figurín de mugre cautivo de su miedo a perder su cautiverio.

ZOCOZOBRA. Descarrío en que se pone quien invierte hasta el tuétano por hacer de la economía su única fuente de riqueza.

ZOZOBRERO. Se dice del talentoso para hacer obra de su zozobra, como quizá pueda probar este mal servidor.

*

COARTADA DE UN CRIMEN CASI IMPERFECTO

Dicen que quien se excusa, se acusa. También que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Sea, pues, en descargo de mi crimen la conciencia limpia con las manos sucias. Cambio de gustos y opiniones con tanta celeridad, que me resulta imposible mantener el nivel mínimo de coherencia para seguir redactando de forma sistemática este diccionario. El comienzo fue jactancioso, pero el final no le va a la zaga. Abandono el pulso convencido de que en tales condiciones la persistencia en el empeño sólo añadiría deprimentes consecuencias al estilo y la estructura de lo que dejo escrito, ¿VALE?




 
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